Pues sí, estoy aquí. Me siento llamado a intervenir en este espacio ante vuestro generoso reclamo. He de decir que sin demasiada ganas porque no acabo de acordar con los blogs. Como si no supiera que tipo de parquet estoy pisando: de madera maciza o de conglomerado y flotante, es decir, tengo la sospecha de que el blog es un espacio privado “que va de” espacio público. Entiendo que el nuevo formato de comunicación que supone puede alterar, perturbar e incluso cuestionar el poder de los otros medios de comunicación de masas pero recelo porque hasta el momento me parece que en el blog se hace realidad una de las falacias de nuestro tiempo: que desde lo privado – sin romper ni manchar el poder- se puede tener acceso a lo público.
Primero dos delimitaciones de sentido para que esto no se convierta en un “dialogo de ciegos” que es bastante más confuso que el típico “diálogo de sordos”: CT, cultura y transición.
Cultura: Para no hacer de antropólogo propongo una hipótesis: supongamos que después de duros esfuerzos por librarme del existencialismo donde la cultura es un sentir he logrado ser un marxista, es decir, un materialista dialéctico y propongo: la cultura es un hacer. Y voy aclarando: la Cultura con Mayúscula, la C de la CT es un sentimiento que encamina el hacer hacia una meta terrible: la salvación personal. ¿Salvarse de qué? Me diréis: cada “Cultura” construye su peligro y así el humanismo construyó la Muerte, el Capitalismo la Carencia y el Capitalismo humanista se sostiene sobre la Muerte y sobre la Carencia. Y voy (y me voy) dando pistas para esta intervención: la beligerancia si se queda en sentimiento es Cultura con C. Luego podría verse si es también CT.
Transición: Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto. La Transición como un desplazamiento y por tanto habría que intentar ponerse de acuerdo sobre cual es el punto de partida y cual es el punto de llegada, si se admite que el desplazamiento ya ha finalizado. Por supuesto que los existencialistas dirán que el hombre es un ser en permanente transición hacia no se sabe donde (el hombre es una pasión inútil) pero no tengo ganas de discutir y biográficamente no estoy para perder mucho el tiempo hablando con ellos (los existencialistas están bien para tomar copas y reírse un poco pero ahora estamos a lo que estamos). Bien, desde el supuesto de que soy un materialista histórico y simplificando (que no significa distorsionando) propongo el siguiente recorrido para la Transición en España: Comienza en 1968 con el Mayo francés y la entrada de los tanques soviéticos en Praga y termina en 1973, con el golpe de Estado de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende. Y me explico: Hasta 1968 la cultura era hija directa de las vanguardias artísticas que en clave de revolución propusieron una lectura de la cultura como un hacer la revolución: acabar con la cultura aristocrática – la expresión de lo superior – que la burguesía había tomado como botín legitimador al pie de las guillotinas. En 1968 la cultura (los cultos: productores, distribuidores y consumidores de productos culturales) descubre que efectivamente que su quehacer sigue siendo hacer la Revolución pero ya no la Revolución Soviética (se queda sin espejo) y ya no sabe qué Revolución hacer. En 1973 con el golpe contra Allende la cultura descubre, con cierto desahogo, que no hay nada que hacer y si no hay nada que hacer adiós a la cultura y bienvenido sea el entretenimiento, es decir, el sentimiento. Esta es la Transición: del hacer (Revolución) al sentir (se). Y esa es también la Transición española y no nos engañemos: en la superficie histórica y dada la anomalía política de la España en Dictadura pudiera creerse por ejemplo que la Transición empieza con la muerte de Franco y termina con la victoria del referendum de la OTAN. Pero no, en 1975 ya todo y todos estábamos transitos, desde Juan Luís Cebrián haciendo músculo en los Servicios Informativos de RTVE hasta Santiago Carrillo anunciando encantado tener vela propia (el eurocomunismo) para ir a su propio entierro, pasando por Felipe González con la sonrisa del avaro feliz que acaba de contar los marcos que la socialdemocracia alemana le ha regalado para que se cobre su libra de carne sin derramar una sola gota de sangre. Todo y todos con la excepción de tres culturas donde la no aceptación del pacto del nada que hacer ha generado o degenerado en estrategias de lucha armada: la cultura en Euskadi (con ETA dando calor), la catalana (con Terra Lliure dando calorín hasta que se extingue) y la cultura gallega (apenas entrevista en la chispa del Exército Guerrilleiro). Sobre el tema de los nacionalismos mejor entrar en otra ocasión si ha lugar pero por ir finalizando este
blog-up sólo recordar que aquella cultura gallega ha desaparecido al igual que la catalana (aunque indudablemente donde hubo fuego por débil que fuere quedan rescoldos) y aclarando que su desaparición no significa que no exista una cultura en lengua gallega o una cultura en lengua catalana que ya casi totalmente transicionadas y según mi hipótesis ya enunciada, ya no son cultura (un hacer) sino entretenimiento (un sentir).
Dicho de otro modo: Cautivo y derrotado el ejército revolucionario (en mi hipótesis el muro de Berlín empieza su caída entre 1968 y el golpe de Pinochet con el tiro de gracia que recibiría el cuerpo estrangulado de la Revolución portuguesa como coda) la burguesía suelta el lastre de la Cultura que había venido necesitando como instancia legitimadora desde la revolución Francesa y comienza su auténtico Siglo de Oro viendo colmados su deseos de sentirse la clase universal una vez que logra globalizar su filosofía: soy lo que tengo, soy lo que compro: la tarjeta de crédito acabó con la Carencia. Salvarse es consumir y ser consumido y la muerte no existe y si acaso existiere sería un sitio donde no se puede comprar nada, (esa reiterada imagen burguesa de la imagen de tedio y cementerio de las tardes de Domingo cuando las tiendas están cerradas, ese desagrado ante las ciudades del socialismo donde los escaparates no brillan).
Lo que Guillem llama CT es entretenimiento, un estado de ánimo. Ya en clave Gironella ya en clave Jardiel Poncela, ya en clave Alfredo Landa ya en clave Balarrasa, ya en clave Boris Izaguirre ya en clave Boris Izaguirre. Y eso es lo que hay y la nostalgia por la pisoteada Cultura es simplemente una nostalgia aristocrática, la molesta sensación de que las masas, tarjeta de crédito en mano, están invadiendo y destrozando los parterres de Versalles. Y ser beligerante contra esto no es ser beligerante porque la fiebre es un síntoma y la infección es otra cosa
¿Pero sé puede enfrentar hoy una cultura-un hacer- al entretenimiento? Sí, haciendo revolución ¡Vaya!, puede decir alguien: ¡tanto rollo! y ahora Constantino ¿vuelves a proponer el paraíso comunista como salvación? Pues no, los paraísos para los ángeles: propongo hacer revolución – y el primer objetivo necesario aunque no suficiente es acabar con la propiedad privada de los medios de producción- como único camino para que sea posible una vida razonable donde nadie esté condenado a ser, en el mejor de los casos, un depredador sin reposo. Y hacer revolución hoy es organizarse, romper con la CT, porque eso es lo que caracteriza a la CT: el miedo que nos da dejar de ser el ombliguito que somos. Porque hacer nada hacemos ni en este blog que acaso sólo nos sirve para malgastar nuestro malestar, nuestra frustración, nuestra ira o nuestro rencor, es decir, lo mejor que nos queda si es verdad que nos queda.
No se si alegrarme Guillemé de que vayamos a coincidir en participar en un mismo programa de tele. En mi caso me lo tomé como parte del mantenimiento de mi sueldo y status (que Bourdieu llamaba Capital simbólico en su afán de transicionar las categorías marxistas hacia un lenguaje más fino como si pudiera distinguirse entre el sueldo y la “posición”). Por cierto, Marx tenía razón : el sueldo es el pilar de la CT. El estipendio. Mientras haya amos la Cultura sólo será CT: la cultura servil.
Firmado: Constantino Bértolo
sábado, noviembre 12, 2005
viernes, noviembre 11, 2005
LA SENDA DE LOS ELEFANTES QUE EN EL MUNDO HAN SIDO
Me alegra, Echevarría, el destierro del concepto payaso. De eso se trataba. Yupi. Me alegro también de abandonar, ante tu propuesta, la posibilidad de inmiscuirnos en lo no-CT e ir, con un par, hacia la anti-CT. Y aquí voy y te explico mi experiencia anti-CT de la semana. Por el mismo precio, te contesto a una intervención tuya, de hace unos días, en la que aludías a mi presencia en unas Jornadas sobre Periodismo y Ficción, organizadas por la revista Lateral, que ambos dos contribuimos a fundar en el Jurásico. En aquel articulete me preguntabas que qué hacía yo allá. En mi presente articulete te lo digo. Trailer: hacía de payaso tonto. Con todas las letras. Lo cual es algo dramático para alguien que, como señalabas, no cotiza en el sindicato de payasos tontos.
-LA CONFERENCIA. Un paralítico, un ciego o un anabaptista puede ir a todas partes si así lo desea. Por eso mismo, un anti-CT puede ir a cualquier acto cultural –es decir, CT-. Pero a su cuenta y a su riesgo. Y sabiendo que se va a llenar de gloria. Es decir, que no va a realizar el acto esperado, y que la reacción del público será, por lo tanto, también inesperada. Bueno. En mi caso voy a esos parajes –un par de veces al año, por lo general-, a vender la moto. Es decir, a insertar una página extraña en un libro no extraño. Ahora que lo pienso, hago un poco lo mismo con mis libros. Velo personalmente para que lleguen a las bibliotecas donde mi interesa que estén. Donde supongo que se quedarán durmiendo hasta que un pollo, cada E=mC², los pille. Vamos, que si bien creo que lo anti-CT no debe de ser nunca un producto con marginalidad vocacional –de payaso tonto o listo-, sí que tiene una presencia diferente. Como los aviones. No ves aviones en la carretera. Para verlos, debes desplazarte a un aeropuerto. O, simplemente, mirar el cielo y dejar de mirar hacia la carretera. Lo mismo que me invita a ir a esos parajes, me impide haber aceptado trabajos como comentarista o tertuliano en algún medio. Lo anti-CT puede aparecer en cualquier modalidad de esos géneros CT. Tranquilamente. Pero el precio es que el pollo anti-CT, que no es un comunicador y posee arrugas en el cerebro en las Quimbambas de la simpatía o el tertulianismo, carezca de un discurso competitivo y se vaya a la casilla del payaso en 3”. No obstante, en ese par de actos a los que voy cada curso, se produce algo parecido a lo que se produjo el martes en mi conferencia. Que voy y te lo digo.
-LA SOLEDAD. EL título del cacharro era “Los límites del periodismo literario en España”. En la conferencia, por tanto, intenté explicar la CT. Es decir, la teoría cultural, las conductas culturales, los pactos tácticos que modulan lo que es posible plantear o no en nuestra cultura. Independientemente de que explique bien o mal todo eso –por cierto, lo expliqué de pena-, al explicarlo dejas de explicar otras cosas. Por lo que dejas de ser otras cosas, por las que, posiblemente, alguien ha pagado y quiere ver. Por ejemplo, dejas de ser un intelectual CT. Es decir, un comunicador, Es decir, un sacerdote cultural, ungido por el glamour de toda una Cultura. Conforme vas hablando y esbozando una idea poco épica de libertad y otra, aún menos épica, de gestión oportunista de tu trabajo –ante una CT tan cachas, los goles nunca son épicos; son goles de Eto’o robados al portero-, vas notando como las caras van cambiando. Como eres un pollo antipático. Luego, raro. Posteriormente, vas viendo en el careto de la gente como te va naciendo la nariz roja de payaso. Y aquí, matización. EL payaso no es el simpático que necesariamente hace reír. Es una cuota. En un circo siempre debe de haber un par de tipos con lógica rara. De lo contrario, los circos son irreconocibles. Bueno. Cuando finaliza la conferencia, se suceden las preguntas. Es decir, no se suceden. Salen con sacacorchos. En las preguntas puedes observar lo que el público ha observado. Si bien el silencio es orientativo de lo observado, las pocas preguntas emitidas te orientan a que se ha percibido un discurso de izquierdas raro –es decir, no entrañable- y no constitucionalista –por usar una palabra que utiliza cierta extrema derecha y cierta izquierda para dibujarse-. No se producen muchas más asideros sobre los que formular preguntas. Lo que indica que tu conferencia ha sido emitida desde un lugar sin asideros. La CT es, en fin, el único asidero por ahora. Por lo general, la percepción es de un plato poco apetitoso. Un lugar al que nadie quiere ir. Ni siquiera yo. La soledad. Lo anti-CT es un sitio donde, en estos momentos, hace mucho frío.
-LA PREGUNTA. En estos momentos, si los informes de la NASA no me fallan, estás perpetrando una serie de conferencias en el Puerto de Santa María. ¿Has modulado anti-CT? En ese trance, ¿has intuido algo parecido al proceso que te he dibujado precariamente? Constanino: ¿estás entre nosotros? Si estás entre nosotros, manifiéstate. Y ya puestos, manifiéstame lo siguiente: la próxima semana me voy a la tele, a un programa en el que participaste hace unos días. En ese sentido, lo que he dicho, ¿te suena a chino?
-LA CONFERENCIA. Un paralítico, un ciego o un anabaptista puede ir a todas partes si así lo desea. Por eso mismo, un anti-CT puede ir a cualquier acto cultural –es decir, CT-. Pero a su cuenta y a su riesgo. Y sabiendo que se va a llenar de gloria. Es decir, que no va a realizar el acto esperado, y que la reacción del público será, por lo tanto, también inesperada. Bueno. En mi caso voy a esos parajes –un par de veces al año, por lo general-, a vender la moto. Es decir, a insertar una página extraña en un libro no extraño. Ahora que lo pienso, hago un poco lo mismo con mis libros. Velo personalmente para que lleguen a las bibliotecas donde mi interesa que estén. Donde supongo que se quedarán durmiendo hasta que un pollo, cada E=mC², los pille. Vamos, que si bien creo que lo anti-CT no debe de ser nunca un producto con marginalidad vocacional –de payaso tonto o listo-, sí que tiene una presencia diferente. Como los aviones. No ves aviones en la carretera. Para verlos, debes desplazarte a un aeropuerto. O, simplemente, mirar el cielo y dejar de mirar hacia la carretera. Lo mismo que me invita a ir a esos parajes, me impide haber aceptado trabajos como comentarista o tertuliano en algún medio. Lo anti-CT puede aparecer en cualquier modalidad de esos géneros CT. Tranquilamente. Pero el precio es que el pollo anti-CT, que no es un comunicador y posee arrugas en el cerebro en las Quimbambas de la simpatía o el tertulianismo, carezca de un discurso competitivo y se vaya a la casilla del payaso en 3”. No obstante, en ese par de actos a los que voy cada curso, se produce algo parecido a lo que se produjo el martes en mi conferencia. Que voy y te lo digo.
-LA SOLEDAD. EL título del cacharro era “Los límites del periodismo literario en España”. En la conferencia, por tanto, intenté explicar la CT. Es decir, la teoría cultural, las conductas culturales, los pactos tácticos que modulan lo que es posible plantear o no en nuestra cultura. Independientemente de que explique bien o mal todo eso –por cierto, lo expliqué de pena-, al explicarlo dejas de explicar otras cosas. Por lo que dejas de ser otras cosas, por las que, posiblemente, alguien ha pagado y quiere ver. Por ejemplo, dejas de ser un intelectual CT. Es decir, un comunicador, Es decir, un sacerdote cultural, ungido por el glamour de toda una Cultura. Conforme vas hablando y esbozando una idea poco épica de libertad y otra, aún menos épica, de gestión oportunista de tu trabajo –ante una CT tan cachas, los goles nunca son épicos; son goles de Eto’o robados al portero-, vas notando como las caras van cambiando. Como eres un pollo antipático. Luego, raro. Posteriormente, vas viendo en el careto de la gente como te va naciendo la nariz roja de payaso. Y aquí, matización. EL payaso no es el simpático que necesariamente hace reír. Es una cuota. En un circo siempre debe de haber un par de tipos con lógica rara. De lo contrario, los circos son irreconocibles. Bueno. Cuando finaliza la conferencia, se suceden las preguntas. Es decir, no se suceden. Salen con sacacorchos. En las preguntas puedes observar lo que el público ha observado. Si bien el silencio es orientativo de lo observado, las pocas preguntas emitidas te orientan a que se ha percibido un discurso de izquierdas raro –es decir, no entrañable- y no constitucionalista –por usar una palabra que utiliza cierta extrema derecha y cierta izquierda para dibujarse-. No se producen muchas más asideros sobre los que formular preguntas. Lo que indica que tu conferencia ha sido emitida desde un lugar sin asideros. La CT es, en fin, el único asidero por ahora. Por lo general, la percepción es de un plato poco apetitoso. Un lugar al que nadie quiere ir. Ni siquiera yo. La soledad. Lo anti-CT es un sitio donde, en estos momentos, hace mucho frío.
-LA PREGUNTA. En estos momentos, si los informes de la NASA no me fallan, estás perpetrando una serie de conferencias en el Puerto de Santa María. ¿Has modulado anti-CT? En ese trance, ¿has intuido algo parecido al proceso que te he dibujado precariamente? Constanino: ¿estás entre nosotros? Si estás entre nosotros, manifiéstate. Y ya puestos, manifiéstame lo siguiente: la próxima semana me voy a la tele, a un programa en el que participaste hace unos días. En ese sentido, lo que he dicho, ¿te suena a chino?
jueves, noviembre 10, 2005
EL ELEFANTE Y LAS RANAS
¿Y quién ha decidido, Martínez, que yo soy el payaso listo? ¿Y por qué te adjudicas tú, Martínez, el papel del payaso tonto? Te voy a decir un par de cosas:
Una: con ¡hips! o sin, mi última intervención era una colleja. La típica colleja, pongamos por caso, que el payaso listo le propina al payaso tonto. Al payaso tonto se le habían escapado varias naranjas del cesto al que él denomina CT. Eran palabras. Bonitas palabras redondas y coloradas, como naranjas. Palabras huecas pero prestigiosas, de esas que a uno le gusta colgarse de la boca porque no pesan, sólo lucen. Plaf.
Dos: no quiero ser el payaso listo. No quiero que tú seas el payaso tonto. No me gustan los payasos. Cuando uno se pone una bola roja en la nariz, o una caperuza con cascabeles, puede decir lo que quiera, porque ya no importa. Ojo con la risa, Martínez. Te lo digo a ti, que en tu día me ilustraste muy bien acerca de la diferencia entre el humor y la simpatía. Los payasos son simpáticos. Nosotros no queremos ser simpáticos.
El humor, la simpatía: dos buenas ventanas para hablar de la CT. Pongámonos de deberes hablar un día sobre estos dos conceptos. Prometo hacerlo en mi próxima entrega.
Por lo demás, esto de la CT y de la no-CT empieza a mosquearme. Yo hice la primaria en un colegio de monjas, ¿sabes? Era mixto. Por entonces se iba de un lado a otro desfilando. Uno, dos. En fila. Recuerdo el pavor que nos causaba a los más pequeños cruzarnos con una fila de los mayores. Siempre había una niña, generalmente la más bonita, que, rodeada de sus amigas, se dedicaba a tasar, uno tras otro, a los niños de la fila: guapo, feo, guapo, feo, feo, feo, guapo...
A veces me parece que aquí estamos jugando a lo mismo. Los feos, en este caso, son los CT, y los guapos los no-CT.
CT, CT, CT, no-CT, CT, no-CT...
Y no es esto, Martínez, no es esto.
Lo que vengo a decirte es que, si ya es jodido tratar de caracterizar un concepto tan líquido y escurridizo como es la CT, sólo nos falta, para confundirlo todo, contrastarlo con un concepto tan escurridizo y tan líquido como el de no-CT.
Una naranja es una naranja. Para definirla de muy poco me sirve ir señalando una mesa, y luego una pera, y luego un cuchillo, y decir que nada de eso es una naranja.
Que la CT no tenga recursos para describir al Estatut, pongamos por caso, no convierte al Estatut en un producto no-CT. O sí, pero da lo mismo. Sobre esto discurrí inútil y temerariamente en alguna de mis primeras intervenciones. Si la CT es una naranja, el estatuto es una mandarina. Vale que una mandarina no es una naranja, pero, joder, pensaba que no íbamos a seguir comiendo fruta.
Sin metáforas: está claro que lo que no es CT es no-CT, pero con eso no llegamos a ningún sitio. Podemos tratar de describir un elefante nombrando, uno tras otro, a todos lo animales que pueblan el planeta, diciendo en cada caso —tigre, mosca, sardina, lagartija— lo que no es un elefante. Pero no es un buen sistema. Mejor tratar de describir directamente el elefante. Lo cual me recuerda la vieja parábola hindú en la que se pide a cuatro ciegos que describan un elefante. El primero palpa una oreja y lo describe como una gran alfombra. El segundo palpa la trompa y lo describe como una gran serpiente. El tercero palpa el cuerpo y lo describe como una gran mole rocosa. El cuarto palpa las patas y lo describe como un bosque o un edificio con columnas... Cualquiera de estas definiciones es más ajustada a la realidad que la de afirmar que un elefante no es una rana.
Puede que nosotros — croac, croac— seamos ranas. Pero nuestra tarea no es ponerle al charco un portero de discoteca para decidir quién entra en él, sino describir al elefante. Otra cosa es que, para divertirnos, nos pongamos a describir a las ranas. Tú de pronto te pones a hacerlo y me gusta lo que dices. Dices que nos vas a dar “una definición de lo no-CT”. Conforme a ella, “lo no-CT somos nosotros. Los payasos. Si la CT es la cohesión, los puntos de vista, las tendencias y las opiniones gregarias desde la Transi hasta esta mañana a primera hora, orientados a defender y a mantener los valores políticos, estéticos y artísticos de la Transi, la no-CT es, simplemente, la beligerancia. La cultura como beligerancia”.
Martínez, ya te lo he dicho: ni tú ni yo somos payasos, qué más quisiéramos nosotros. Somos ranas. Croac, croac. Ser beligerantes supone convertirse en un incordio, y los payasos no incordian, simplemente —ja, ja— hacen reír. Dejemos esto claro. La beligerancia no está reñida con el humor, pero sí lo está con la simpatía, y sobre todo con la inocuidad. Croac, croac. De repente pasa una mosca y, ¡zas!, la rana se come a la mosca. Pobre mosca. Ella era mi heroína. Le obligaba al elefante a mover la cola y a zarandear sus orejas. A la mierda —croac, croac— las ranas. Me paso al bando de las moscas.
Dicho lo cual, volvamos a examinar al elefante. Una tarea para la que reclamo la asistencia de nuestro común Constantino Bértolo, mencionado aquí mismo unos días antes.
¿Constantino? ¿Estás ahí? ¿Lees esto?
A Constantino lo describí como uno de los ejemplares más genuinamente no-CT que conozco. Con Constantino me río mucho, como con Martínez. Pero Constantino —como tampoco tú, Martínez, mal que te pese— no es un payaso. Es más bien lo contrario que un payaso. Cuando uno habla con Constantino intuye mejor lo que es la CT. Y lo intuye gracias, entre otras cosas, a que comprende muy bien lo que significa ser no-CT. Lo que significa, Martínez, la beligerancia, la verdadera beligerancia.
A Constantino le voy a hacer yo unas preguntitas un día de estos, si me recibe. Entretanto, resolvámonos de una vez a complicar las cosas, para aclararlas luego mejor. La disyuntiva CT/no-CT es estéril por inoperante. Si de lo que se trata, vuelvo a decirlo hoy aquí, es de combatir a la CT, entonces no basta no pertenecer a ella —¿y quién se jacta de tal cosa?—, se trata de actuar eficaz o al menos significativamente en contra de ella. Me parece que esto último ya se ha dicho aquí, pero no está de más repetirlo. La disyuntiva, entonces, sería CT/anti-CT. De este modo nos entenderemos mejor. La no-CT es un concepto tan extenso como el de la CT, y aquí se trata de un islote donde unos pocos se apiñan, empujándose entre sí y, como tú dices, Martínez, metiéndose de hostias. Como ranas en una charca. Socorro.
Una: con ¡hips! o sin, mi última intervención era una colleja. La típica colleja, pongamos por caso, que el payaso listo le propina al payaso tonto. Al payaso tonto se le habían escapado varias naranjas del cesto al que él denomina CT. Eran palabras. Bonitas palabras redondas y coloradas, como naranjas. Palabras huecas pero prestigiosas, de esas que a uno le gusta colgarse de la boca porque no pesan, sólo lucen. Plaf.
Dos: no quiero ser el payaso listo. No quiero que tú seas el payaso tonto. No me gustan los payasos. Cuando uno se pone una bola roja en la nariz, o una caperuza con cascabeles, puede decir lo que quiera, porque ya no importa. Ojo con la risa, Martínez. Te lo digo a ti, que en tu día me ilustraste muy bien acerca de la diferencia entre el humor y la simpatía. Los payasos son simpáticos. Nosotros no queremos ser simpáticos.
El humor, la simpatía: dos buenas ventanas para hablar de la CT. Pongámonos de deberes hablar un día sobre estos dos conceptos. Prometo hacerlo en mi próxima entrega.
Por lo demás, esto de la CT y de la no-CT empieza a mosquearme. Yo hice la primaria en un colegio de monjas, ¿sabes? Era mixto. Por entonces se iba de un lado a otro desfilando. Uno, dos. En fila. Recuerdo el pavor que nos causaba a los más pequeños cruzarnos con una fila de los mayores. Siempre había una niña, generalmente la más bonita, que, rodeada de sus amigas, se dedicaba a tasar, uno tras otro, a los niños de la fila: guapo, feo, guapo, feo, feo, feo, guapo...
A veces me parece que aquí estamos jugando a lo mismo. Los feos, en este caso, son los CT, y los guapos los no-CT.
CT, CT, CT, no-CT, CT, no-CT...
Y no es esto, Martínez, no es esto.
Lo que vengo a decirte es que, si ya es jodido tratar de caracterizar un concepto tan líquido y escurridizo como es la CT, sólo nos falta, para confundirlo todo, contrastarlo con un concepto tan escurridizo y tan líquido como el de no-CT.
Una naranja es una naranja. Para definirla de muy poco me sirve ir señalando una mesa, y luego una pera, y luego un cuchillo, y decir que nada de eso es una naranja.
Que la CT no tenga recursos para describir al Estatut, pongamos por caso, no convierte al Estatut en un producto no-CT. O sí, pero da lo mismo. Sobre esto discurrí inútil y temerariamente en alguna de mis primeras intervenciones. Si la CT es una naranja, el estatuto es una mandarina. Vale que una mandarina no es una naranja, pero, joder, pensaba que no íbamos a seguir comiendo fruta.
Sin metáforas: está claro que lo que no es CT es no-CT, pero con eso no llegamos a ningún sitio. Podemos tratar de describir un elefante nombrando, uno tras otro, a todos lo animales que pueblan el planeta, diciendo en cada caso —tigre, mosca, sardina, lagartija— lo que no es un elefante. Pero no es un buen sistema. Mejor tratar de describir directamente el elefante. Lo cual me recuerda la vieja parábola hindú en la que se pide a cuatro ciegos que describan un elefante. El primero palpa una oreja y lo describe como una gran alfombra. El segundo palpa la trompa y lo describe como una gran serpiente. El tercero palpa el cuerpo y lo describe como una gran mole rocosa. El cuarto palpa las patas y lo describe como un bosque o un edificio con columnas... Cualquiera de estas definiciones es más ajustada a la realidad que la de afirmar que un elefante no es una rana.
Puede que nosotros — croac, croac— seamos ranas. Pero nuestra tarea no es ponerle al charco un portero de discoteca para decidir quién entra en él, sino describir al elefante. Otra cosa es que, para divertirnos, nos pongamos a describir a las ranas. Tú de pronto te pones a hacerlo y me gusta lo que dices. Dices que nos vas a dar “una definición de lo no-CT”. Conforme a ella, “lo no-CT somos nosotros. Los payasos. Si la CT es la cohesión, los puntos de vista, las tendencias y las opiniones gregarias desde la Transi hasta esta mañana a primera hora, orientados a defender y a mantener los valores políticos, estéticos y artísticos de la Transi, la no-CT es, simplemente, la beligerancia. La cultura como beligerancia”.
Martínez, ya te lo he dicho: ni tú ni yo somos payasos, qué más quisiéramos nosotros. Somos ranas. Croac, croac. Ser beligerantes supone convertirse en un incordio, y los payasos no incordian, simplemente —ja, ja— hacen reír. Dejemos esto claro. La beligerancia no está reñida con el humor, pero sí lo está con la simpatía, y sobre todo con la inocuidad. Croac, croac. De repente pasa una mosca y, ¡zas!, la rana se come a la mosca. Pobre mosca. Ella era mi heroína. Le obligaba al elefante a mover la cola y a zarandear sus orejas. A la mierda —croac, croac— las ranas. Me paso al bando de las moscas.
Dicho lo cual, volvamos a examinar al elefante. Una tarea para la que reclamo la asistencia de nuestro común Constantino Bértolo, mencionado aquí mismo unos días antes.
¿Constantino? ¿Estás ahí? ¿Lees esto?
A Constantino lo describí como uno de los ejemplares más genuinamente no-CT que conozco. Con Constantino me río mucho, como con Martínez. Pero Constantino —como tampoco tú, Martínez, mal que te pese— no es un payaso. Es más bien lo contrario que un payaso. Cuando uno habla con Constantino intuye mejor lo que es la CT. Y lo intuye gracias, entre otras cosas, a que comprende muy bien lo que significa ser no-CT. Lo que significa, Martínez, la beligerancia, la verdadera beligerancia.
A Constantino le voy a hacer yo unas preguntitas un día de estos, si me recibe. Entretanto, resolvámonos de una vez a complicar las cosas, para aclararlas luego mejor. La disyuntiva CT/no-CT es estéril por inoperante. Si de lo que se trata, vuelvo a decirlo hoy aquí, es de combatir a la CT, entonces no basta no pertenecer a ella —¿y quién se jacta de tal cosa?—, se trata de actuar eficaz o al menos significativamente en contra de ella. Me parece que esto último ya se ha dicho aquí, pero no está de más repetirlo. La disyuntiva, entonces, sería CT/anti-CT. De este modo nos entenderemos mejor. La no-CT es un concepto tan extenso como el de la CT, y aquí se trata de un islote donde unos pocos se apiñan, empujándose entre sí y, como tú dices, Martínez, metiéndose de hostias. Como ranas en una charca. Socorro.
martes, noviembre 08, 2005
LA PERSPECTIVA DEL PAYASO TONTO
Echevarría, pollo, no se entera. Usted es el payaso listo y yo soy el tonto. Si repasa los DVD de Popov y Teddy que le regalé para su puesta de largo, verá que el payaso listo jamás dice hips. Se lo explico con un bello ejemplo escenográfico. En tanto que payaso tonto, ahora estoy en el centro de la pista. Tengo un cesto de naranjas a las que denomino CT. Cuando me agacho a recoger una naranja CT del suelo, se me cae otra de cesto. La gente se parte el pecho, comprende algo de las naranjas, de las cestas, de los payasos y, en algún caso, de la CT. A su vez, el payaso listo –en ese preciso instante, recuerde el canon del payaso listo-, me debe de dar una colleja. Y jamás, repito, jamás, decir hips. Por otra parte, confío plenamente en usted y en los chistes que hará con mis naranjas CT. EN tanto que payaso, sabe, al contrario que el público, que las naranjas son en realidad CT. De hecho, sólo lee la CT en una, pongamos, naranja –o un libro, o un diario, o un pleno parlamentario-, un payaso. Es decir, un tonto. Es decir, un ser con problemas con la realidad. Los protagonistas de las novelas y los protagonistas de la realidad, esa cosa consistente en catástrofes –gente tonta que quema coches, o gente tonta que se los queman-, son tontos. Usted y yo somos una catástrofe cultural. Submodalidad payaso listo, en su caso. Payaso tonto en el mío. Sólo yo puedo decir, hips. De hecho, voy y lo digo hips. Usted es el de las collejas. EL listo. Bueno. Al tajo.
-TEORÍA DE LA NARANJA. Le/me resumo lo que he hecho solo y lo que, ahora, hago en su compañía. He dibujado una patología después de un periodo en el que he convivido con ella, pensando que esa convivencia era algo normal, una regla del juego eneludible. He llamado a la patología CT. AL hacer eso, me he inventado algo que voy y que llamo no-CT. Lo no-CT es algo fuera de la lógica CT. Lo cual no es ni bueno ni malo por sí mismo. Falange Española y de las Jons, por ejemplo, no es CT. Curiosamente, un concejal del PP aporreando a un ciudadano en el pleno de Getafe de hace un mes, sí. La CT es algo que puede dibujar a Falange como lo que es. Pero no tiene herramientas para describir al usuario de un partido democrático practicando el falangedelasjoning. De hecho, el domingo estuve con el alcalde de Getafe hablando sobre aquel pleno, en el que entraron los chicos PP aporreando al personal para votar una moción contra el desmembramiento de España en Getafe. Me explicó que sacaron una foto en la que se veía a varios cargos públicos PP metidos en el papel de skin. La foto fue rechazada por todos los medios. Apareció, de rasqui, en la edición madrileña de El País, que no en la nacional. El Estatut, a su vez, será lo que usted, hips, quiera, pero es algo que se resiste a ser descrito por la CT. De hecho, la CT se ha aplicado a no describirlo, sino a farsearlo. Ejemplos: es un texto que permite la poligamia, no reconoce al Tribunal Constitucional, obligará a hablar catalán en Ávila, descapitalizará Badajoz, o romperá la unidad de mercado. LA CT tiene recursos para, pongamos, no hablar de un cargo público PP quemando el Bundestag en Getafe. Pero no tiene recursos para describir o encauzar una discusión del Estatut –déle tiempo, la CT es lenta; es posible que acabe, incluso asimilando la cosa-. Mi deber como payaso es, en este momento, ponerlo en la cesta no-CT. Y luego, al intentar coger otra naranja no-CT, que se me caiga, usted me pegue una colleja y el público se ría. Menos un par de niños tontos, como usted y yo, que esa noche no podrán conciliar el sueño pensando en lo tristes que son los payasos en realidad.
-LOS PAYASOS Y EL SINDICATO NO-CT. Y aquí le lanzo una definición de lo no-CT. Lo no-CT somos nosotros. Los payasos. Si la CT es la cohesión, los puntos de vista, las tendencias y las opiniones gregarias desde la Transi hasta esta mañana a primera hora, orientados a defender y a mantener los valores políticos, estéticos y artísticos de la Transi, la no-CT es, simplemente, la beligerancia. La cultura como beligerancia. En tanto que beligerantes, lo no-CT no está cohesionado. Y no puede estarlo. Debemos no tragarnos. Debemos discutirnos. Debemos, por ejemplo, no tragar, por ejemplo y también, el Estatut. Pero desde una lógica no-CT. Porque de hecho eso es lo que reivindicamos como programa cultural. Verbigracia. Gregorio Morán, un monstruo que no es de su devoción –ni usted de la suya; lo ha dejado a caldo en, al menos, dos ocasiones-, el otro día publicó un artículo en La Vanguardia absolutamente no-CT. Es más, yo diría que es lo más no-CT que he leído en años. Usted y yo lo leímos juntos, como leen los diarios los payasos. Aquel artículo, repleto de gestos estilísticos que a usted o a mi nos pueden desagradar, nos agradó. EN tanto no-CT. Lo CT es discutible. Y eso es lo que lo une –precariamente-. Y lo que le separa de la CT. Lo no-CT, insisto. Somos los payasos. Que fabricamos productos como el de Moran. Que, desde luego, no hace amigos. La CT es una fábrica de hacer amigos y mercado de favores, por lo contrario. LO no-CT es, simplemente, el riesgo anti-epico de recoger una naranja en público. La colleja en público. Lo no-CT, así, somos lo contrario de los domadores, los chulo putas del circo.
-LOS PAYASOS Y, TODO LO CONTRARIO, LOS DOMADORES. En la CT, por ejemplo, sólo se posicionan épicamente los chulo putas de la empresa circense. Es decir, los cantautores. Y todo bicho que se le parezca. Es decir, los cantautores, aunque no canten. Es un posicionamiento CT. Es decir, políticamente correcto, innecesario, redundante, sin riesgos y que colabora a la cohesión, esa cosa tan CT. Sólo los cantautores han opinado, desde hace veintipico años, sobre Euskadi. La última remesa de cantautores sobre el asunto –Juaristi, Muñóz Molina, Savater-, llevó la disciplina de la cohesión a unos límites que ya son indescriptibles dentro de la CT –esa cosa que, le recuerdo, no sabe describir un fascista en Getafe-. Usted –haciendo uso de su papel de payaso listo, que borda en ocasiones-, se escandaliza ante el hecho de que a estas alturas del partido me extrañe por la inexistencia de posicionamientos progresistas simpáticos ante el Estatut en España. Yo no me escandalizo. Soy el payaso tonto, le recuerdo. Es más, veo en ello CT. Veo la imposibilidad de que un cantautor se moje ante el tema, en tanto el tema no es sensible, a corto plazo, a ser CT, a ser un posicionamiento premiado. Ya lo será. Nos hartaremos de cantautores que glorifiquen el Estatut. Tiempo al tiempo. Por ahora, los cantautores entonan aquel rollo de que un pollo de izquierdas no puede interesarse por temas que no sean la abolición de la propiedad privada y la conquista del palacio de invierno. En los inviernos, empero, cuando hace frío, los cantautroes no están por la labor. Recuerdo, snif, cuando la reconversión industrial. A mi me pilló sin bigote y en el cinturón. Aquello era un infierno y estaba lleno de charlis. Pero no hubo cantautores que levantaran su voz contra aquel texto legal, en lo que es una norma CT. Pero cuando ves lo que dicen –o mejor, lo que no dicen-, ante un texto no-CT como el Estatut, parece que lo hubieran hecho.
Evhevarría, aquí tiene mi nuca y mis cestas de naranjas para lo que usted quiera. Un fuerte abrazo. A ver si, por fin, mañana cuelo la primera entrega de palabros del Diccionario Martínez-CT de vocabulario periodístico-político. Hips.
-TEORÍA DE LA NARANJA. Le/me resumo lo que he hecho solo y lo que, ahora, hago en su compañía. He dibujado una patología después de un periodo en el que he convivido con ella, pensando que esa convivencia era algo normal, una regla del juego eneludible. He llamado a la patología CT. AL hacer eso, me he inventado algo que voy y que llamo no-CT. Lo no-CT es algo fuera de la lógica CT. Lo cual no es ni bueno ni malo por sí mismo. Falange Española y de las Jons, por ejemplo, no es CT. Curiosamente, un concejal del PP aporreando a un ciudadano en el pleno de Getafe de hace un mes, sí. La CT es algo que puede dibujar a Falange como lo que es. Pero no tiene herramientas para describir al usuario de un partido democrático practicando el falangedelasjoning. De hecho, el domingo estuve con el alcalde de Getafe hablando sobre aquel pleno, en el que entraron los chicos PP aporreando al personal para votar una moción contra el desmembramiento de España en Getafe. Me explicó que sacaron una foto en la que se veía a varios cargos públicos PP metidos en el papel de skin. La foto fue rechazada por todos los medios. Apareció, de rasqui, en la edición madrileña de El País, que no en la nacional. El Estatut, a su vez, será lo que usted, hips, quiera, pero es algo que se resiste a ser descrito por la CT. De hecho, la CT se ha aplicado a no describirlo, sino a farsearlo. Ejemplos: es un texto que permite la poligamia, no reconoce al Tribunal Constitucional, obligará a hablar catalán en Ávila, descapitalizará Badajoz, o romperá la unidad de mercado. LA CT tiene recursos para, pongamos, no hablar de un cargo público PP quemando el Bundestag en Getafe. Pero no tiene recursos para describir o encauzar una discusión del Estatut –déle tiempo, la CT es lenta; es posible que acabe, incluso asimilando la cosa-. Mi deber como payaso es, en este momento, ponerlo en la cesta no-CT. Y luego, al intentar coger otra naranja no-CT, que se me caiga, usted me pegue una colleja y el público se ría. Menos un par de niños tontos, como usted y yo, que esa noche no podrán conciliar el sueño pensando en lo tristes que son los payasos en realidad.
-LOS PAYASOS Y EL SINDICATO NO-CT. Y aquí le lanzo una definición de lo no-CT. Lo no-CT somos nosotros. Los payasos. Si la CT es la cohesión, los puntos de vista, las tendencias y las opiniones gregarias desde la Transi hasta esta mañana a primera hora, orientados a defender y a mantener los valores políticos, estéticos y artísticos de la Transi, la no-CT es, simplemente, la beligerancia. La cultura como beligerancia. En tanto que beligerantes, lo no-CT no está cohesionado. Y no puede estarlo. Debemos no tragarnos. Debemos discutirnos. Debemos, por ejemplo, no tragar, por ejemplo y también, el Estatut. Pero desde una lógica no-CT. Porque de hecho eso es lo que reivindicamos como programa cultural. Verbigracia. Gregorio Morán, un monstruo que no es de su devoción –ni usted de la suya; lo ha dejado a caldo en, al menos, dos ocasiones-, el otro día publicó un artículo en La Vanguardia absolutamente no-CT. Es más, yo diría que es lo más no-CT que he leído en años. Usted y yo lo leímos juntos, como leen los diarios los payasos. Aquel artículo, repleto de gestos estilísticos que a usted o a mi nos pueden desagradar, nos agradó. EN tanto no-CT. Lo CT es discutible. Y eso es lo que lo une –precariamente-. Y lo que le separa de la CT. Lo no-CT, insisto. Somos los payasos. Que fabricamos productos como el de Moran. Que, desde luego, no hace amigos. La CT es una fábrica de hacer amigos y mercado de favores, por lo contrario. LO no-CT es, simplemente, el riesgo anti-epico de recoger una naranja en público. La colleja en público. Lo no-CT, así, somos lo contrario de los domadores, los chulo putas del circo.
-LOS PAYASOS Y, TODO LO CONTRARIO, LOS DOMADORES. En la CT, por ejemplo, sólo se posicionan épicamente los chulo putas de la empresa circense. Es decir, los cantautores. Y todo bicho que se le parezca. Es decir, los cantautores, aunque no canten. Es un posicionamiento CT. Es decir, políticamente correcto, innecesario, redundante, sin riesgos y que colabora a la cohesión, esa cosa tan CT. Sólo los cantautores han opinado, desde hace veintipico años, sobre Euskadi. La última remesa de cantautores sobre el asunto –Juaristi, Muñóz Molina, Savater-, llevó la disciplina de la cohesión a unos límites que ya son indescriptibles dentro de la CT –esa cosa que, le recuerdo, no sabe describir un fascista en Getafe-. Usted –haciendo uso de su papel de payaso listo, que borda en ocasiones-, se escandaliza ante el hecho de que a estas alturas del partido me extrañe por la inexistencia de posicionamientos progresistas simpáticos ante el Estatut en España. Yo no me escandalizo. Soy el payaso tonto, le recuerdo. Es más, veo en ello CT. Veo la imposibilidad de que un cantautor se moje ante el tema, en tanto el tema no es sensible, a corto plazo, a ser CT, a ser un posicionamiento premiado. Ya lo será. Nos hartaremos de cantautores que glorifiquen el Estatut. Tiempo al tiempo. Por ahora, los cantautores entonan aquel rollo de que un pollo de izquierdas no puede interesarse por temas que no sean la abolición de la propiedad privada y la conquista del palacio de invierno. En los inviernos, empero, cuando hace frío, los cantautroes no están por la labor. Recuerdo, snif, cuando la reconversión industrial. A mi me pilló sin bigote y en el cinturón. Aquello era un infierno y estaba lleno de charlis. Pero no hubo cantautores que levantaran su voz contra aquel texto legal, en lo que es una norma CT. Pero cuando ves lo que dicen –o mejor, lo que no dicen-, ante un texto no-CT como el Estatut, parece que lo hubieran hecho.
Evhevarría, aquí tiene mi nuca y mis cestas de naranjas para lo que usted quiera. Un fuerte abrazo. A ver si, por fin, mañana cuelo la primera entrega de palabros del Diccionario Martínez-CT de vocabulario periodístico-político. Hips.
domingo, noviembre 06, 2005
¡HIPS!
No pienso dar ninguna explicación. Me refiero a lo del retraso. No sé si pasa con todos, pero este blog es como un bar de mala muerte, frecuentado por tipos de aspecto dudoso, y ya empiezo a estar harto de pasarme las noches hablando yo solo con el camarero. Aquí no hay manera de ligar, y encima —¡hips!— te sirven ginebra de garrafa. A la mierda es lo que yo digo. Y que se metan el estatuto por el culo.
Y ahora, Martínez, sírvame usted —¡hips!— otro gintónic y cambie de una puñetera vez la casette, que ya estoy hasta las napias de oír himnos republicanos. La izquierda de este puto país sólo se pone cachonda y se acuerda de que lo es cuando ve documentales de la guerra civil y se identifica con los milicianos guapos de Robert Capa. Catorce años en el poder, y tiene que ser a propósito de un nuevo estatuto catalán, respaldado por la plutocracia pujolista y maragalla, que suene en el Parlamento un lenguaje nuevo.
¿Nuevo? ¿Y cuál es ese vocabulario —¡hips!—nuevo? Le cito a usted, Martínez: “Azaña”, “república”, “republicanismo-civil”, “fascismo”, “presiones-militares”, “federalismo”, “Estado-plurinacional”. Vaya. ¿Y por qué no —¡hips!—, puestos a desempolvar los bibelots lingüísticos del abuelo, “revolución”, “impuestos”, “expropiación”? ¿O, ya que se discute tanto de nación, “nacionalización”? ¿O, subiendo al desván y despanzurrando los baúles, de “libertad”, “igualdad” y “fraternidad”?
Esto último me trae a la memoria algo que he leído hoy mismo en El País, a propósito de los disturbios que están conmoviendo Francia. “Xavier Marester, de 18 años, fue detenido en Clichy-sous-Bois la tercera noche de violencia y posee un historial delictivo considerable, incluidos tres meses en prisión preventiva por un supuesto delito de agresión a un policía con arma de fuego, por el que debe ser juzgado el mes que viene. Aunque ya tiene un hijo de un año y medio, vive con su madre. Cuando el juez le preguntó qué hacía al ser detenido, respondió: ‘Libertad, igualdad y fraternidad. Tengo el derecho de ir por donde quiera’”.
Bien por Xavier. Confieso que la revuelta de los misérables de París me pone más que las reivindicaciones del Tripartito. Será un problema de educación. De afrancesamiento. Para que en este país se quemen coches se necesita llevar una ikurriña. Aquí la racaille esa con la que los políticos franceses deben andarse con pies de plomo, se traduce jarrai, y en ella —¡hips!— no caben los metecos.
Pero qué mal suena todo esto. Suerte que —¡hips!—estamos solos usted y yo, Martínez. Póngame usted otra copa. Será la garrafa esa que me sirve. Y el turre que no dejan de darme los himnos de la FAI y de las Brigadas Internacionales, que —¡hips!— terminan por soliviantarlo a uno. Pero es que resulta que a estas alturas del curso, y cuando se lleva aquí dicho lo que se lleva dicho acerca de —¡hips!— la CT o como quiera que se llame esta sopa boba que nos cocinó la supuesta izquierda ibérica, venimos a reclamar al “intelectual español” que se pronuncie “ante el linchamiento de lo vasco en la anterior legislatura o el boicot a productos catalanes en la presente”. Hay que —¡hips!— joderse.
posted by Ignacio Echevarría at 00:45 AM
© EL BLOG DE GUILLEM MARTÍNEZ. Derechos internacionales reservados
Y ahora, Martínez, sírvame usted —¡hips!— otro gintónic y cambie de una puñetera vez la casette, que ya estoy hasta las napias de oír himnos republicanos. La izquierda de este puto país sólo se pone cachonda y se acuerda de que lo es cuando ve documentales de la guerra civil y se identifica con los milicianos guapos de Robert Capa. Catorce años en el poder, y tiene que ser a propósito de un nuevo estatuto catalán, respaldado por la plutocracia pujolista y maragalla, que suene en el Parlamento un lenguaje nuevo.
¿Nuevo? ¿Y cuál es ese vocabulario —¡hips!—nuevo? Le cito a usted, Martínez: “Azaña”, “república”, “republicanismo-civil”, “fascismo”, “presiones-militares”, “federalismo”, “Estado-plurinacional”. Vaya. ¿Y por qué no —¡hips!—, puestos a desempolvar los bibelots lingüísticos del abuelo, “revolución”, “impuestos”, “expropiación”? ¿O, ya que se discute tanto de nación, “nacionalización”? ¿O, subiendo al desván y despanzurrando los baúles, de “libertad”, “igualdad” y “fraternidad”?
Esto último me trae a la memoria algo que he leído hoy mismo en El País, a propósito de los disturbios que están conmoviendo Francia. “Xavier Marester, de 18 años, fue detenido en Clichy-sous-Bois la tercera noche de violencia y posee un historial delictivo considerable, incluidos tres meses en prisión preventiva por un supuesto delito de agresión a un policía con arma de fuego, por el que debe ser juzgado el mes que viene. Aunque ya tiene un hijo de un año y medio, vive con su madre. Cuando el juez le preguntó qué hacía al ser detenido, respondió: ‘Libertad, igualdad y fraternidad. Tengo el derecho de ir por donde quiera’”.
Bien por Xavier. Confieso que la revuelta de los misérables de París me pone más que las reivindicaciones del Tripartito. Será un problema de educación. De afrancesamiento. Para que en este país se quemen coches se necesita llevar una ikurriña. Aquí la racaille esa con la que los políticos franceses deben andarse con pies de plomo, se traduce jarrai, y en ella —¡hips!— no caben los metecos.
Pero qué mal suena todo esto. Suerte que —¡hips!—estamos solos usted y yo, Martínez. Póngame usted otra copa. Será la garrafa esa que me sirve. Y el turre que no dejan de darme los himnos de la FAI y de las Brigadas Internacionales, que —¡hips!— terminan por soliviantarlo a uno. Pero es que resulta que a estas alturas del curso, y cuando se lleva aquí dicho lo que se lleva dicho acerca de —¡hips!— la CT o como quiera que se llame esta sopa boba que nos cocinó la supuesta izquierda ibérica, venimos a reclamar al “intelectual español” que se pronuncie “ante el linchamiento de lo vasco en la anterior legislatura o el boicot a productos catalanes en la presente”. Hay que —¡hips!— joderse.
posted by Ignacio Echevarría at 00:45 AM
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viernes, noviembre 04, 2005
DICCIONARIO MARTÍNEZ POLÍTICO-PERIODÍSTICO (THE PROLOGUE)
-SAPIR ERA, OBVIAMENTE, SUIZO. Las lenguas no son esencia de nada. Pero sí los lenguajes. Independientemente de que el mundo llegue o no a las manos, el mundo se aporrea con el lenguaje. Hasta el advenimiento de la CT –la CT es la ausencia de beligerancia hasta en el lenguaje; la CT es, también y fundamentalmente, una construcción lingüística para pintar de blanco las estridencias; las estridencias españolas fluyen por debajo de un lenguaje automatizado, que ya empieza a ser hora de ir traduciendo-, la cultura española era, como cualquier otra, un tute de lenguaje. En aquel tute, la lucha en tiempos de maríacastaña era por la hegemonía de la Academia. El diccionario de la RAE –o, snif, AE, durante el periodo 1931-39-, sella las beligerancias. Así, en la edición del Diccionario más próxima a la revolución de 1868, se define Libertad como “bien preciado del hombre”, mientras que en la edición más cercana a la Restauración se define el palabro como “Libertinaje. Exceso”. Hoy en día la Academia pinta un pito –metáfora: para la megaedición del Quijote del IV Centenario de la RAE, la RAE, con un par, ha recauchutado una edición del Gobierno de Castilla-La Mancha. Ningún medio se ha reído, porque reírse no es CT, no crea cohesión. Ni siquiera ha habido rumba con el colofón de la edición, en la que el editor se pitorrea del presidente de la RAE-. Bueno. La lucha por la hegemonía del lenguaje se realiza en los medios -que son la post-Acedemia: fija canon y fija quién es un all-star y quién es un friqui-. Y, aquí, recuerdo que los medios, en la CT, dibujan en sus discursos la verticalidad de la CT. Si la cúspide de la pirámide de la CT abre dos vías de investigación, considera la Transi un proceso ejemplar, cree que la cultura española es una mina, que es normal que el Rey tenga un yate a nombre de Patrimonio Nacional, o considera que los tanques deben pasearse por Bilbao, los medios, por lo que sea –por-lo-que-sea = CT-, tienden a reproducir esas creencias. A través del lenguaje, ese verbalizador de creencias desde los tiempos, como su nombre indica, de maríasantísima.
-HISTORIA DEL LENGUAJE DEL CULATAZO. Me hablas, Echevarría, de / con Mairena. “Nuestros políticos llamados de izquierda, un tanto frívolos —digámoslo de pasada—, rara vez calculan, cuando disparan sus fusiles de retórica futurista, el retroceso de las culatas, que suele ser, aunque parezca extraño, más violento que el tiro”, dices/dice. Te matizo a Mairena. Los políticos de izquierda locales y mundiales, carecen de retórica futurista. Sólo un poco en Korea del Norte. En lo que quizás es una buena noticia. Al menos para Maiakovski. Lo paradójico es que la derecha española aún posee el músculo de la culata como muy cachas. Como es perceptible. De hecho, estamos en pleno culatazo, en efecto. La pregunta es, ¿ante qué disparo? El culatazo no empezó esta legislatura. No lo empezó el Estatut. Ni tan siquiera el Tripartit. Estaba presente en la anterior legislatura. Y, en forma de partido sin mayoría y con retórica yuyu, estaba presente desde la primera legislatura democrática. Es posible que el culatazo estuviera presente, a su vez, antes de aquella legislatura. Incluso en los años sin legislatura. El culatazo estaba presente en la guerra civil. Incluso antes. Y, ahora, me pongo demagogo, te cito a José Somoza, un escritor del XVIII, presente en las Cortes de Cádiz como liberal, y que, mientras se redactaba el primer texto constitucional, va y escribe: “Sé que la Constitución acabará en fusiles, pero no sé si en ballonetas, o en culatazos”. Vamos, que la fuerza del culatazo es enorme y viene de lejos. Es, de hecho, una de las dos fuerzas que, en su tensión, dibujan la cultura española moderna. Hasta que la cultura española opta por un lenguaje único, que dibuja posibilidades únicas. Y ese proceso unidireccional, pero no obstante ejemplar, sin precedentes, maduro y bla-bla-bla denominado Transi. El culatazo presenciado el día 2 en el parlamento, a través del lenguaje de The Culatazettes, quizás es la prueba de que la CT se está quedando pequeña para explicar lo que pasa. EL Culatazo ha crecido tanto –ha dejado de ser una opción política para volver a ser un culatazo-, que el traje CT no lo puede cubrir por entero. Como a un portero de discoteca, se le ve la culata a través de una americana que ya no se puede abotonar.
-LA JUBILACIÓN DEL LENGUAJE ÚNICO. En el pleno del día 2 se asistió a lo que uno quiso. Pero también a la existencia de dos lenguajes. Un lenguaje nuevo en la sala, en el que, a parte de construcciones CT que nadie sabe lo que significan al ser utilizados para cualquier cosa –solidaridad, constitución, etc.-, aparecían palabros como “Azaña”, “república”, “republicanismo-civil”, “fascismo”, “presiones-militares-en-la-Transición”, “federalismo”, “Estado-plurinacional”, “integración-europea”, “mentira”, “mentira-informativa”. Y un lenguaje viejo. CT. SUbsector CB –Cultura Brunete, la gran reivindicadora actual de la CT. Curiosamente, el nuevo lenguaje tiene menos difusores en los medios que el viejo. AL día siguiente del pleno, por ejemplo, el pleno fue explicado, estadísticamente, a través de palabros CT. No sé qué está pasando. Igual no está pasando, snif, nada. Pero es posible que en la política suceda lo mismo que en la literatura. Unos profesionales –Bonald, Marsé- ya no pueden seguir moviéndose dentro de un traje pequeño, por lo que lo rompen puntualmente. Más del 50% del Congreso, en todo caso, utilizó palabras diferentes, incluso opuestas, a la CT. Algo lógico, si pensamos que el Estatut es lo que uno quiera, salvo un objeto CT. Anyway. Mañana te suelto una parte del diccionario.
Ah. Sobre lenguaje. No se pierdan este pequeño análisis de lenguaje CT. Aparece en la red. ¿Por qué no hay webs como estas en castellano? ¿Por qué cuatro partidos catalanes, en el pleno del día 2 se quejaron de que el progresismo española no ha hecho ninguna manifestación de su existencia antes las campañas del nacionalismo español contra el pack Estatut? ¿Por qué los posicionamientos más colectivos y beligeantes contra el nacionalismo español y las meditaciones sobre el no-nacionalismo se producen en otras lenguas? ¿Por qué el intelectual español no tiene nada que decir ante el linchamiento de lo vasco en la anterior legislatura, o el boicot a productos catalanes en la presente? Vaya, igual estoy chupando espacio del próximo INTERMEZZO. Bueno. Corto y fuera. Hasta la próxima, Echevarría, un abrazo, me debes una cena, etc.
-HISTORIA DEL LENGUAJE DEL CULATAZO. Me hablas, Echevarría, de / con Mairena. “Nuestros políticos llamados de izquierda, un tanto frívolos —digámoslo de pasada—, rara vez calculan, cuando disparan sus fusiles de retórica futurista, el retroceso de las culatas, que suele ser, aunque parezca extraño, más violento que el tiro”, dices/dice. Te matizo a Mairena. Los políticos de izquierda locales y mundiales, carecen de retórica futurista. Sólo un poco en Korea del Norte. En lo que quizás es una buena noticia. Al menos para Maiakovski. Lo paradójico es que la derecha española aún posee el músculo de la culata como muy cachas. Como es perceptible. De hecho, estamos en pleno culatazo, en efecto. La pregunta es, ¿ante qué disparo? El culatazo no empezó esta legislatura. No lo empezó el Estatut. Ni tan siquiera el Tripartit. Estaba presente en la anterior legislatura. Y, en forma de partido sin mayoría y con retórica yuyu, estaba presente desde la primera legislatura democrática. Es posible que el culatazo estuviera presente, a su vez, antes de aquella legislatura. Incluso en los años sin legislatura. El culatazo estaba presente en la guerra civil. Incluso antes. Y, ahora, me pongo demagogo, te cito a José Somoza, un escritor del XVIII, presente en las Cortes de Cádiz como liberal, y que, mientras se redactaba el primer texto constitucional, va y escribe: “Sé que la Constitución acabará en fusiles, pero no sé si en ballonetas, o en culatazos”. Vamos, que la fuerza del culatazo es enorme y viene de lejos. Es, de hecho, una de las dos fuerzas que, en su tensión, dibujan la cultura española moderna. Hasta que la cultura española opta por un lenguaje único, que dibuja posibilidades únicas. Y ese proceso unidireccional, pero no obstante ejemplar, sin precedentes, maduro y bla-bla-bla denominado Transi. El culatazo presenciado el día 2 en el parlamento, a través del lenguaje de The Culatazettes, quizás es la prueba de que la CT se está quedando pequeña para explicar lo que pasa. EL Culatazo ha crecido tanto –ha dejado de ser una opción política para volver a ser un culatazo-, que el traje CT no lo puede cubrir por entero. Como a un portero de discoteca, se le ve la culata a través de una americana que ya no se puede abotonar.
-LA JUBILACIÓN DEL LENGUAJE ÚNICO. En el pleno del día 2 se asistió a lo que uno quiso. Pero también a la existencia de dos lenguajes. Un lenguaje nuevo en la sala, en el que, a parte de construcciones CT que nadie sabe lo que significan al ser utilizados para cualquier cosa –solidaridad, constitución, etc.-, aparecían palabros como “Azaña”, “república”, “republicanismo-civil”, “fascismo”, “presiones-militares-en-la-Transición”, “federalismo”, “Estado-plurinacional”, “integración-europea”, “mentira”, “mentira-informativa”. Y un lenguaje viejo. CT. SUbsector CB –Cultura Brunete, la gran reivindicadora actual de la CT. Curiosamente, el nuevo lenguaje tiene menos difusores en los medios que el viejo. AL día siguiente del pleno, por ejemplo, el pleno fue explicado, estadísticamente, a través de palabros CT. No sé qué está pasando. Igual no está pasando, snif, nada. Pero es posible que en la política suceda lo mismo que en la literatura. Unos profesionales –Bonald, Marsé- ya no pueden seguir moviéndose dentro de un traje pequeño, por lo que lo rompen puntualmente. Más del 50% del Congreso, en todo caso, utilizó palabras diferentes, incluso opuestas, a la CT. Algo lógico, si pensamos que el Estatut es lo que uno quiera, salvo un objeto CT. Anyway. Mañana te suelto una parte del diccionario.
Ah. Sobre lenguaje. No se pierdan este pequeño análisis de lenguaje CT. Aparece en la red. ¿Por qué no hay webs como estas en castellano? ¿Por qué cuatro partidos catalanes, en el pleno del día 2 se quejaron de que el progresismo española no ha hecho ninguna manifestación de su existencia antes las campañas del nacionalismo español contra el pack Estatut? ¿Por qué los posicionamientos más colectivos y beligeantes contra el nacionalismo español y las meditaciones sobre el no-nacionalismo se producen en otras lenguas? ¿Por qué el intelectual español no tiene nada que decir ante el linchamiento de lo vasco en la anterior legislatura, o el boicot a productos catalanes en la presente? Vaya, igual estoy chupando espacio del próximo INTERMEZZO. Bueno. Corto y fuera. Hasta la próxima, Echevarría, un abrazo, me debes una cena, etc.
INTERMEZZO: EL DESENCUENTRO (3)
-EL PODER MÁGICO DE LAS PIRÁMIDES LINGÜÍSTICAS. Hola. Estos intermedios se llaman el-desencuentro porque, como su nombre indican, aluden a cosas que no se encuentran. Tal vez porque no se buscan. Desencuentros, verbigracias: a) en este blog desaparecen como ninjas los usuarios de Madrid cuando aparece el tema Estatut –el contador, snif, no engaña y me chiva datos como este-. Cuando Echevarría vuelve a abrir la boca de la cara vuelven a aparecer. Hasta que, ñaca, aparece otra vez otro intermezzo y el Estatut. Y adiós muy buenas. Verbigracia b), el otro día, cuando se pidió permiso en el Congreso para tramitar lo del Estatut hubo una apariencia de encuentro. Pero también hubo un desencuentro lingüístico. Es decir, hubo dos teorías del lenguaje, lo que hacía imposible aludir a lo mismo. O, incluso, hablar de lo mismo. Bueno, mañana se lo explico. Que hoy toca Pep. Pep, por cierto, ha practicado una gamberrada y, en cierta manera, ha jugado con el desencuentro lingüístico. Gamberrada: ha colgado el algunas webs de la Caverna fragmentos del Estatut -el de 1979, si bien no lo ha comunicado a sus lectores, que han interpretado que se trata del proyecto de Estatut actual, el que permite la poligamia según la FAES, egregia ONG-. Ha aderezado su texto con uno de los dos lenguajes –a los que hace un plis aludía- que se excluyen mutuamente. Y ha dejado a los trolls de la Caverna opinar sobre el asunto. Lo peor de todo es que han opinado sobre el asunto. No se pierdan la Pepaventura.
-LAS PEP-AVENTURAS. HOY PRESENTAMOS: PEP HACE EL GAMBERRO.
Hola. Aquí Pep. Vuelvo con el Estatut. Disfrazado. Hoy, con todos ustedes, El Carácter Pre-Constitucional del Movimiento Nacional-Constitucionalista. A por ello.
Son las once de la mañana. Llevo desde las seis metido en un taxi, indocumentándome a través de la radio. Tengo un brote psicótico de tres pares. Mientras voy abriendo vías de investigación, voy y me saco de la manga un texto. El texto es un refrito del Estatut de Sau (el del 79), aderezado con comentarios en la línea de los tópicos de la kale borroka con corbata. Lo he presentado como si fuera un resumen del Estatut aprobado por el Parlamento catalán el pasado día 30. Henchido de tertulianismo, me he dado una vuelta por Internet, con preferencia por los foros que están tratando el tema desde un punto de vista neocon –verbigracia: neoconstitucionalista-.
Primero meto el texto, y acto seguido voy con los comentarios que ha suscitado. Ahí va (entre paréntesis figuran los artículos del Estatut de Sau, el de 1979, el vigente, el que no quieren modificar los chicos de la Consti, del que están sacadas las disposiciones que enumero):
“Hola, soy un ciudadano catalán y español asustado por todo el lío gordo gordo que nos han montado los nacionalistas catalanes para ocultar sus corruptelas en lugar de trabajar para solucionar los problemas reales de los ciudadanos que les pagamos para ello. Aquí la cosa se está poniendo fea, con todos los medios difundiendo el odio a España y abrazando el pensamiento único –ni siquiera el PP de aquí se atreve a denunciar la gravedad de la situación-, y por eso prefiero no poner mi nombre. Eso sí, en cuanto encuentre un trabajo más o menos igual al que tengo ahora en Terrasa en cualquier punto de España, hago las maletas pero ya. Ya estoy HARTO. Como ciudadano demócrata y español, creo que es mi deber difundir lo que creo sobre el nuevo estatuto, que se carga la constitución y el estatuto que pactamos TODOS en la transición. He hecho un resumen de los principales puntos del estatuto y los más anti-constitucionales, haciendo unas valoraciones sobre ellos y sobre sus motivaciones cada vez menos ocultas.
El estatuto es una expresión de la identidad colectiva de Cataluña y define sus instituciones y sus relaciones con el estado en un marco de libre solidaridad, hablando además de los derechos de las personas y los pueblos (Preámbulo). --> Derechos de los pueblos, ensoñaciones identitarias, jerga nazionalista, nada nuevo.
Se afirma el catalán como lengua propia (Artículo 3). --> Pisando, por supuesto, los derechos de la mitad de la población catalana.
Se definen competencias exclusivas, incluyendo la ejecución de la expropiación forzosa o la intervención de empresas en asuntos incluidos en las competencias de la Generalitat (Artículos 9 y 10). --> Asomando por todo lo bajo el hocico del tripartito y su RADICALISMO de extrema izquierda. Es lo que me da más miedo de todo el estatuto.
Se reclama la competencia de planificación de la actividad económica. Además, la generalitat participará en la gestión del sector público estatal “en los casos y condiciones que corresponda” (Artículo 12). --> Más de lo mismo: ¿¿¿qué es eso de planificar la actividad económica??? Como todo el estatuto, es una oda al intervencionismo.
Se considera de competencia plena de la Generalitat la regulación y la administración de la enseñanza en toda su extensión, niveles y grados, modalidades y especialidades en el ámbito de sus competencias(Artículo 15). --> O sea, que las escuelas catalanes serán un mundo aparte. Y por supuesto, fabricando niños que odien lo español y que no sepan escribir dos frases en español, perdiendo oportunidades laborales en el futuro cuando ya tenemos el segundo idioma en América y creciendo.
En cuanto a la administración de justicia, se exige que la Generalitat ejerza todas las facultades que las leyes orgánicas del poder judicial y el CGPJ reconocen al Gobierno del Estado (Artículo 18). Además, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya será el órgano en el que culmine la organización judicial en Cataluña, ante el cual se agotarán las sucesivas instancias procesales(Artículo 19). --> Más nazionalismo, en este caso para montarse un cortijo violando las competencias del Gobierno de España y poder hacer lo que quieran sin someterse a ningún control COMO SI FUERA UNA DICTADURA.
Pero hay más. La competencia de los órganos jurisdiccionales se extenderá en el orden civil a todas las instancias y grados (¡incluyendo el recurso de casación!), y en penal y social a todos excepto el recurso de casación y el de revisión(Artículo 20). Además, el derecho catalán será el aplicable en el terruño con preferencia sobre cualquier otro(Artículo 26). --> En otras palabras, se rompe en pedazos la igualdad de los españoles ante la ley, creando ciudadanos de primera y de segunda. Y pregunto: ¿si una empresa aragonesa tiene un contrato con una catalana –en el caso que queden, porque tienen más razón que un santo los que están impulsando el boicot contra los insolidarios-, qué ley se aplica? Todo sea para complicarlo todo y tener más y más funcionarios y vivir del chollo.
La Generalitat, además, se reserva el derecho de solicitar al Estado la transferencia de competencias no asumidas en el estatuto(Artículo 28). Las leyes catalanas estarán excluidas del recurso contencioso-administrativo y sólo se someterán al escrutinio del Tribunal Constitucional(Artículo 40). --> Por si fuera poco, se cubren las espaldas para poder seguir sacando tajada de los chantajes a que puedan someter a los gobiernos centrales de turno gracias a su sobrepresentación en el parlamento de un país que no consideran suyo, REFORMA DE LA LEY ELECTORAL YA!!!
Se pretende facilitar la comunicación cultural con otras comunidades autónomas y provincias, prestando especial atención a todas aquellas que hayan tenido vínculos históricos, culturales o comerciales con Cataluña(Disposición adicional quinta). --> No podían faltar unas gotas de imperialismo catalán, después de todo el victimismo y de las quejas contra los opresores, van y salen con el imperio catalán.
Se crea una comisión mixta paritaria Estado-Generalitat. Además, el estado tendrá que garantizar la financiación de los servicios transferidos(Disposición adicional tercera). Por supuesto, la generalitat se reserva la participación en los impuestos del estado, recargos sobre impuestos estatales, ingresos del Fondo de Compensación Interterritorial y otras asignaciones a cargo de los Presupuestos Generales del Estado(Artículo 44).--> Esto es lo más importante. Además de la ridícula pretensión de crear comisiones mixtas de igual a igual –como si fueran un estado-, los nazzzzionalistas muestran su verdadera cara de hacerlo todo por el dinero, y se les acaba todo el asco a España a la hora de meter la mano en la caja de los impuestos de todos. Y encima, diciendo que son solidarios.
Bueno, espero que paséis este mensaje a vuestros amigos con conciencia, lo que está pasando aquí es muy serio. Además, si creéis que se puede clarificar algún aspecto o añadir alguna cosa que mejore el mensaje, os lo agradezco por anticipado. Lo que nos hace distintos a los no-nacionalistas de los paletonazis es que nosotros debatimos sobre ideas y no tenemos el cerebro lavado y nos limitamos a repetir consignas, y debemos seguir por ese camino a pesar de que a veces parece que no sirva para nada, porque al final venceremos porque tenemos más y mejores razones.
¡Un abrazo, y abajo el nazzzionalismo!”
He colgado el texto en los siguientes sitios: un blog del periódico Expansión, el foro de debate de la página en la que colaboro, un blog de informativos Telecinco, un foro de Antena3tv, un foro del periódico ABC, el foro del Foro Ermua, el foro “Zapatazo” de la extrema derecha, el foro del Grupo Risa, el blog de Arcadi Espasa, el foro nacional-católico de hazteoir.org , el blog de Aleix Vidal-Quadras, el blog de Victoria Prego en El Mundo y, cómo no, el foro de debate de la Asociación de Víctimas del Catalanismo que nos están montando Boadella y compañía . El spam ideológico anti-estatutario ha sido vetado en las páginas web del Diario Vasco y del Partido Popular. Los links a todas las páginas mencionadas, así como una selección de las mejores jugadas, se encuentran en el blog que mantengo en lapaginadefinitiva. No se lo pierdan. Vayan ahora mismo.
¿Ya han vuelto? Las reacciones han sido variopintas. Básicamente, se ha impuesto la solidaridad con mi falsa condición de pre-exiliado. Algún nacionalista (catalán) me ha discutido el tema de la lengua –zzzzzzz-. ¿Saben cuántas personas se han dado cuenta del cambiazo? Nadie. Enternecedor.
“Cuando van a oír a alguien, no van a oír lo que se les diga, sino lo que se figuran que les iba a decir. Y son inútiles sus esfuerzos”. Yo me he acordado de esta frase de Unamuno, y de un amigote constitucionalista vasco que siempre anda diciendo que los nacionalistas [vascos] son incapaces de leer y de aprehender razonamientos. Qué cosas.
¿Encuentran sorprendente que nadie se haya dado cuenta del cambiazo?; ¿creen que ello es debido a que los sesos de los españoles han sido convenientemente masajeados por presuntos defensores de los pactos de la transición?; ¿cómo es posible que, pese a estar todo el día leyendo y escuchando desde la complicidad a férreos defensores de dichos pactos de la talla intelectual y moral del oprimidisísimo Francesc De Carreras o la neocarlista Gotzone Mora, los españoles muestren esos niveles de disconformidad con el contenido real de dichos pactos?; ¿a todo ello, creen que alguien que honradamente ha tragado con las surrealistas equiparaciones entre Sabino Arana y el PNV puede tener algún problema a la hora de identificar al Partido Popular -el de Aznar, Rajoy y el animal que ayer le gritaba a ZP desde la bancada con las dos manos rodeando su boca como si fuera un entrenador de regional acordándose de la mamá del linier- con nuestros cuarenta años de paz?
-LAS PEP-AVENTURAS. HOY PRESENTAMOS: PEP HACE EL GAMBERRO.
Hola. Aquí Pep. Vuelvo con el Estatut. Disfrazado. Hoy, con todos ustedes, El Carácter Pre-Constitucional del Movimiento Nacional-Constitucionalista. A por ello.
Son las once de la mañana. Llevo desde las seis metido en un taxi, indocumentándome a través de la radio. Tengo un brote psicótico de tres pares. Mientras voy abriendo vías de investigación, voy y me saco de la manga un texto. El texto es un refrito del Estatut de Sau (el del 79), aderezado con comentarios en la línea de los tópicos de la kale borroka con corbata. Lo he presentado como si fuera un resumen del Estatut aprobado por el Parlamento catalán el pasado día 30. Henchido de tertulianismo, me he dado una vuelta por Internet, con preferencia por los foros que están tratando el tema desde un punto de vista neocon –verbigracia: neoconstitucionalista-.
Primero meto el texto, y acto seguido voy con los comentarios que ha suscitado. Ahí va (entre paréntesis figuran los artículos del Estatut de Sau, el de 1979, el vigente, el que no quieren modificar los chicos de la Consti, del que están sacadas las disposiciones que enumero):
“Hola, soy un ciudadano catalán y español asustado por todo el lío gordo gordo que nos han montado los nacionalistas catalanes para ocultar sus corruptelas en lugar de trabajar para solucionar los problemas reales de los ciudadanos que les pagamos para ello. Aquí la cosa se está poniendo fea, con todos los medios difundiendo el odio a España y abrazando el pensamiento único –ni siquiera el PP de aquí se atreve a denunciar la gravedad de la situación-, y por eso prefiero no poner mi nombre. Eso sí, en cuanto encuentre un trabajo más o menos igual al que tengo ahora en Terrasa en cualquier punto de España, hago las maletas pero ya. Ya estoy HARTO. Como ciudadano demócrata y español, creo que es mi deber difundir lo que creo sobre el nuevo estatuto, que se carga la constitución y el estatuto que pactamos TODOS en la transición. He hecho un resumen de los principales puntos del estatuto y los más anti-constitucionales, haciendo unas valoraciones sobre ellos y sobre sus motivaciones cada vez menos ocultas.
El estatuto es una expresión de la identidad colectiva de Cataluña y define sus instituciones y sus relaciones con el estado en un marco de libre solidaridad, hablando además de los derechos de las personas y los pueblos (Preámbulo). --> Derechos de los pueblos, ensoñaciones identitarias, jerga nazionalista, nada nuevo.
Se afirma el catalán como lengua propia (Artículo 3). --> Pisando, por supuesto, los derechos de la mitad de la población catalana.
Se definen competencias exclusivas, incluyendo la ejecución de la expropiación forzosa o la intervención de empresas en asuntos incluidos en las competencias de la Generalitat (Artículos 9 y 10). --> Asomando por todo lo bajo el hocico del tripartito y su RADICALISMO de extrema izquierda. Es lo que me da más miedo de todo el estatuto.
Se reclama la competencia de planificación de la actividad económica. Además, la generalitat participará en la gestión del sector público estatal “en los casos y condiciones que corresponda” (Artículo 12). --> Más de lo mismo: ¿¿¿qué es eso de planificar la actividad económica??? Como todo el estatuto, es una oda al intervencionismo.
Se considera de competencia plena de la Generalitat la regulación y la administración de la enseñanza en toda su extensión, niveles y grados, modalidades y especialidades en el ámbito de sus competencias(Artículo 15). --> O sea, que las escuelas catalanes serán un mundo aparte. Y por supuesto, fabricando niños que odien lo español y que no sepan escribir dos frases en español, perdiendo oportunidades laborales en el futuro cuando ya tenemos el segundo idioma en América y creciendo.
En cuanto a la administración de justicia, se exige que la Generalitat ejerza todas las facultades que las leyes orgánicas del poder judicial y el CGPJ reconocen al Gobierno del Estado (Artículo 18). Además, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya será el órgano en el que culmine la organización judicial en Cataluña, ante el cual se agotarán las sucesivas instancias procesales(Artículo 19). --> Más nazionalismo, en este caso para montarse un cortijo violando las competencias del Gobierno de España y poder hacer lo que quieran sin someterse a ningún control COMO SI FUERA UNA DICTADURA.
Pero hay más. La competencia de los órganos jurisdiccionales se extenderá en el orden civil a todas las instancias y grados (¡incluyendo el recurso de casación!), y en penal y social a todos excepto el recurso de casación y el de revisión(Artículo 20). Además, el derecho catalán será el aplicable en el terruño con preferencia sobre cualquier otro(Artículo 26). --> En otras palabras, se rompe en pedazos la igualdad de los españoles ante la ley, creando ciudadanos de primera y de segunda. Y pregunto: ¿si una empresa aragonesa tiene un contrato con una catalana –en el caso que queden, porque tienen más razón que un santo los que están impulsando el boicot contra los insolidarios-, qué ley se aplica? Todo sea para complicarlo todo y tener más y más funcionarios y vivir del chollo.
La Generalitat, además, se reserva el derecho de solicitar al Estado la transferencia de competencias no asumidas en el estatuto(Artículo 28). Las leyes catalanas estarán excluidas del recurso contencioso-administrativo y sólo se someterán al escrutinio del Tribunal Constitucional(Artículo 40). --> Por si fuera poco, se cubren las espaldas para poder seguir sacando tajada de los chantajes a que puedan someter a los gobiernos centrales de turno gracias a su sobrepresentación en el parlamento de un país que no consideran suyo, REFORMA DE LA LEY ELECTORAL YA!!!
Se pretende facilitar la comunicación cultural con otras comunidades autónomas y provincias, prestando especial atención a todas aquellas que hayan tenido vínculos históricos, culturales o comerciales con Cataluña(Disposición adicional quinta). --> No podían faltar unas gotas de imperialismo catalán, después de todo el victimismo y de las quejas contra los opresores, van y salen con el imperio catalán.
Se crea una comisión mixta paritaria Estado-Generalitat. Además, el estado tendrá que garantizar la financiación de los servicios transferidos(Disposición adicional tercera). Por supuesto, la generalitat se reserva la participación en los impuestos del estado, recargos sobre impuestos estatales, ingresos del Fondo de Compensación Interterritorial y otras asignaciones a cargo de los Presupuestos Generales del Estado(Artículo 44).--> Esto es lo más importante. Además de la ridícula pretensión de crear comisiones mixtas de igual a igual –como si fueran un estado-, los nazzzzionalistas muestran su verdadera cara de hacerlo todo por el dinero, y se les acaba todo el asco a España a la hora de meter la mano en la caja de los impuestos de todos. Y encima, diciendo que son solidarios.
Bueno, espero que paséis este mensaje a vuestros amigos con conciencia, lo que está pasando aquí es muy serio. Además, si creéis que se puede clarificar algún aspecto o añadir alguna cosa que mejore el mensaje, os lo agradezco por anticipado. Lo que nos hace distintos a los no-nacionalistas de los paletonazis es que nosotros debatimos sobre ideas y no tenemos el cerebro lavado y nos limitamos a repetir consignas, y debemos seguir por ese camino a pesar de que a veces parece que no sirva para nada, porque al final venceremos porque tenemos más y mejores razones.
¡Un abrazo, y abajo el nazzzionalismo!”
He colgado el texto en los siguientes sitios: un blog del periódico Expansión, el foro de debate de la página en la que colaboro, un blog de informativos Telecinco, un foro de Antena3tv, un foro del periódico ABC, el foro del Foro Ermua, el foro “Zapatazo” de la extrema derecha, el foro del Grupo Risa, el blog de Arcadi Espasa, el foro nacional-católico de hazteoir.org , el blog de Aleix Vidal-Quadras, el blog de Victoria Prego en El Mundo y, cómo no, el foro de debate de la Asociación de Víctimas del Catalanismo que nos están montando Boadella y compañía . El spam ideológico anti-estatutario ha sido vetado en las páginas web del Diario Vasco y del Partido Popular. Los links a todas las páginas mencionadas, así como una selección de las mejores jugadas, se encuentran en el blog que mantengo en lapaginadefinitiva. No se lo pierdan. Vayan ahora mismo.
¿Ya han vuelto? Las reacciones han sido variopintas. Básicamente, se ha impuesto la solidaridad con mi falsa condición de pre-exiliado. Algún nacionalista (catalán) me ha discutido el tema de la lengua –zzzzzzz-. ¿Saben cuántas personas se han dado cuenta del cambiazo? Nadie. Enternecedor.
“Cuando van a oír a alguien, no van a oír lo que se les diga, sino lo que se figuran que les iba a decir. Y son inútiles sus esfuerzos”. Yo me he acordado de esta frase de Unamuno, y de un amigote constitucionalista vasco que siempre anda diciendo que los nacionalistas [vascos] son incapaces de leer y de aprehender razonamientos. Qué cosas.
¿Encuentran sorprendente que nadie se haya dado cuenta del cambiazo?; ¿creen que ello es debido a que los sesos de los españoles han sido convenientemente masajeados por presuntos defensores de los pactos de la transición?; ¿cómo es posible que, pese a estar todo el día leyendo y escuchando desde la complicidad a férreos defensores de dichos pactos de la talla intelectual y moral del oprimidisísimo Francesc De Carreras o la neocarlista Gotzone Mora, los españoles muestren esos niveles de disconformidad con el contenido real de dichos pactos?; ¿a todo ello, creen que alguien que honradamente ha tragado con las surrealistas equiparaciones entre Sabino Arana y el PNV puede tener algún problema a la hora de identificar al Partido Popular -el de Aznar, Rajoy y el animal que ayer le gritaba a ZP desde la bancada con las dos manos rodeando su boca como si fuera un entrenador de regional acordándose de la mamá del linier- con nuestros cuarenta años de paz?
jueves, noviembre 03, 2005
DE MAIRENA (DEDICADO AL PEP)
“En España —no lo olvidemos— la acción política de tendencia progresiva suele ser débil, porque carece de originalidad; es puro mimetismo que no pasa del simple excitante de la reacción. Se diría que sólo el resorte reaccionario funciona en nuestra máquina social con alguna presión y energía. Los políticos que pretenden gobernar hacia el porvenir deben tener en cuenta la reacción de fondo que sigue en España a todo avance de superficie. Nuestros políticos llamados de izquierda, un tanto frívolos —digámoslo de pasada—, rara vez calculan, cuando disparan sus fusiles de retórica futurista, el retroceso de las culatas, que suele ser, aunque parezca extraño, más violento que el tiro.”
Sabias palabras del bueno de Juan de Mairena, que se me antoja recordar y traer aquí al poco rato de cerrar la televisión, tras haber visto, llegando tarde a la retransmisión en directo del debate parlamentario que hoy tenía lugar, las intervenciones de Rubalcaba y Zapatero (¡santa paciencia!) y los turnos de réplica de De Madre, Carod y Rajoy.
Ahora me voy a la cama, con la idea de dar algunas vueltas. A las palabras de Mairena, que no al debate sobre el Estatut.
posted by Ignacio Echevarría at 00:25 AM
© EL BLOG DE GUILLEM MARTÍNEZ. Derechos internacionales reservados
Sabias palabras del bueno de Juan de Mairena, que se me antoja recordar y traer aquí al poco rato de cerrar la televisión, tras haber visto, llegando tarde a la retransmisión en directo del debate parlamentario que hoy tenía lugar, las intervenciones de Rubalcaba y Zapatero (¡santa paciencia!) y los turnos de réplica de De Madre, Carod y Rajoy.
Ahora me voy a la cama, con la idea de dar algunas vueltas. A las palabras de Mairena, que no al debate sobre el Estatut.
posted by Ignacio Echevarría at 00:25 AM
© EL BLOG DE GUILLEM MARTÍNEZ. Derechos internacionales reservados
miércoles, noviembre 02, 2005
LA ÚNICA MANERA POSIBLE
-RESUMEN DE LO NO PUBLICADO. Mil disculpas por la interrupción de nuestras emisiones, debido a una avería en Martínez, nuestro repetidor. Por lo demás, estoy en Empordà DF, desde donde te saludo. Hola, Echevarría. Y desde donde te explico dos vivencias. Vivencia a). El personal por aquí practica desde hace dos o tres años halloween. Vi como lo celebraban unos niños moros. No iban disfrazados de nada. Llegaban a una puerta. Se subían la camiseta hasta taparse la cara. Tocaban el timbre. Salía a abrir una mamá mora. Los niños decían en árabe algo que acababa con el palabro halloween. Posteriormente, todos se reían con la boca llena de dientes. Y la mamá les daba pastitas marroquíes. Otra descripción de lo que vi, ahora que lo pienso, puede ser esta otra. Los moros y los cristianos celebran segregados una fiesta WASP. Lo que puede ser un buen dibujo del presente. Vivencia b). Lo de Leti y Cía.
-VIVENCIA B). La vivencia b) de halloween consistió, como su nombre indica, en ver como por los medios que consumo se colaba el fantasma de la interrupción informativa. En este caso, a través de algo parecido a información sobre lo del nacimiento. Meditaciones. Meditación a): cuando supe que tuvieron una niña, por un momento esperé que Rajoy declarase que lo que habían hecho the Bourbons hace nueve meses no fue un polvo, sino una reforma constitucional encubierta. Meditación b): la vivencia informativa del nacimiento me pone a güevo el trailer del trailer que colgaste, Ignacio, de la conferencia de Belén Gopegui. Que supongo que es el que sigue a continuación. Ahí va. “Por eso entendemos por retórica -ojo con esta palabra en negrita- algo vacío, hueco, falso. Pues si sabemos que en este sistema político y económico no existe posibilidad de que (los) hechos puedan resolverse de dos maneras, sino que hay una sola manera posible, entonces ¿cómo no desconfiar de quienes hablan como si deliberaran, como si en verdad tuvieran algo que proponer?”.
-MÁS DIFÍCIL TODAVÍA. Y aquí, donde pone retórica –lo he puesto en negrita para que cante más-, se puede sustituir tranquilamente por cultura. Española. Pruébenlo. A mi me encaja. El caso es que con esa manipulación el texto de Belén se convierte en una descripción de la información y la literatura modulada a través de lo CT. Suponiendo que sea una manipulación. Es decir, suponiendo que Belén no crea lo mismo.
-VAYAMOS A BELÉN. La manipulación del texto de Belén consiste en presuponer que su análisis –brillante-, no es sólo un análisis internacional. Supongo, en ese sentido, que es un análisis internacional, al analizar un mundo cuyo único orden es a través de la plusvalía, ese desorden violento. Ignoro, por tanto si, previamente a mi manipulación, Belén tenía alguna intención de hacer una descripción local. Conozco a Belén brevemente y, paradójicamente, a lo largo de mucho tiempo. He hablado con ella muy poco de lo CT. Y, menos aún, desde que verbalizo la cosa con esas dos letras. La última vez fue por teléfono, comentándome un articulete que envié, a su propuesta, a una revista cubana. Me dio la impresión de que, si bien compartía mi visión sobre la CT que expuse brevemente en aquel artículo, no compartía su localismo. Es decir, que sea lo que sea que yo describo como CT, como patología cultural española, ella lo interpreta dentro de una dinámica mundial. Que supongo que es el capitalismo, no contestado desde hace varias décadas. Me parece que te he resumido bien mis impresiones –ahora hablo con Belén, vete a tomar algo, Echevarría-.En estas páginas, en efecto, se ha situado la CT como el acceso local a la masificación de la cultura, ese fenómeno internacional post-68. Que la cultura española entrara en una dinámica internacional era algo fatal. Podía haber entrado de diferentes maneras. Francia, por ejemplo, entró de una manera en la que, pongamos, Bordieu, vendía como polos sus libros. Mi impresión, empero, es que la cultura española selló en esa internacionalización de sus dinámicas una necesidad de estabilidad política. La cultura española ha sido y es un esfuerzo notorio para que –te vuelvo a manipular- no exista “posibilidad de que (los) hechos puedan resolverse de dos maneras”. Ese esfuerzo es mayor -y menos internacional, por tanto- que en otras culturas. En otras culturas, por ejemplo, no es posible leer el titular que leí en el diario local de mayor difusión aludiendo al nacimiento al que aludía.–“un día feliz para todos los demócratas”, es decir, te manipulo, que solo hay “una sola manera posible” de sentirse ante aquel nacimiento, y que esa manera no es la indiferencia-.
-LA PREGUNTA. La CT demostró ser un hecho local, y no internacional, el 11-M, cuando a petición de un Gobierno emitió –te manipulo otra vez; demándame a la SGAE- que “no existía posibilidad de que (los) hechos puedan resolverse de dos maneras”, durante varias días, sin ninguna contestación local por parte de ningún intelectual, y contrariamente a lo que emitían los medios internacionales, abandonados a una dinámica internacional parecida a la española, pero diferente a la española en muchos sentidos. Bueno. En fin. Te ruego y te invito a que participes en la partida de pin-pon que estamos jugando Echevarría y yo. Y te ruego y te invito, si no te importa, a que me contestes a lo siguiente: Según tu perspectiva no-CT, ¿la CT es un fenómeno local o es un fenómeno internacional? Ponte en contacto con Ignacio o conmigo, si te interesa, para saber como colgar tu texto. Te aconsejo que aceptes. Echevarría, as de las triquiñuelas legales, ya me ha levantado chorrocientas cenas.
-VIVENCIA B). La vivencia b) de halloween consistió, como su nombre indica, en ver como por los medios que consumo se colaba el fantasma de la interrupción informativa. En este caso, a través de algo parecido a información sobre lo del nacimiento. Meditaciones. Meditación a): cuando supe que tuvieron una niña, por un momento esperé que Rajoy declarase que lo que habían hecho the Bourbons hace nueve meses no fue un polvo, sino una reforma constitucional encubierta. Meditación b): la vivencia informativa del nacimiento me pone a güevo el trailer del trailer que colgaste, Ignacio, de la conferencia de Belén Gopegui. Que supongo que es el que sigue a continuación. Ahí va. “Por eso entendemos por retórica -ojo con esta palabra en negrita- algo vacío, hueco, falso. Pues si sabemos que en este sistema político y económico no existe posibilidad de que (los) hechos puedan resolverse de dos maneras, sino que hay una sola manera posible, entonces ¿cómo no desconfiar de quienes hablan como si deliberaran, como si en verdad tuvieran algo que proponer?”.
-MÁS DIFÍCIL TODAVÍA. Y aquí, donde pone retórica –lo he puesto en negrita para que cante más-, se puede sustituir tranquilamente por cultura. Española. Pruébenlo. A mi me encaja. El caso es que con esa manipulación el texto de Belén se convierte en una descripción de la información y la literatura modulada a través de lo CT. Suponiendo que sea una manipulación. Es decir, suponiendo que Belén no crea lo mismo.
-VAYAMOS A BELÉN. La manipulación del texto de Belén consiste en presuponer que su análisis –brillante-, no es sólo un análisis internacional. Supongo, en ese sentido, que es un análisis internacional, al analizar un mundo cuyo único orden es a través de la plusvalía, ese desorden violento. Ignoro, por tanto si, previamente a mi manipulación, Belén tenía alguna intención de hacer una descripción local. Conozco a Belén brevemente y, paradójicamente, a lo largo de mucho tiempo. He hablado con ella muy poco de lo CT. Y, menos aún, desde que verbalizo la cosa con esas dos letras. La última vez fue por teléfono, comentándome un articulete que envié, a su propuesta, a una revista cubana. Me dio la impresión de que, si bien compartía mi visión sobre la CT que expuse brevemente en aquel artículo, no compartía su localismo. Es decir, que sea lo que sea que yo describo como CT, como patología cultural española, ella lo interpreta dentro de una dinámica mundial. Que supongo que es el capitalismo, no contestado desde hace varias décadas. Me parece que te he resumido bien mis impresiones –ahora hablo con Belén, vete a tomar algo, Echevarría-.En estas páginas, en efecto, se ha situado la CT como el acceso local a la masificación de la cultura, ese fenómeno internacional post-68. Que la cultura española entrara en una dinámica internacional era algo fatal. Podía haber entrado de diferentes maneras. Francia, por ejemplo, entró de una manera en la que, pongamos, Bordieu, vendía como polos sus libros. Mi impresión, empero, es que la cultura española selló en esa internacionalización de sus dinámicas una necesidad de estabilidad política. La cultura española ha sido y es un esfuerzo notorio para que –te vuelvo a manipular- no exista “posibilidad de que (los) hechos puedan resolverse de dos maneras”. Ese esfuerzo es mayor -y menos internacional, por tanto- que en otras culturas. En otras culturas, por ejemplo, no es posible leer el titular que leí en el diario local de mayor difusión aludiendo al nacimiento al que aludía.–“un día feliz para todos los demócratas”, es decir, te manipulo, que solo hay “una sola manera posible” de sentirse ante aquel nacimiento, y que esa manera no es la indiferencia-.
-LA PREGUNTA. La CT demostró ser un hecho local, y no internacional, el 11-M, cuando a petición de un Gobierno emitió –te manipulo otra vez; demándame a la SGAE- que “no existía posibilidad de que (los) hechos puedan resolverse de dos maneras”, durante varias días, sin ninguna contestación local por parte de ningún intelectual, y contrariamente a lo que emitían los medios internacionales, abandonados a una dinámica internacional parecida a la española, pero diferente a la española en muchos sentidos. Bueno. En fin. Te ruego y te invito a que participes en la partida de pin-pon que estamos jugando Echevarría y yo. Y te ruego y te invito, si no te importa, a que me contestes a lo siguiente: Según tu perspectiva no-CT, ¿la CT es un fenómeno local o es un fenómeno internacional? Ponte en contacto con Ignacio o conmigo, si te interesa, para saber como colgar tu texto. Te aconsejo que aceptes. Echevarría, as de las triquiñuelas legales, ya me ha levantado chorrocientas cenas.
domingo, octubre 30, 2005
ESTO ES LARGO PERO, POR FAVOR, NO SE LO PIERDAN
Se equivoca, Martínez. Yo no me pongo, como usted dice, a leer el Marca, no me venga a confundir al personal. Yo siempre leo el Sport. Por otro lado, ya ve lo poco que me luce esto de poner ejercicios. Aquí nadie pega brote. Será que estamos solos. Pero he aquí que usted, pese a todo, ha hecho los deberes. Y debo admitir que muy bien. Algo es algo. Ya tenemos un ladrillo puesto. Ahora no queda sino continuar. Me llevo su diccionario para corregirlo y ampliarlo en los próximos días, a la espera aún de la próxima entrega. De momento, y para no dejar cabos sueltos, quiero prolongar la reflexión que apuntaba el otro día. Al final, ya lo verá, llegaremos al mismo sitio, aunque por distintos caminos.
La carta-proclama del Círculo Lateral, “asociación cultural avalada por el prestigio de la revista homónima”, quería llamar la atención sobre una típica, casi rutinaria convocatoria de un acto cultural en el más puro estilo CT, a iniciativa de un característico —aunque insignificante, pero por eso mismo elocuente—órgano de la CT: a saber, “la revista homónima”. Algunos elementos retóricos de esa carta merecían que se reparase en ellos. El título de las jornadas anunciadas, por ejemplo: “Literatura sin ficción”. Una forma de prejuzgar, ya desde su cabecera, el contenido de aquello sobre lo que se va a discurrir: los géneros periodísticos de la crónica y del reportaje, y el género todavía emergente del blog. En la medida en que lo amparamos todo bajo el manto intocable de la literatura, lo desactivamos de toda carga comprometedora. Pues se trata de literatura, siempre y al fin y al cabo. La discusión que pueda tener lugar, será una cuestión literaria, concentrada todo lo más en esas categorías idiotas ahora tan de moda, como la de “relato real” bajo la que se presentaba al lector la novela Soldados de Salamina.
Siendo así, no es de extrañar que los impulsores de las jornadas se permitan tildar a las personalidades convocadas de “apasionados de la realidad”. Se comprende que eso vale prácticamente lo mismo que decir apasionados de la literatura, siendo que la realidad viene a constituir, en definitiva, poco más que un subgénero de aquélla, lo que suele entenderse por “un buen material”. En el mundo chiripitifláutico de la CT, la palabra, sobre todo si bien escrita y articulada, tiene esa virtud: la de convertirlo todo en literatura, dividida ésta, de un tiempo a esta parte, en dos grandes ramas: la literatura con ficción y la literatura sin ficción. De la realidad real, si existe tal cosa, se ocuparían los políticos.
En cuanto al programa de las jornadas, querido Guillem, y a salvo de sorpresas (¿nos darás tú una?), parece que se ajusta a lo previsible. Por mucho que en la carta-proclama se diga que van “a debatir sobre las relaciones entre periodismo, literatura y ética”, los artistas convocados, antes que a la confrontación, parecen mejor dispuestos a tratar del tema de su especialidad, es decir, de si mismos y de sus obras, sobre lo cual no hay gran cosa que debatir. El título de la charla de Bru Rovira —“Volver a contar historias”— suena casi a pitorreo, a la luz de tu diccionario. Ignacio Martínez de Pisón hablará de su último libro, y Jorge Herralde, de su editorial. Lo que puedan decir Arcadi Espada sobre el blog y Juan Villoro sobre la crónica, me temo que ya está dicho antes y en alguna parte, aunque nos mantendremos atentos. La joya de la corona, en cualquier caso, es el título anunciado para la charla de Margarita Rivière: “La evolución del periodismo clásico en género de ficción”. Toda una definición de lo ocurrido en los periódicos españoles en los últimos treinta años. A ver qué nos dice la señora.
Este sucinto análisis de lo que insisto en calificar como una rutinaria convocatoria de un típico acto cultural marca CT, quiere ilustrar, mediante un ejemplo práctico y no particularmente escandaloso, más bien todo lo contrario, el paradigma en el que nos movemos generalmente cuando nos referimos a cultura, al menos por estos pagos. Pero quiero dejar constancia de que es posible subvertir e incluso dinamitar este paradigma, siempre desde dentro. Y quiero hacerlo de nuevo con un ejemplo práctico. Atentos, porque lo que sigue es, a mi juicio, sensacional, y viene al pelo para nutrir la reflexión y la búsqueda en la que, mejor o peor, andamos liados.
El marco nos lo ofrece, una vez más, una típica convocatoria de acto cultural marca CT. Esta vez la iniciativa corre a cargo del Institut de Cultura, en el Palau de la Virreina, donde Manuel Cruz dirige un ciclo titulado –en el más puro estilo CT— “Llibres per pensar. Llibres per somiar”. Se trata de intercambiar miradas entre los que en esta ocasión se llaman “profesionales del espíritu”: intelectuales con formación filosófica y narradores de ficción a los que se pide que diserten sobre un libro en concreto, a condición de que sea, en el caso de los filósofos, un libro de ficción, y en el de los novelistas, un libro de filosofía. Ocho charlas en total, en las que participan Fernando Savater (“La Celestina”), Bernardo Atxaga (“Caminos del bosque”, de Heidegger, aunque se entiende que el bosque es vasco), Victòria Camps (“La Regenta”), Belén Gopegui (la “Retórica” de Aristóteles), Josep-Maria Terricabras (“Tirant lo Blanc”), Juan Villoro (“Emilio”, de Rousseau), Manuel Cruz (“A la búsqueda del tiempo perdido”) y Baltasar Porcel (“Fragmentos” de Heráclito).
Día 27 de octubre. El pasado jueves, como quien dice. Habla Belén Gopegui, a quien tres días antes yo mismo he descrito en este blog como un genuino ejemplar no-CT. En la sala, las acostumbradas veinte o treinta personas. Bastantes, si se piensa en lo disuasorio del asunto. Silencio. Gopegui comienza a exponer, con la concienzuda responsabilidad que la caracteriza, su lectura del texto de Aristóteles. Lo hace con elocuencia y con originalidad, pero sin desviarse del texto, poniendo el acento en la preocupación que mostraba Aristóteles por que, toda vez que se hable, tanto más si se hace de cara a un público, se empleen los recursos adecuados para convencer. En un momento dado, Gopegui resuelve contrastar las premisas de Aristóteles con las que rigen en la actualidad, y se propone hacerlo mediante un ejemplo concreto. Su ejemplo es tan bueno, es tan desenmascarador de lo que vendríamos entendiendo aquí por la retórica CT, constituye, en la práctica, un ejercicio tan brillante y tan demoledor de crítica a la CT —con una inefable galería de algunos de sus representantes más conspicuos—, que me vi en la obligación de, amparado en la amistad que nos une, pedirle a Belén que me autorizara a colgar en este blog el fragmento correspondiente. Ella accedió muy amablemente (confieso que no las tenía todas conmigo), y aquí se lo sirvo a todos ustedes en primicia y como un estupendo material de trabajo para seguir hablando de lo que aquí estamos hablando. Como una perfecta demostración, por otro lado, de que no estamos hablando exactamente de literatura, sino de un fenómeno —la CT— que obedece a intereses económicos e ideológicos de contenido inequívocamente conservador, por mucho que sus paladines se autoproclamen como progresistas, e incluso como gente de izquierdas. Recuérdese aquí que la CT fue, como ya dijo Ferlosio, un invento del Gobierno. De un Gobierno socialista, por cierto. Pero ya volveremos sobre esto.
Quienes deseen consultar el texto completo de Gopegui, que sepan que en los próximos días quedará colgado en www.rebelion.org . Los que hagan tal cosa, tendrán ocasión de enterarse cómo continuó su charla. Pero de eso también nos ocuparemos otro día, porque lo merece.
Martínez: ya sé que me voy a pasar de espacio por un tubo. Pero haz cuenta de que lo que sigue es una entrada nueva. No iba a achicar yo mi entradilla para que luego me reprocharas tú que me dedico a hacer el vago. Además, ya me he terminado el Sport, así que algo tenía que hacer. Y hoy es domingo. Pero silencio ahora.
HABLA BELÉN GOPEGUI:
A Aristóteles le preocupaba analizar lo que es adecuado en cada caso para convencer. Veamos qué se entiende hoy por lo convincente en un caso concreto, el caso del huracán Katrina. Tomo como ejemplo el diario El País, pues me parece representativo de lo que hoy se puede considerar un gran medio de comunicación.
En el editorial del treinta de Agosto, este periódico decía: “¡Qué diferencia con el tsunami que las navidades pasadas devastó el sureste asiático! (...) Ahora ha tocado la cara de la moneda: ver cómo la ciudad de Nueva Orleáns se vaciaba de un millón de personas, siguiendo una orden de evacuación. Es la respuesta de una sociedad rica, avanzada y previsora, con capacidad de anticipación!”.
Días más tarde, cuando la realidad desastrosa impuso sus imágenes a los deseos de los editorialistas, un nuevo editorial decía cosas como: “La decisión de la Administración de Bush de no seguir adelante con los planes para reforzar los diques de contención de las aguas en Nueva Orleáns y la entrega de los humedales cercanos a la especulación inmobiliaria cercenaron las defensas de la ciudad”. Como fácilmente se advierte, ya no es la sociedad rica, avanzada y previsora la que está siendo juzgada sino sólo la Administración de Bush. Quizá haya administraciones peores y mejores, y digo quizá porque lo que sin duda hay en el capitalismo es una sola política económica posible. En todo caso, el cambio de registro resulta revelador. Más revelador aún cuando, a partir de ese momento, se inicia lo que podríamos llamar una serie, una sucesión de artículos de columnistas que tratan de colocar lo ocurrido en el Katrina no en un lugar útil para el común de las gentes sino útil para la clase dominante.
Comienzan a dúo el mismo día Herman Tertsch y Rosa Montero apelando a fragilidad como categoría: “Tan inermes, tan frágiles”, dice Montero. “Extremadamente quebradizos ante la adversidad”, dice Tertsch. De fondo, valores conservadores como la resignación, la conformidad con la desgracia, valores que avergüenzan cuando se escuchan en boca de los privilegiados. A continuación, ante el horror, los saqueos por hambre, los disparos, las violaciones, aparece el reproche no al sistema político y económico sino a la naturaleza humana malvada. Ambos hablan en efecto de, según Montero: “la brutalidad primordial, el ciego y fiero imperio del más fuerte, el instinto animal de depredación”, y según Tertsch: “las miserias, las crueldades, los defectos, corrupciones y traiciones que salpican y corroen nuestros actos humanos”. Es la conocida idea de la derecha, el hombre es malo, no son las leyes las que están mal hechas, no es que falte hoy, como diría Aristóteles, una ciudad en donde las facultades del hombre puedan alcanzar su pleno desarrollo, sino que, al decir de estos columnistas, la maldad es instintiva o primordial. Los hechos , por cierto, desmintieron luego las violaciones, y la mayor parte de la brutalidad, aunque no la violencia institucional destinada a proteger la propiedad privada.
En días sucesivos, Elvira Lindo y Juan Cruz enlazan con la línea del editorial e insisten en que no es el sistema político el que ha fallado sino una administración concreta. El culpable es Bush y su partido que elige por una especie de maldad intrínseca. Ahora cito a Elvira Lindo: “rebajar los impuestos a los ricos, hacer oídos sordos a las obras públicas y favorecer la codicia diabólica de las grandes empresas”. Resulta llamativa la vuelta del vocabulario católico, no es la tasa de beneficio lo que mueve a las empresas sino la codicia, y esa codicia es además, diabólica. En idéntica línea, Juan Cruz dice: “Está a punto de anunciarse que, otra vez, los ricos pagarán menos impuestos, cada día es más obvio que el descuido social castiga a capas cada vez más amplias de la población”. Como ven, la expresión: “el descuido social castiga”, no tiene desperdicio. Más allá de eso, fijémonos en cómo cierto lenguaje anticuado, progre, estatalista, según el cual los ricos deben pagar más impuestos que los pobres, regresa a los columnistas si bien no, en absoluto, al partido que esos columnistas defienden, ya sea en España ya en los Estados Unidos.
También Juan José Millás recurre a la magia de los impuestos: “Cuando nosotros, a base de competir por ver quién es el partido político que baja más los impuestos, tengamos un Estado famélico, también exigiremos que nos permitan guardar una pistola debajo de la almohada”, dice. Es interesante señalar que en esos mismos días Zapatero había anunciado la subida de los impuestos para pagar el déficit sanitario. Ahora bien, ¿la subida de qué impuestos? La subida de los impuestos indirectos, aquellos que no distinguen entre pobres y ricos y por lo tanto claro que distinguen obligando, proporcional e inevitablemente, a pagar mucho más al pobre que al rico. Impuestos, recuerden, sobre el alcohol y el tabaco, y aquí Aristóteles se hubiera vuelto loco si hubiera tenido que explicar la existencia de una comunidad que al tiempo que prohíbe o critica unas sustancias por considerar que hacen daño y matan, se organiza de tal modo que le sea imprescindible que la población se ponga ciega de esas sustancias, pues de lo contrario no habrá quién atienda a los enfermos ni habrá hospitales donde atenderlos.
Pero sigamos con el huracán. El tema de la desigualdad atraviesa tanto columnas como editoriales. Al decir de Elvira Lindo: “El fantasma de África ha perseguido a los negros hasta alcanzarles, no el África de la que vinieron hace siglos como esclavos, sino el África de hoy, el África violenta y devastada”. Sugiere así, para nuestro asombro, que la esclavitud y el colonialismo en nada tendrían que ver con el África de hoy, serían dos fenómenos aislados. Pero sobre todo la imagen de Lindo insiste, como se hizo en general en la mayoría de los medios durante esos días, en el hecho de que, incluso cuando la catástrofe natural ocurre en un país rico, incluso entonces la naturaleza elige a los pobres, a sureños pobres y negros. Lindo lo atribuye al fantasma de África, también podría haber hablado de un imán misterioso, pero quizá hubiera sido mejor que hablara de que cuando se dieron las órdenes de evacuación los sureños ricos se fueron y no hubo autobuses disponibles para quienes no tenían medios propios. Además, en esas órdenes de evacuación, los oficiales del gobierno no ofrecieron viviendas ni comida para los desplazados. Muchos de los que tenían transporte para escapar del huracán también usaron sus ahorros y perdieron sus trabajos. Y aun cuando hubo quien se atrevió a acusar a los que se quedaron de imprudentes, se sabe que aquellos que pudieron salir no tenían mejor sentido común, tenían más dólares. Todo esto es lo que Lindo convierte en el fantasma de África. Pese a todo, hemos de saber que el huracán produjo grandes destrozos en Florida, Bahamas, Luisiana y Missisipi. Hubo sureños blancos y ricos que padecieron. Y es como si no existieran. Quizá porque tenían sus casas aseguradas, sus empresas aseguradas. Y quizá también porque la existencia de ricos vulnerables convierte el Katrina en un hecho real y no en una película de Bush y los negros. No hemos construido una comunidad. Estamos solos y es mejor pensar que no nos tocará a nosotros o que, si nos tocara, acumulando dinero el día de la catástrofe estaremos protegidos porque acumular dinero es todo lo que se espera de nosotros, todo lo que los columnistas, y aquellos a quienes representan, son capaces y están en disposición de hacer.
El capitalismo no puede construir una comunidad, en una comunidad se promueven cualidades mientras que el capitalismo está obligado a promover cantidades. El dinero sistematiza en una unidad toda la complejidad del individuo. En este sentido, el tercer editorial de El País es un modelo retórico en sí mismo. Este editorial se publicaba el viernes nueve, a la vez que la columna donde Millás decía: “vamos hacia una organización económica insolidaria, atroz, injusta, antidemocrática”. Millás de nuevo relacionaba este hecho no con el capitalismo y sus cifras ni con las democracias que lo articulan sino con la extrema derecha que, misteriosamente, ha llegado al poder. Millás se ve abocado, como el resto de los columnistas, a un cúmulo de contradicciones internas. El editorial en cambio parece decir: dejémonos de palabrería y hablemos de lo que ha sucedido en realidad, a saber: “el factor Katrina simplemente ha complicado un shock petrolero de demanda con otro
shock de oferta. Se supone que el choque de oferta será pasajero y que la producción afectada se recuperará”.
Voy a referirme a un último tópico muy usado por los columnistas esos días, el resurgir. El domingo once, Manuel Vicent lo enunciaba de esta forma: “Nueva Orleáns será salvada de las aguas por sus enamorados de todo el mundo que queremos viajar junto con Vivien Leigh y Marlon Brando (...) en el Tranvía Llamado Deseo”. Y Montero escribía: “Con el tiempo, llorarán a sus muertos, asumirán sus duelos”. No me cabe duda de que las personas privadas de hijos, amigos, hermanos y también de cobijo, también de un lugar donde caerse muertos, privadas de todo eso no por el huracán sino por los intereses que incluso el mismo periódico de esos columnistas había criticado, no me cabe duda de que esas personas verían en las dos frases que acabo de leer muestras de un cinismo intolerable y sangrante. Tampoco me cabe duda de que por la cabeza de ninguno de estos columnistas jamás pasó ni remotamente la posibilidad de que sus frases fueran entendidas de un modo sarcástico. Regreso entonces a Aristóteles para explicar a qué pueda ser debida esta suerte de distancia insalvable entre formas de mirar.
Recordarán que para Aristóteles el ser, la vida, funciona como elemento de restauración lingüística. Primero está la vida y después el lenguaje. Pero para Montero, como para Vicent, como es clásico en la posmodernidad, parece ser a la inversa. Es el lenguaje el que funciona como elemento de restauración, y así sus palabras, o los enamorados de una película, reconstruirán Nueva Orleans. Lo que ocurre cuando se abandona la exigencia de restaurar el lenguaje en la vida es que desaparece la obligación de argumentar. Al fin y al cabo, como también dice Montero, y cito: “Dentro de poco se habrá vuelto a remendar el vaporoso espejismo de la realidad”. Basta, entonces, con que funcione ese “vaporoso espejismo” en el cual el frío, la fatiga, las telas mojadas, el barro, no tocan la piel.
En cierto modo, no deja de ser un síntoma de salud, aun cuando insuficiente, la exigencia popular de que los políticos visiten los lugares afectados. Es insuficiente pero a partir de esa exigencia aún se puede fundar algo, construir sobre tierra y no sobre imágenes. Recientemente se publicaba en La Jornada un artículo en donde se daba cuenta de cuál es el equivalente material de palabras como las de Montero. Dice Montero en El País: “Limpiarán y reconstruirán día tras día, con tesón de hormigas, la ciudad devastada”. Dice David Brooks en La Jornada: “Una de las primeras decisiones del presidente George W. Bush, pocos días después del desastre en la zona del Golfo de México, fue suspender la ley Davis Bacon, que obliga a todo contratista que firma un convenio federal a pagar un sueldo equivalente a los niveles prevalecientes en la zona. El efecto de esta suspensión fue que empresas como Halliburton y decenas más cobraran al gobierno como si pagaran altas remuneraciones a sus empleados, pero desembolsaban menos que el salario mínimo para incrementar sus ganancias. Cuando residentes locales rechazaron salarios inferiores, o las empresas enfrentaron la realidad de que los trabajadores estadounidenses gozan de ciertos derechos, los contratistas optaron por la mano de obra inmigrante indocumentada.
Inmigrantes mexicanos y centroamericanos reconstruyen Nueva Orleáns y otras zonas devastadas por el huracán Katrina, pero en lugar de recibir gratitud son explotados, a veces vejados y al final sujetos a una ola de resentimiento y desprecio debido a las políticas federales de reconstrucción y las prácticas empresariales”. Si un día las tensiones entre los inmigrantes hispanos y los habitantes de Nueva Orleáns estallan, si se producen varios linchamientos o algunos otros hechos espectaculares, entonces imagino que volverá a empezar la rueda: apelaciones a la miserable condición humana, lágrimas de cocodrilo por las desigualdades, exigencias de cocodrilo pues se sabe que no se cumplirán, mala conciencia. Algo semejante a lo ocurrido tras la represión de los treinta mil africanos en Melilla. Decía Aristóteles: “deliberamos sobre o que parece que puede resolverse de dos modos, ya que nadie da consejos sobre lo que él mismo considera que es imposible que haya sido o vaya a ser o sea de un modo diferente, pues nada cabe hacer en esos casos”. Por eso cansan cada vez más los columnistas, y por eso quizá debieran cansarse, por eso entendemos por retórica algo vacío, hueco, falso.
Pues si sabemos que en este sistema político y económico no existe posibilidad de que estos hechos puedan resolverse de dos maneras, sino que hay una sola manera posible, entonces ¿cómo no desconfiar de quienes hablan como si deliberaran, como si en verdad tuvieran algo que proponer? Y si no hablan para proponer nada, si los asuntos sobre los que se pronuncian no podrían ser de otra manera ¿entonces por qué no guardan silencio? Sospechamos de su retórica pues si en verdad piensan que “vamos hacia una organización económica insolidaria, atroz, injusta, antidemocrática”, entonces ¿cómo pueden seguir defendiendo a los partidos, a las instituciones y a las empresas que sustentan esa organización?
posted by Ignacio Echevarría at 2:25 PM
© EL BLOG DE GUILLEM MARTÍNEZ. Derechos internacionales reservados
La carta-proclama del Círculo Lateral, “asociación cultural avalada por el prestigio de la revista homónima”, quería llamar la atención sobre una típica, casi rutinaria convocatoria de un acto cultural en el más puro estilo CT, a iniciativa de un característico —aunque insignificante, pero por eso mismo elocuente—órgano de la CT: a saber, “la revista homónima”. Algunos elementos retóricos de esa carta merecían que se reparase en ellos. El título de las jornadas anunciadas, por ejemplo: “Literatura sin ficción”. Una forma de prejuzgar, ya desde su cabecera, el contenido de aquello sobre lo que se va a discurrir: los géneros periodísticos de la crónica y del reportaje, y el género todavía emergente del blog. En la medida en que lo amparamos todo bajo el manto intocable de la literatura, lo desactivamos de toda carga comprometedora. Pues se trata de literatura, siempre y al fin y al cabo. La discusión que pueda tener lugar, será una cuestión literaria, concentrada todo lo más en esas categorías idiotas ahora tan de moda, como la de “relato real” bajo la que se presentaba al lector la novela Soldados de Salamina.
Siendo así, no es de extrañar que los impulsores de las jornadas se permitan tildar a las personalidades convocadas de “apasionados de la realidad”. Se comprende que eso vale prácticamente lo mismo que decir apasionados de la literatura, siendo que la realidad viene a constituir, en definitiva, poco más que un subgénero de aquélla, lo que suele entenderse por “un buen material”. En el mundo chiripitifláutico de la CT, la palabra, sobre todo si bien escrita y articulada, tiene esa virtud: la de convertirlo todo en literatura, dividida ésta, de un tiempo a esta parte, en dos grandes ramas: la literatura con ficción y la literatura sin ficción. De la realidad real, si existe tal cosa, se ocuparían los políticos.
En cuanto al programa de las jornadas, querido Guillem, y a salvo de sorpresas (¿nos darás tú una?), parece que se ajusta a lo previsible. Por mucho que en la carta-proclama se diga que van “a debatir sobre las relaciones entre periodismo, literatura y ética”, los artistas convocados, antes que a la confrontación, parecen mejor dispuestos a tratar del tema de su especialidad, es decir, de si mismos y de sus obras, sobre lo cual no hay gran cosa que debatir. El título de la charla de Bru Rovira —“Volver a contar historias”— suena casi a pitorreo, a la luz de tu diccionario. Ignacio Martínez de Pisón hablará de su último libro, y Jorge Herralde, de su editorial. Lo que puedan decir Arcadi Espada sobre el blog y Juan Villoro sobre la crónica, me temo que ya está dicho antes y en alguna parte, aunque nos mantendremos atentos. La joya de la corona, en cualquier caso, es el título anunciado para la charla de Margarita Rivière: “La evolución del periodismo clásico en género de ficción”. Toda una definición de lo ocurrido en los periódicos españoles en los últimos treinta años. A ver qué nos dice la señora.
Este sucinto análisis de lo que insisto en calificar como una rutinaria convocatoria de un típico acto cultural marca CT, quiere ilustrar, mediante un ejemplo práctico y no particularmente escandaloso, más bien todo lo contrario, el paradigma en el que nos movemos generalmente cuando nos referimos a cultura, al menos por estos pagos. Pero quiero dejar constancia de que es posible subvertir e incluso dinamitar este paradigma, siempre desde dentro. Y quiero hacerlo de nuevo con un ejemplo práctico. Atentos, porque lo que sigue es, a mi juicio, sensacional, y viene al pelo para nutrir la reflexión y la búsqueda en la que, mejor o peor, andamos liados.
El marco nos lo ofrece, una vez más, una típica convocatoria de acto cultural marca CT. Esta vez la iniciativa corre a cargo del Institut de Cultura, en el Palau de la Virreina, donde Manuel Cruz dirige un ciclo titulado –en el más puro estilo CT— “Llibres per pensar. Llibres per somiar”. Se trata de intercambiar miradas entre los que en esta ocasión se llaman “profesionales del espíritu”: intelectuales con formación filosófica y narradores de ficción a los que se pide que diserten sobre un libro en concreto, a condición de que sea, en el caso de los filósofos, un libro de ficción, y en el de los novelistas, un libro de filosofía. Ocho charlas en total, en las que participan Fernando Savater (“La Celestina”), Bernardo Atxaga (“Caminos del bosque”, de Heidegger, aunque se entiende que el bosque es vasco), Victòria Camps (“La Regenta”), Belén Gopegui (la “Retórica” de Aristóteles), Josep-Maria Terricabras (“Tirant lo Blanc”), Juan Villoro (“Emilio”, de Rousseau), Manuel Cruz (“A la búsqueda del tiempo perdido”) y Baltasar Porcel (“Fragmentos” de Heráclito).
Día 27 de octubre. El pasado jueves, como quien dice. Habla Belén Gopegui, a quien tres días antes yo mismo he descrito en este blog como un genuino ejemplar no-CT. En la sala, las acostumbradas veinte o treinta personas. Bastantes, si se piensa en lo disuasorio del asunto. Silencio. Gopegui comienza a exponer, con la concienzuda responsabilidad que la caracteriza, su lectura del texto de Aristóteles. Lo hace con elocuencia y con originalidad, pero sin desviarse del texto, poniendo el acento en la preocupación que mostraba Aristóteles por que, toda vez que se hable, tanto más si se hace de cara a un público, se empleen los recursos adecuados para convencer. En un momento dado, Gopegui resuelve contrastar las premisas de Aristóteles con las que rigen en la actualidad, y se propone hacerlo mediante un ejemplo concreto. Su ejemplo es tan bueno, es tan desenmascarador de lo que vendríamos entendiendo aquí por la retórica CT, constituye, en la práctica, un ejercicio tan brillante y tan demoledor de crítica a la CT —con una inefable galería de algunos de sus representantes más conspicuos—, que me vi en la obligación de, amparado en la amistad que nos une, pedirle a Belén que me autorizara a colgar en este blog el fragmento correspondiente. Ella accedió muy amablemente (confieso que no las tenía todas conmigo), y aquí se lo sirvo a todos ustedes en primicia y como un estupendo material de trabajo para seguir hablando de lo que aquí estamos hablando. Como una perfecta demostración, por otro lado, de que no estamos hablando exactamente de literatura, sino de un fenómeno —la CT— que obedece a intereses económicos e ideológicos de contenido inequívocamente conservador, por mucho que sus paladines se autoproclamen como progresistas, e incluso como gente de izquierdas. Recuérdese aquí que la CT fue, como ya dijo Ferlosio, un invento del Gobierno. De un Gobierno socialista, por cierto. Pero ya volveremos sobre esto.
Quienes deseen consultar el texto completo de Gopegui, que sepan que en los próximos días quedará colgado en www.rebelion.org . Los que hagan tal cosa, tendrán ocasión de enterarse cómo continuó su charla. Pero de eso también nos ocuparemos otro día, porque lo merece.
Martínez: ya sé que me voy a pasar de espacio por un tubo. Pero haz cuenta de que lo que sigue es una entrada nueva. No iba a achicar yo mi entradilla para que luego me reprocharas tú que me dedico a hacer el vago. Además, ya me he terminado el Sport, así que algo tenía que hacer. Y hoy es domingo. Pero silencio ahora.
HABLA BELÉN GOPEGUI:
A Aristóteles le preocupaba analizar lo que es adecuado en cada caso para convencer. Veamos qué se entiende hoy por lo convincente en un caso concreto, el caso del huracán Katrina. Tomo como ejemplo el diario El País, pues me parece representativo de lo que hoy se puede considerar un gran medio de comunicación.
En el editorial del treinta de Agosto, este periódico decía: “¡Qué diferencia con el tsunami que las navidades pasadas devastó el sureste asiático! (...) Ahora ha tocado la cara de la moneda: ver cómo la ciudad de Nueva Orleáns se vaciaba de un millón de personas, siguiendo una orden de evacuación. Es la respuesta de una sociedad rica, avanzada y previsora, con capacidad de anticipación!”.
Días más tarde, cuando la realidad desastrosa impuso sus imágenes a los deseos de los editorialistas, un nuevo editorial decía cosas como: “La decisión de la Administración de Bush de no seguir adelante con los planes para reforzar los diques de contención de las aguas en Nueva Orleáns y la entrega de los humedales cercanos a la especulación inmobiliaria cercenaron las defensas de la ciudad”. Como fácilmente se advierte, ya no es la sociedad rica, avanzada y previsora la que está siendo juzgada sino sólo la Administración de Bush. Quizá haya administraciones peores y mejores, y digo quizá porque lo que sin duda hay en el capitalismo es una sola política económica posible. En todo caso, el cambio de registro resulta revelador. Más revelador aún cuando, a partir de ese momento, se inicia lo que podríamos llamar una serie, una sucesión de artículos de columnistas que tratan de colocar lo ocurrido en el Katrina no en un lugar útil para el común de las gentes sino útil para la clase dominante.
Comienzan a dúo el mismo día Herman Tertsch y Rosa Montero apelando a fragilidad como categoría: “Tan inermes, tan frágiles”, dice Montero. “Extremadamente quebradizos ante la adversidad”, dice Tertsch. De fondo, valores conservadores como la resignación, la conformidad con la desgracia, valores que avergüenzan cuando se escuchan en boca de los privilegiados. A continuación, ante el horror, los saqueos por hambre, los disparos, las violaciones, aparece el reproche no al sistema político y económico sino a la naturaleza humana malvada. Ambos hablan en efecto de, según Montero: “la brutalidad primordial, el ciego y fiero imperio del más fuerte, el instinto animal de depredación”, y según Tertsch: “las miserias, las crueldades, los defectos, corrupciones y traiciones que salpican y corroen nuestros actos humanos”. Es la conocida idea de la derecha, el hombre es malo, no son las leyes las que están mal hechas, no es que falte hoy, como diría Aristóteles, una ciudad en donde las facultades del hombre puedan alcanzar su pleno desarrollo, sino que, al decir de estos columnistas, la maldad es instintiva o primordial. Los hechos , por cierto, desmintieron luego las violaciones, y la mayor parte de la brutalidad, aunque no la violencia institucional destinada a proteger la propiedad privada.
En días sucesivos, Elvira Lindo y Juan Cruz enlazan con la línea del editorial e insisten en que no es el sistema político el que ha fallado sino una administración concreta. El culpable es Bush y su partido que elige por una especie de maldad intrínseca. Ahora cito a Elvira Lindo: “rebajar los impuestos a los ricos, hacer oídos sordos a las obras públicas y favorecer la codicia diabólica de las grandes empresas”. Resulta llamativa la vuelta del vocabulario católico, no es la tasa de beneficio lo que mueve a las empresas sino la codicia, y esa codicia es además, diabólica. En idéntica línea, Juan Cruz dice: “Está a punto de anunciarse que, otra vez, los ricos pagarán menos impuestos, cada día es más obvio que el descuido social castiga a capas cada vez más amplias de la población”. Como ven, la expresión: “el descuido social castiga”, no tiene desperdicio. Más allá de eso, fijémonos en cómo cierto lenguaje anticuado, progre, estatalista, según el cual los ricos deben pagar más impuestos que los pobres, regresa a los columnistas si bien no, en absoluto, al partido que esos columnistas defienden, ya sea en España ya en los Estados Unidos.
También Juan José Millás recurre a la magia de los impuestos: “Cuando nosotros, a base de competir por ver quién es el partido político que baja más los impuestos, tengamos un Estado famélico, también exigiremos que nos permitan guardar una pistola debajo de la almohada”, dice. Es interesante señalar que en esos mismos días Zapatero había anunciado la subida de los impuestos para pagar el déficit sanitario. Ahora bien, ¿la subida de qué impuestos? La subida de los impuestos indirectos, aquellos que no distinguen entre pobres y ricos y por lo tanto claro que distinguen obligando, proporcional e inevitablemente, a pagar mucho más al pobre que al rico. Impuestos, recuerden, sobre el alcohol y el tabaco, y aquí Aristóteles se hubiera vuelto loco si hubiera tenido que explicar la existencia de una comunidad que al tiempo que prohíbe o critica unas sustancias por considerar que hacen daño y matan, se organiza de tal modo que le sea imprescindible que la población se ponga ciega de esas sustancias, pues de lo contrario no habrá quién atienda a los enfermos ni habrá hospitales donde atenderlos.
Pero sigamos con el huracán. El tema de la desigualdad atraviesa tanto columnas como editoriales. Al decir de Elvira Lindo: “El fantasma de África ha perseguido a los negros hasta alcanzarles, no el África de la que vinieron hace siglos como esclavos, sino el África de hoy, el África violenta y devastada”. Sugiere así, para nuestro asombro, que la esclavitud y el colonialismo en nada tendrían que ver con el África de hoy, serían dos fenómenos aislados. Pero sobre todo la imagen de Lindo insiste, como se hizo en general en la mayoría de los medios durante esos días, en el hecho de que, incluso cuando la catástrofe natural ocurre en un país rico, incluso entonces la naturaleza elige a los pobres, a sureños pobres y negros. Lindo lo atribuye al fantasma de África, también podría haber hablado de un imán misterioso, pero quizá hubiera sido mejor que hablara de que cuando se dieron las órdenes de evacuación los sureños ricos se fueron y no hubo autobuses disponibles para quienes no tenían medios propios. Además, en esas órdenes de evacuación, los oficiales del gobierno no ofrecieron viviendas ni comida para los desplazados. Muchos de los que tenían transporte para escapar del huracán también usaron sus ahorros y perdieron sus trabajos. Y aun cuando hubo quien se atrevió a acusar a los que se quedaron de imprudentes, se sabe que aquellos que pudieron salir no tenían mejor sentido común, tenían más dólares. Todo esto es lo que Lindo convierte en el fantasma de África. Pese a todo, hemos de saber que el huracán produjo grandes destrozos en Florida, Bahamas, Luisiana y Missisipi. Hubo sureños blancos y ricos que padecieron. Y es como si no existieran. Quizá porque tenían sus casas aseguradas, sus empresas aseguradas. Y quizá también porque la existencia de ricos vulnerables convierte el Katrina en un hecho real y no en una película de Bush y los negros. No hemos construido una comunidad. Estamos solos y es mejor pensar que no nos tocará a nosotros o que, si nos tocara, acumulando dinero el día de la catástrofe estaremos protegidos porque acumular dinero es todo lo que se espera de nosotros, todo lo que los columnistas, y aquellos a quienes representan, son capaces y están en disposición de hacer.
El capitalismo no puede construir una comunidad, en una comunidad se promueven cualidades mientras que el capitalismo está obligado a promover cantidades. El dinero sistematiza en una unidad toda la complejidad del individuo. En este sentido, el tercer editorial de El País es un modelo retórico en sí mismo. Este editorial se publicaba el viernes nueve, a la vez que la columna donde Millás decía: “vamos hacia una organización económica insolidaria, atroz, injusta, antidemocrática”. Millás de nuevo relacionaba este hecho no con el capitalismo y sus cifras ni con las democracias que lo articulan sino con la extrema derecha que, misteriosamente, ha llegado al poder. Millás se ve abocado, como el resto de los columnistas, a un cúmulo de contradicciones internas. El editorial en cambio parece decir: dejémonos de palabrería y hablemos de lo que ha sucedido en realidad, a saber: “el factor Katrina simplemente ha complicado un shock petrolero de demanda con otro
shock de oferta. Se supone que el choque de oferta será pasajero y que la producción afectada se recuperará”.
Voy a referirme a un último tópico muy usado por los columnistas esos días, el resurgir. El domingo once, Manuel Vicent lo enunciaba de esta forma: “Nueva Orleáns será salvada de las aguas por sus enamorados de todo el mundo que queremos viajar junto con Vivien Leigh y Marlon Brando (...) en el Tranvía Llamado Deseo”. Y Montero escribía: “Con el tiempo, llorarán a sus muertos, asumirán sus duelos”. No me cabe duda de que las personas privadas de hijos, amigos, hermanos y también de cobijo, también de un lugar donde caerse muertos, privadas de todo eso no por el huracán sino por los intereses que incluso el mismo periódico de esos columnistas había criticado, no me cabe duda de que esas personas verían en las dos frases que acabo de leer muestras de un cinismo intolerable y sangrante. Tampoco me cabe duda de que por la cabeza de ninguno de estos columnistas jamás pasó ni remotamente la posibilidad de que sus frases fueran entendidas de un modo sarcástico. Regreso entonces a Aristóteles para explicar a qué pueda ser debida esta suerte de distancia insalvable entre formas de mirar.
Recordarán que para Aristóteles el ser, la vida, funciona como elemento de restauración lingüística. Primero está la vida y después el lenguaje. Pero para Montero, como para Vicent, como es clásico en la posmodernidad, parece ser a la inversa. Es el lenguaje el que funciona como elemento de restauración, y así sus palabras, o los enamorados de una película, reconstruirán Nueva Orleans. Lo que ocurre cuando se abandona la exigencia de restaurar el lenguaje en la vida es que desaparece la obligación de argumentar. Al fin y al cabo, como también dice Montero, y cito: “Dentro de poco se habrá vuelto a remendar el vaporoso espejismo de la realidad”. Basta, entonces, con que funcione ese “vaporoso espejismo” en el cual el frío, la fatiga, las telas mojadas, el barro, no tocan la piel.
En cierto modo, no deja de ser un síntoma de salud, aun cuando insuficiente, la exigencia popular de que los políticos visiten los lugares afectados. Es insuficiente pero a partir de esa exigencia aún se puede fundar algo, construir sobre tierra y no sobre imágenes. Recientemente se publicaba en La Jornada un artículo en donde se daba cuenta de cuál es el equivalente material de palabras como las de Montero. Dice Montero en El País: “Limpiarán y reconstruirán día tras día, con tesón de hormigas, la ciudad devastada”. Dice David Brooks en La Jornada: “Una de las primeras decisiones del presidente George W. Bush, pocos días después del desastre en la zona del Golfo de México, fue suspender la ley Davis Bacon, que obliga a todo contratista que firma un convenio federal a pagar un sueldo equivalente a los niveles prevalecientes en la zona. El efecto de esta suspensión fue que empresas como Halliburton y decenas más cobraran al gobierno como si pagaran altas remuneraciones a sus empleados, pero desembolsaban menos que el salario mínimo para incrementar sus ganancias. Cuando residentes locales rechazaron salarios inferiores, o las empresas enfrentaron la realidad de que los trabajadores estadounidenses gozan de ciertos derechos, los contratistas optaron por la mano de obra inmigrante indocumentada.
Inmigrantes mexicanos y centroamericanos reconstruyen Nueva Orleáns y otras zonas devastadas por el huracán Katrina, pero en lugar de recibir gratitud son explotados, a veces vejados y al final sujetos a una ola de resentimiento y desprecio debido a las políticas federales de reconstrucción y las prácticas empresariales”. Si un día las tensiones entre los inmigrantes hispanos y los habitantes de Nueva Orleáns estallan, si se producen varios linchamientos o algunos otros hechos espectaculares, entonces imagino que volverá a empezar la rueda: apelaciones a la miserable condición humana, lágrimas de cocodrilo por las desigualdades, exigencias de cocodrilo pues se sabe que no se cumplirán, mala conciencia. Algo semejante a lo ocurrido tras la represión de los treinta mil africanos en Melilla. Decía Aristóteles: “deliberamos sobre o que parece que puede resolverse de dos modos, ya que nadie da consejos sobre lo que él mismo considera que es imposible que haya sido o vaya a ser o sea de un modo diferente, pues nada cabe hacer en esos casos”. Por eso cansan cada vez más los columnistas, y por eso quizá debieran cansarse, por eso entendemos por retórica algo vacío, hueco, falso.
Pues si sabemos que en este sistema político y económico no existe posibilidad de que estos hechos puedan resolverse de dos maneras, sino que hay una sola manera posible, entonces ¿cómo no desconfiar de quienes hablan como si deliberaran, como si en verdad tuvieran algo que proponer? Y si no hablan para proponer nada, si los asuntos sobre los que se pronuncian no podrían ser de otra manera ¿entonces por qué no guardan silencio? Sospechamos de su retórica pues si en verdad piensan que “vamos hacia una organización económica insolidaria, atroz, injusta, antidemocrática”, entonces ¿cómo pueden seguir defendiendo a los partidos, a las instituciones y a las empresas que sustentan esa organización?
posted by Ignacio Echevarría at 2:25 PM
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viernes, octubre 28, 2005
LAS PALABRAS DE LA TRIBU (1)
En la tarima, el profesor Echevarría va dando la barrila. La perorata del día se titula El Ejercicio del día. Bajo ese epígrafe, invierte un 25% de su intervención en un chiste alargado. Luego va y transcribe un texto de otro autor –50%-. El 25% restante lo invierte en juegos de bengala. Qué tío. La docencia ha ganado un pollo que hubiera sido un gran periodista de suplemento semanal. Acaba la clase arreando, se enciende un pito, se sienta tras mesa, saca el Marca y nos manda, en efecto, a hacer fichas. Para matar el rato, le escribo una guarrada a Puri, que se sienta en el pupitre de al lado. “Puri: te lo enseño si tu me lo enseñas”. Plaf. “¡Martínez, Tesequieto!”, berrea don Echevarría. Me aburro. Pillo una mosca. Le arranco las alas. Me como las alas. Saco punta al lápiz. Se lo enseño a Puri aunque no me lo enseñe. Plaf. “¡Martínez, segundo aviso!”. Y, finalmente, cojo la libreta y, para matar el rato, redacto el Pequeño Diccionario Martínez de Palabras y Alocuciones CT, dividido en dos partes: a) vocabulario literario, y b) vocabulario político-periodístico. Ahí va. Si lo quieren ver, salten de párrafo. Puri, si lo quieres ver, sólo has de. Plaf.
A-VOCABULARIO LITERARIO CT.
La CT no es un concepto. Es un periodo. Que dura más de lo que higiénicamente debería haber durado. La CT es una cultura que impregna la política y los productos culturales nativos. Como todas las percepciones culturales –ofrecer tu señora a otro esquimal, matar a otro tejano si pisa tu propiedad- sus estridencias son difíciles de ver para sus usuarios. La CT es una construcción nominal. Aquí siguen algunas de las palabras y conceptos más frecuentes en la literatura local. Ya me dirán que les parece. Les agradecería que los ampliaran con otros.
-CONTAR HISTÓRIAS. Oficio de los escritores CT que citan cuando les pones una alcachofa delante de la cara y les preguntas por su oficio. “Yo sólo quiero contar historias”, dicen. De lo que se desprende que el oficio de escritor, con el devenir de los siglos, se ha convertido en lo que era varios siglos antes de Homero, el primer pollo que, por fin, ya no explicó sólo historias. Contarhistorias es un oficio, por otra parte, como el de haceralfombras. A saber: artesano y sin ideología. De lo que se deduce que una parte notoria de los escritores españoles, en realidad, les gustaría haceralfombras.
-LOS MÁS DIVERSOS OFICIOS. Oficio que desempeña un escritor en las solapas de sus libros, ante el terror de llamarse inteletual, escritor y, por ende, dejar de contar historias.
-DECLARACIÓN CHORRA. Las que dice un escritor en un diario. Verbigracias: “Siempre he confiado en los personajes secundarios”, “Nunca se ha de despreciar una trama secundaria”, o “Escribir es vivir varias vidas”. Posteriormente a esos titulares aparece entrevistas o informaciones chorras, en las que, como el titular indica, no se habla de nada. Esa costumbre a) ilustra el terror a hablar de algo, b) lo poco que tiene que decir un autor, o c) lo que debe de decir la prensa para hablar de algo sin opinar. Ese tipo de titulares y artículos sobre cultura son genuinamente españoles. No suceden en otro país europeo.
-INQUIETANTE. Adjetivo que aparece en una reseña o en la solapa de un libro para intentar demostrar que una novela, en todos o, al menos, en algún tramo, es chachi-piruli. El adjetivo puede ser muy útil para hablar de minifaldas –“Puri, ponte la minifalda inquietante, porfa”-, pero es poco útil aplicado a la literatura –“salga de casa o le enseñaré una novela inquietante”, no asusta a nadie-. El adjetivo indica tal vez cierta convención para hablar de novelas convencionales, de las cuales sería imposible hablar sin contener la risa si no se recurriera a la convención.
-MEDITACIÓN. Sentido último de las novelas. Y de las pelis. Una novela, una peli, es una meditación acerca de lo que sea. “Tal novela es una inquietante meditación acerca de –y aquí empieza el delirio- la soledad, el sinsentido de la vida moderna, o el vació de las relaciones, por citar algunas solapas. El palabro meditación es a) otro convencionalismo utilizado para tratar a destajo novelas convencionales y, b), el indicador de que los productos culturales españoles tienden a la tomadura de pelo: te tragas una hora y pico de peli o 300 páginas de novela y, rayos, sólo adquieres una meditación. Y no, pongamos, una cosmovisión. O una demolición.
-ASESINATO. Motor del 50% de las novelas españolas. Sucede en un lugar indeterminado entre la página 10 y la 50. Posteriormente se inicia un proceso de meditación inquietante.
-BARRIGA. Lo que le sale a una novela española hacia la página 60.
-FONDONA. Motor del otro 50% de las novelas españolas, en las que una fondona descubre que tiene sentimientos o/y clítoris, en lo que es una meditación inquietante.
-GUERRA CIVIL. Aparece en novelas con asesinato y con fondona. SI bien la CB –Cultura Brunete- tiene su propio acceso al tema –la Guerra Civil es un acto épico y de legítima defensa del liberalismo español, que heroicamente y con escasos medios, se enfrentó a la barbarie del stalinismo totalitario sin más ayuda que la aviación nazi y sus bombardeos con fósforo, la infantería italiana, chorrocientos mil regulares y tipos folladores, entrañables y simpáticos como Ridruejo-, la CT canónica ha creado su propio y exitoso acceso. En ese acceso hay un republicano que muere de la página 10 a la 50, o que tiene más y mejores sentimientos que una fondona. De manera que el posible legado de la República o la izquierda a nuestros días es el buen rollito y las buenas vibraciones. En lo que es una inquietante meditación como un piano de cola.
Echevarría. Mejóralo o invalídalo. Pero deja de leer el Marca. El próximo día te suelto el vocabulario político-periodístico CT. Tic-tac.
A-VOCABULARIO LITERARIO CT.
La CT no es un concepto. Es un periodo. Que dura más de lo que higiénicamente debería haber durado. La CT es una cultura que impregna la política y los productos culturales nativos. Como todas las percepciones culturales –ofrecer tu señora a otro esquimal, matar a otro tejano si pisa tu propiedad- sus estridencias son difíciles de ver para sus usuarios. La CT es una construcción nominal. Aquí siguen algunas de las palabras y conceptos más frecuentes en la literatura local. Ya me dirán que les parece. Les agradecería que los ampliaran con otros.
-CONTAR HISTÓRIAS. Oficio de los escritores CT que citan cuando les pones una alcachofa delante de la cara y les preguntas por su oficio. “Yo sólo quiero contar historias”, dicen. De lo que se desprende que el oficio de escritor, con el devenir de los siglos, se ha convertido en lo que era varios siglos antes de Homero, el primer pollo que, por fin, ya no explicó sólo historias. Contarhistorias es un oficio, por otra parte, como el de haceralfombras. A saber: artesano y sin ideología. De lo que se deduce que una parte notoria de los escritores españoles, en realidad, les gustaría haceralfombras.
-LOS MÁS DIVERSOS OFICIOS. Oficio que desempeña un escritor en las solapas de sus libros, ante el terror de llamarse inteletual, escritor y, por ende, dejar de contar historias.
-DECLARACIÓN CHORRA. Las que dice un escritor en un diario. Verbigracias: “Siempre he confiado en los personajes secundarios”, “Nunca se ha de despreciar una trama secundaria”, o “Escribir es vivir varias vidas”. Posteriormente a esos titulares aparece entrevistas o informaciones chorras, en las que, como el titular indica, no se habla de nada. Esa costumbre a) ilustra el terror a hablar de algo, b) lo poco que tiene que decir un autor, o c) lo que debe de decir la prensa para hablar de algo sin opinar. Ese tipo de titulares y artículos sobre cultura son genuinamente españoles. No suceden en otro país europeo.
-INQUIETANTE. Adjetivo que aparece en una reseña o en la solapa de un libro para intentar demostrar que una novela, en todos o, al menos, en algún tramo, es chachi-piruli. El adjetivo puede ser muy útil para hablar de minifaldas –“Puri, ponte la minifalda inquietante, porfa”-, pero es poco útil aplicado a la literatura –“salga de casa o le enseñaré una novela inquietante”, no asusta a nadie-. El adjetivo indica tal vez cierta convención para hablar de novelas convencionales, de las cuales sería imposible hablar sin contener la risa si no se recurriera a la convención.
-MEDITACIÓN. Sentido último de las novelas. Y de las pelis. Una novela, una peli, es una meditación acerca de lo que sea. “Tal novela es una inquietante meditación acerca de –y aquí empieza el delirio- la soledad, el sinsentido de la vida moderna, o el vació de las relaciones, por citar algunas solapas. El palabro meditación es a) otro convencionalismo utilizado para tratar a destajo novelas convencionales y, b), el indicador de que los productos culturales españoles tienden a la tomadura de pelo: te tragas una hora y pico de peli o 300 páginas de novela y, rayos, sólo adquieres una meditación. Y no, pongamos, una cosmovisión. O una demolición.
-ASESINATO. Motor del 50% de las novelas españolas. Sucede en un lugar indeterminado entre la página 10 y la 50. Posteriormente se inicia un proceso de meditación inquietante.
-BARRIGA. Lo que le sale a una novela española hacia la página 60.
-FONDONA. Motor del otro 50% de las novelas españolas, en las que una fondona descubre que tiene sentimientos o/y clítoris, en lo que es una meditación inquietante.
-GUERRA CIVIL. Aparece en novelas con asesinato y con fondona. SI bien la CB –Cultura Brunete- tiene su propio acceso al tema –la Guerra Civil es un acto épico y de legítima defensa del liberalismo español, que heroicamente y con escasos medios, se enfrentó a la barbarie del stalinismo totalitario sin más ayuda que la aviación nazi y sus bombardeos con fósforo, la infantería italiana, chorrocientos mil regulares y tipos folladores, entrañables y simpáticos como Ridruejo-, la CT canónica ha creado su propio y exitoso acceso. En ese acceso hay un republicano que muere de la página 10 a la 50, o que tiene más y mejores sentimientos que una fondona. De manera que el posible legado de la República o la izquierda a nuestros días es el buen rollito y las buenas vibraciones. En lo que es una inquietante meditación como un piano de cola.
Echevarría. Mejóralo o invalídalo. Pero deja de leer el Marca. El próximo día te suelto el vocabulario político-periodístico CT. Tic-tac.
jueves, octubre 27, 2005
EJERCICIO DEL DIA
El profesor Echevarría llega hoy con extraña puntualidad y cargado de papelotes. Con la vista, recorre desafiante toda la clase y al final clava la mirada en Martínez. El pobre Martínez piensa que le va a caer un chorreo por el retraso de ayer, pero en lugar de eso el profesor Echevarría (algo escarmentado con esto de las cenas, después de las 6 raciones 6 de rabo de toro de lidia de la otra noche, ¿o era de bisonte?) le felicita por su última intervención.
— Muy bueno lo de la Janer, Martínez. Me gustó la caracterización que a su propósito hacía del escritor CT. Es un buen punto de partida. En cuanto al discurso del principote, volveremos sobre él.
Aliviado y contento, Martínez se da la vuelta y mira al resto de la clase con expresión de choteo. Es el momento que aprovecha el profesor Echevarría para interpelarlo de nuevo y decirle, sacando uno de sus papelotes:
— Ahora, Martínez, haga el favor de subir a la tarima y léanos esto.
Martínez obedece y lee lo siguiente:
“Los próximos días 7, 8, 9 y 10 de noviembre, el Círculo Lateral, la asociación cultural avalada por el prestigio de la revista homónima, y la Facultad de Ciències de la Comunicació de la Universidad Autónoma de Barcelona organiza las Jornadas "Literatura sin ficción”, con prestigiosos escritores, periodistas, profesores y editores de la talla de Daniel Schneidermann, Juan Villoro, Empar Moliner, Ignacio Martínez de Pisón, Arcadi Espada, Guillem Martínez, Bru Rovira, Francesc Escribano, Jorge Herralde, Margarita Rivière, entre otros.
“Durante cuatro días, los apasionados de la realidad se reunirán para debatir sobre las relaciones entre periodismo, literatura y ética, analizando los géneros de gran vigencia como la crónica, el gran reportaje y el blog periodístico.
“Debido a su interés multidisciplinario, las Jornadas están enfocadas tanto a los periodistas, escritores y estudiantes universitarios, como al público general
“Un cordial saludo, Esther Congost.”
— Ya puede usted volver a su asiento, Martínez. Por cierto: no sabía que era usted un periodista de la talla de Margarita Rivière. O de Empar Moliner. Ya me dirá usted dónde se viste —dice el profesor Echevarría, sin reprimir una de esas sonrisitas que irremediablemente le provocan sus propios chistecitos, sobre todo cuando son muy malos. Y añade a continuación—: Como ejercicio para toda la clase, quiero que comenten esta notificación desde el punto de vista de la CT. Consideren la entidad convocante, consideren también a los participantes, y finalmente el guión de las jornadas, que les inserto entre los comentarios de día. Que conste que algunos de los ponentes son amigos míos, así que ojo con lo que dicen. Lo importante es que empiecen a adiestrarse en reconocer y caracterizar eventos CT, por aparentemente insignificantes que sean, y admitiendo la posibilidad de que en ellos participen ocasionalmente elementos no-CT, como es el caso de nuestro querido Martínez y algún otro. Otro día analizaremos desde esta misma perspectiva el acto de presentación de Canal 4, aunque imagino que muy pocos entre ustedes habrán tenido la dicha de verlo por televisión. Así, poquito a poquito, nos acercaremos a la madre del cordero. Pero ahora aprovechen el puente y hagan sus deberes, que yo tengo prisa y además no me acordaba de que el amigo Pep venía hoy. Por cierto, Pep, usted y yo ya hablaremos. ¿Le parece a usted bonito?
posted by Ignacio Echevarría at 14:45 PM
@ EL BLOG DE GUILLEM MARTÍNEZ. Derechos internacionales reservados
— Muy bueno lo de la Janer, Martínez. Me gustó la caracterización que a su propósito hacía del escritor CT. Es un buen punto de partida. En cuanto al discurso del principote, volveremos sobre él.
Aliviado y contento, Martínez se da la vuelta y mira al resto de la clase con expresión de choteo. Es el momento que aprovecha el profesor Echevarría para interpelarlo de nuevo y decirle, sacando uno de sus papelotes:
— Ahora, Martínez, haga el favor de subir a la tarima y léanos esto.
Martínez obedece y lee lo siguiente:
“Los próximos días 7, 8, 9 y 10 de noviembre, el Círculo Lateral, la asociación cultural avalada por el prestigio de la revista homónima, y la Facultad de Ciències de la Comunicació de la Universidad Autónoma de Barcelona organiza las Jornadas "Literatura sin ficción”, con prestigiosos escritores, periodistas, profesores y editores de la talla de Daniel Schneidermann, Juan Villoro, Empar Moliner, Ignacio Martínez de Pisón, Arcadi Espada, Guillem Martínez, Bru Rovira, Francesc Escribano, Jorge Herralde, Margarita Rivière, entre otros.
“Durante cuatro días, los apasionados de la realidad se reunirán para debatir sobre las relaciones entre periodismo, literatura y ética, analizando los géneros de gran vigencia como la crónica, el gran reportaje y el blog periodístico.
“Debido a su interés multidisciplinario, las Jornadas están enfocadas tanto a los periodistas, escritores y estudiantes universitarios, como al público general
“Un cordial saludo, Esther Congost.”
— Ya puede usted volver a su asiento, Martínez. Por cierto: no sabía que era usted un periodista de la talla de Margarita Rivière. O de Empar Moliner. Ya me dirá usted dónde se viste —dice el profesor Echevarría, sin reprimir una de esas sonrisitas que irremediablemente le provocan sus propios chistecitos, sobre todo cuando son muy malos. Y añade a continuación—: Como ejercicio para toda la clase, quiero que comenten esta notificación desde el punto de vista de la CT. Consideren la entidad convocante, consideren también a los participantes, y finalmente el guión de las jornadas, que les inserto entre los comentarios de día. Que conste que algunos de los ponentes son amigos míos, así que ojo con lo que dicen. Lo importante es que empiecen a adiestrarse en reconocer y caracterizar eventos CT, por aparentemente insignificantes que sean, y admitiendo la posibilidad de que en ellos participen ocasionalmente elementos no-CT, como es el caso de nuestro querido Martínez y algún otro. Otro día analizaremos desde esta misma perspectiva el acto de presentación de Canal 4, aunque imagino que muy pocos entre ustedes habrán tenido la dicha de verlo por televisión. Así, poquito a poquito, nos acercaremos a la madre del cordero. Pero ahora aprovechen el puente y hagan sus deberes, que yo tengo prisa y además no me acordaba de que el amigo Pep venía hoy. Por cierto, Pep, usted y yo ya hablaremos. ¿Le parece a usted bonito?
posted by Ignacio Echevarría at 14:45 PM
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INTERMEZZO. EL DESENCUENTRO (1)
Hola. Empordà D.F. Frontera laxa. Aprovecho esos dos datos para irme a pelarme un cassoulet por 5 euros al restaurant del pueblo. No sólo trae como equipamiento de serie el confit y la saucisse de Toulouse –una butifarra meditada y mejorada-, sino que el cocinero le ha colado un par de gésiers que tiran de espaldas y, por el mismo precio, ha colacado unos haricots blancs tres tallas mayores que los invertidos en un cassoulet de Castelnaudary alfa-omega. Mi marca favorita es la marca Gratis. Lo que como se le parece mucho. Mientras me pelo un orujazo y medito que la vida es sencilla como un anillo, el cocinero sale de la cocina y la lía con algunos amigotes. Como todo el mundo desde hace un par de años, habla de política. En la conversación –transgeneracional: personas de 20 años, de 30, de 50 y un excombatiente republicano al que, según oigo, le dieron para el pelo en el campo de Argelès sur Mer, a pocos kilómetros de aquí, aquí, y en un campo de Castilla, también a pocos kilómetros, epistemológicos-. La conversación va sobre el Estatut. Pero pasa rápidamente a la COPE. Todo el mundo está asustado por la COPE. En el pueblo, por cierto, no hay bandera española. No la hay en toda la comarca. La COPE diría que eso es un desafío inconstitucional. Es posible que no sea otra cosa que otro susto. En la guerra la comarca fue brutalmente bombardeada por los chicos de la bandera. Luego los chicos de la bandera se emplearon a fondo. No hay banderas en los ayuntamientos por la misma razón que, si se pudiera elegir, no habría COPE en la radio. Por susto.
Bueno. La conversación, una conversación sin interlocutores, igual pero muy diferente, por tanto, a la COPE, esa cosa que no sólo necesita acólitos y no interlocutores, ilustra un desencuentro. EN los días siguientes la cosa Echevarría será interrumpida con intermezzos sobre el desencuentro. Ahí va le primero. Canta: Pep. Interpreta: Cartas de Maragall y Unamuno, lo que remite a un encuentro. Sin bien tan lejano y vetusto que tal vez ilustra i enfatiza el desencuentro. Yo qué sé. Señoras y señores: Pep. Echevarría. Tic-tac.
-SURTIDO DE IBÉRICOS. “Así puede afirmarse que no existe ni un solo español, si lo es verdadero, que tenga derecho a llamarse liberal: aquí el liberalismo es una ficción, una hipocresía, un distintivo de tribu para luchar contra otras; nada más. Aquí todos queremos hacer nuestra santa voluntad... y que los demás se sometan a ella”. Hola, aquí Pep, otra vez con el Estatut. Esta cabal descripción del liberalismo español es de Maragall. De Joan Maragall, el poeta. Tiene la misma actualidad que sus referencias al ”matonismo parlamentario o de tertulia que habla rotundamente en nombre de España, que da y quita patentes de patriotismo, y que anatemiza urbi et orbi, como filibustero, todo impulso de vida que intenta penetrar en la gran momia patriótica”. Fresco como un robelló / níscalo recién cogido –ñam-, y como la mayor parte de la correspondencia que mantuvo con Miguel de Unamuno. Hay excepciones, empero, como la aparición de costumbres arcaicas que hoy han caído en desuso: en una de las cartas Maragall afirma estar muy ocupado leyendo manuscritos para un concurso del que es jurado.
La mayor parte de las cartas que se enviaron versa sobre artículos y libros. En esas cartas comparten su pasión por las traducciones, su europeísmo, y dialogan sobre España desde la complicidad. Pero también se hacen amigos. De hecho, ambos proyectan la fundación de una revista ibérica escrita en las lenguas penisulares –proyecto liquidado por la muerte de Maragall-, y Maragall se llega a hacer cargo de uno de los hijos de Unamuno –“tengo trece hijos; ahora serán catorce”-. Como se ve, todo tan anti-español como un estofado de toro de lidia –ñam-.
España, en las cartas, es una unión. Una unión es una cosa sensiblemente diferente a una unidad. En una unión uno puede entender que el catalán es un idioma español, y que el castellano es un idioma catalán. En una unidad uno sólo tiene un dedo para contar, y suele ser el mismo que se usa para señalar. Además, las cartas permiten estudiar detenidamente el anti-españolismo del catalanismo político. El catalanismo político es un movimiento cuya pasión es reformar España. O sea, anti-español. Como la República, la enseñanza laica, la vía de investigación de la prensa internacional o el no a la guerra.
“Visca Espanya!”, de Maragall, es un título manifiestamente claro para cualquiera que sepa leer. En dicho artículo, que empieza ciscándose en los que nos lo quieren hacer gritar “como un inri porque al decir España quieren decir ellos”, Maragall defiende la necesidad de que los vivos tomen la palabra frente a los que viven de la muerte aparente de España –como es tradición, la madre de la patria en esos momentos andaba rentabilizando la sangre de los muchachos de las colonias, y viendo separatismo en todas partes-. La propuesta de Maragall es como sigue: “¿Españoles? ¡Sí! ¡Más que vosotros! Pero, ¿cómo debe vivir España? No arrastrándose por las callejuelas provincianas del caciquismo; no agarrotada, como hasta ahora, en las ataduras de un uniformismo que es contrario a su naturaleza; no en la falta de sentido de los partidos viejos ni en el aire corrompido de un centralismo cerrado a toda penetración del aura popular… sino que ha de vivir a los cuatro vientos de los mares que la rodean; debe vivir la libertad de sus pueblos; cada uno libre en sí, sacando de la tierra propia el alma propia, y del alma propia el gobierno propio, para rehacer todos juntos una España viva, gobernándose libremente por sí misma. Así debe vivir España. Visca Espanya!”.
Poco después, Unamuno le responde en “La España Nueva”, dedicándole un artículo titulado “Contra los bárbaros”. En él, Unaumuno lamenta la ingenuidad de Maragall –que llega incluso a tirar de preguntas retóricas en posición dudosa, como “¿Atiaréis al ejército contra nosotros, contra España?”-, y comienza mostrando su irritación porque un periodista traduce con un “¡Muera España!” un “¡Gora Euzkadi!”, irritación pareja a la que le produce ver traducido el artículo de Maragall: “Y así de continuo, porque los bárbaros abundan. No saben traducir, ni quieren saberlo. Cuando van a oír a alguien, no van a oír lo que se les diga, sino lo que se figuran que les iba a decir. Y son inútiles sus esfuerzos”. Insiste: “¡Ay, querido Maragall, su «Visca Espanya!» rebotará contra la authadia, contra la insolente arrogancia de los bárbaros! Querrán que lo grite usted en castellano ¡viva España!, y sin contenido, sin reflexión, como un grito brotado, no del cerebro, sino de lo otro, de donde les salen a los bárbaros las voliciones enérgicas”. Y por último, desiste: “¡Qué tristeza, querido Maragall, qué enorme tristeza me causó el leer traducido, después de haberlo leído en ese hermoso catalán que usted siente, quiere y magnifica a España, su visca Espanya! Y me acordé de aquel su otro: ¡Adéu, Espanya!”.
Con esta, España ha sido citada veinte veces en este texto. Ello me lleva al apartado de preguntas: ¿serían ustedes capaces de citar siete diferencias entre el nacionalismo español y lo que Fernando Savater llama candorosamente no-nacionalismo?; ¿cometerán Martínez y Echevarría nuevos incumplimientos reglamentarios que redundarán en beneficio de mi estómago?; ¿cuándo Echevarría pagará la ronda que nos debe?. Y lo más importante: ¿vamos a ver el día en el que yo le pague algo a Martínez?
Pues no lo sé, señores. Pero lo que es seguro es que si el artículo 1.1 del Estatut acabara transformado en un “Catalunya es una no-nación”, habría que erigir estatuas ecuestres a sus redactores.
Pep
Bueno. La conversación, una conversación sin interlocutores, igual pero muy diferente, por tanto, a la COPE, esa cosa que no sólo necesita acólitos y no interlocutores, ilustra un desencuentro. EN los días siguientes la cosa Echevarría será interrumpida con intermezzos sobre el desencuentro. Ahí va le primero. Canta: Pep. Interpreta: Cartas de Maragall y Unamuno, lo que remite a un encuentro. Sin bien tan lejano y vetusto que tal vez ilustra i enfatiza el desencuentro. Yo qué sé. Señoras y señores: Pep. Echevarría. Tic-tac.
-SURTIDO DE IBÉRICOS. “Así puede afirmarse que no existe ni un solo español, si lo es verdadero, que tenga derecho a llamarse liberal: aquí el liberalismo es una ficción, una hipocresía, un distintivo de tribu para luchar contra otras; nada más. Aquí todos queremos hacer nuestra santa voluntad... y que los demás se sometan a ella”. Hola, aquí Pep, otra vez con el Estatut. Esta cabal descripción del liberalismo español es de Maragall. De Joan Maragall, el poeta. Tiene la misma actualidad que sus referencias al ”matonismo parlamentario o de tertulia que habla rotundamente en nombre de España, que da y quita patentes de patriotismo, y que anatemiza urbi et orbi, como filibustero, todo impulso de vida que intenta penetrar en la gran momia patriótica”. Fresco como un robelló / níscalo recién cogido –ñam-, y como la mayor parte de la correspondencia que mantuvo con Miguel de Unamuno. Hay excepciones, empero, como la aparición de costumbres arcaicas que hoy han caído en desuso: en una de las cartas Maragall afirma estar muy ocupado leyendo manuscritos para un concurso del que es jurado.
La mayor parte de las cartas que se enviaron versa sobre artículos y libros. En esas cartas comparten su pasión por las traducciones, su europeísmo, y dialogan sobre España desde la complicidad. Pero también se hacen amigos. De hecho, ambos proyectan la fundación de una revista ibérica escrita en las lenguas penisulares –proyecto liquidado por la muerte de Maragall-, y Maragall se llega a hacer cargo de uno de los hijos de Unamuno –“tengo trece hijos; ahora serán catorce”-. Como se ve, todo tan anti-español como un estofado de toro de lidia –ñam-.
España, en las cartas, es una unión. Una unión es una cosa sensiblemente diferente a una unidad. En una unión uno puede entender que el catalán es un idioma español, y que el castellano es un idioma catalán. En una unidad uno sólo tiene un dedo para contar, y suele ser el mismo que se usa para señalar. Además, las cartas permiten estudiar detenidamente el anti-españolismo del catalanismo político. El catalanismo político es un movimiento cuya pasión es reformar España. O sea, anti-español. Como la República, la enseñanza laica, la vía de investigación de la prensa internacional o el no a la guerra.
“Visca Espanya!”, de Maragall, es un título manifiestamente claro para cualquiera que sepa leer. En dicho artículo, que empieza ciscándose en los que nos lo quieren hacer gritar “como un inri porque al decir España quieren decir ellos”, Maragall defiende la necesidad de que los vivos tomen la palabra frente a los que viven de la muerte aparente de España –como es tradición, la madre de la patria en esos momentos andaba rentabilizando la sangre de los muchachos de las colonias, y viendo separatismo en todas partes-. La propuesta de Maragall es como sigue: “¿Españoles? ¡Sí! ¡Más que vosotros! Pero, ¿cómo debe vivir España? No arrastrándose por las callejuelas provincianas del caciquismo; no agarrotada, como hasta ahora, en las ataduras de un uniformismo que es contrario a su naturaleza; no en la falta de sentido de los partidos viejos ni en el aire corrompido de un centralismo cerrado a toda penetración del aura popular… sino que ha de vivir a los cuatro vientos de los mares que la rodean; debe vivir la libertad de sus pueblos; cada uno libre en sí, sacando de la tierra propia el alma propia, y del alma propia el gobierno propio, para rehacer todos juntos una España viva, gobernándose libremente por sí misma. Así debe vivir España. Visca Espanya!”.
Poco después, Unamuno le responde en “La España Nueva”, dedicándole un artículo titulado “Contra los bárbaros”. En él, Unaumuno lamenta la ingenuidad de Maragall –que llega incluso a tirar de preguntas retóricas en posición dudosa, como “¿Atiaréis al ejército contra nosotros, contra España?”-, y comienza mostrando su irritación porque un periodista traduce con un “¡Muera España!” un “¡Gora Euzkadi!”, irritación pareja a la que le produce ver traducido el artículo de Maragall: “Y así de continuo, porque los bárbaros abundan. No saben traducir, ni quieren saberlo. Cuando van a oír a alguien, no van a oír lo que se les diga, sino lo que se figuran que les iba a decir. Y son inútiles sus esfuerzos”. Insiste: “¡Ay, querido Maragall, su «Visca Espanya!» rebotará contra la authadia, contra la insolente arrogancia de los bárbaros! Querrán que lo grite usted en castellano ¡viva España!, y sin contenido, sin reflexión, como un grito brotado, no del cerebro, sino de lo otro, de donde les salen a los bárbaros las voliciones enérgicas”. Y por último, desiste: “¡Qué tristeza, querido Maragall, qué enorme tristeza me causó el leer traducido, después de haberlo leído en ese hermoso catalán que usted siente, quiere y magnifica a España, su visca Espanya! Y me acordé de aquel su otro: ¡Adéu, Espanya!”.
Con esta, España ha sido citada veinte veces en este texto. Ello me lleva al apartado de preguntas: ¿serían ustedes capaces de citar siete diferencias entre el nacionalismo español y lo que Fernando Savater llama candorosamente no-nacionalismo?; ¿cometerán Martínez y Echevarría nuevos incumplimientos reglamentarios que redundarán en beneficio de mi estómago?; ¿cuándo Echevarría pagará la ronda que nos debe?. Y lo más importante: ¿vamos a ver el día en el que yo le pague algo a Martínez?
Pues no lo sé, señores. Pero lo que es seguro es que si el artículo 1.1 del Estatut acabara transformado en un “Catalunya es una no-nación”, habría que erigir estatuas ecuestres a sus redactores.
Pep
miércoles, octubre 26, 2005
HR (HIPOTECA REMUNERADA)
Lo siento. Estaba cazando bisontes como un poseso. He cazado tantos bisontes que la OMS ya habla de la gripe del bisonte. Bueno, Echevarría, al tajo. Muy bueno lo de grandes momentos CT. Y lo del vocabulario CT. Estoy trabajando al respecto. En unos días te cuelgo un diccionario tan cachas que no tendrás más remedio que pagarme el monto de cenas que me debes. Por otra parte, emplearé el espacio de hoy en tres cosas. A saber: a), b) y c). Los temas a) y b), como su nombre indica, son puntos que anuncié que trataría. El punto c) es un cuelgue del día. A través de a), b) y c), empero, trataré la CT con absoluta rigurosidad PH, herramienta echeva-bertoliana que nos puede ir de perlas. De hecho, es la herramienta que, ahora que lo pienso, he utilizado a lo largo de los 9 bravos meses 9 en los que he estado intentando describir la CT de los XXXX. Por otra parte, el concepto PH me parece tan brillante que sólo le puede hacer sombra el concepto Hipoteca Remunerada. Cuando llegue a existir. Por eso he titulado a mi redacción libre de hoy tal que así.
-PUNTO A). EL CONFLICTO EN LA CT. Un último detalle sobre lo del Planeta. La última noticia, previa a que el Planeta volviera a ser un premio literario, sus premiados unos autores, y la promoción que, en este momento deben de estar acometiendo, un acto rutinario de la CT, fue la siguiente. Marsé dimitió tres veces como jurado. La primera, tras darle chorrocientos millones a la Extevarría. Lo cual ilustra el carácter integrador y buenrollista de la CT. Para hacer efectiva una ruptura –o polémica, o golpe sobre la mesa, u opinión beligerante-, la CT siempre te ofrece tres altenativas. Es más, te puede llegar a ofrecer 100, 1000 o 1.000.000, a cambio de que no selles la ruptura. Ojo al dato. ¿Fue éste tu caso, Echevarria?
-PUNTO B). LA JANER. Te decía que la Janer es una escritora CT, y no una escritora de mercado. Y aquí, escritor de mercado: aquel que escribe bajo un criterio, mundial y exportable, de literatura como divertimento. Verbigracia: Zafón. Si los autores españoles fueran mayoritariamente como Zafón, este blog no existiría. O acometería otro tema. La cultura Occidental. O qué se yo. Un escritor CT no es –sólo- un escritor de masas. Es un escritor comprometido con una forma de emitir cultura, que a su vez está comprometida y confundida con un modelo de emitir política. Una forma de entender la literatura que, por narices, incluye la CT en todos sus momentos. De manera que, sin CT, no existiría ni esa literatura ni ese autor. En la reducida biografía profesional de Janer igual se extrae un canon de lo que es el intelectual CT. Ahí va –mejóralo-: a) es un intelectual que canaliza su obra a partir de premios –de los chorrocientos libros de la Janer, me temo que todos han sido la triste consecuencia de un premio-, b) es un intelectual que apuesta por la sentimentalización –el llenapistas de los premios locales; en ese sentido, la Janer es un Gala mejorado; es decir, con tetas-; c) es un intelectual que participa en medios escritos con artículos que no aportan nada, salvo recordar al lector que existes entre una novela u otra –este hecho es determinante en el periodismo español-, d) es un intelectual que mata a su padre por aparece en la tele, la gran vertebradota de la cultura en España, que no en Francia, Alemania o UK; la Janer, en ese sentido, ha hecho todo lo posible para aparecer en la tele; después de dar la barrila, se le dio un programa en el segundo canal de TV3 sobre universidades; ante la sorpresa del pollo que se lo propuso, aceptó más contenta que una ancoha; la explicación a esa alegría quizás está en el aforismo “si no apareces en la tele cada semana estás muerto”, atribuido a Quim Monzó-. Y, e), es un intelectual vinculado con lo PC –lo Políticamente Correcto-, otra aportación básica de las izquierdas a la CT. Para argumentarse a sí misma, por ejemplo, habla de ataques masculinos a su hecho femenino. Es más, siempre que puede argumenta que sus ataques son normales en una tía buena que, además sabe escribir, lo que no sólo cuestiona su escritura, sino sus dioptrías. Bueno. Como ves, no señalo el uso de una lengua u otra. Es indiferente en la CT, esa cosa que admite autores, con el mismo patrón que he dibujado, pero en todas las lenguas oficiales.
-PUNTO C). LA MONARQUÍA. Uf. Cómo pasa el espacio. En el punto c) te apunto un aspecto HP de la CT. SU carácter de cultura de Estado. Lo haré a través de un resumen del discurso del príncipe en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Un acto absolutamente CT, y que dibuja las diferencias entre la anterior monarquía –el único dialogo de Alfonso XIII con Ortega fue el siguiente: “debe de ser muy duro estar pensando todo el día, ¿no?”- y la de esta mañana a primera hora, que no tiene fricciones con una cultura que, a su vez, no tiene, por definición, fricciones con el Estado. Ni con esa región extraña del Estado que va y se llama monarquía. Resumo la intervención de The Bourbon que leo en El País, único diario, de los que ley el domingo, en transcribirla. Empiezo en el momento en el que, by the face, el orador “defiende con firmeza la Constitución” –pregunta: ¿ante quién? ¿quién la amenaza con firmeza?; la CT, cultura de integración, necesita, snif, un enemigo non-stop-. Posteriormente, el orador establece una relación íntima de la Transi con los premios. Coge todo ese pack y lo relaciona ´con su padre. Alude a las víctimas de terrorismo para volver a hablar del éxito colectivo de la Transi, sellando en la COnsti del 78 -La Amenzada, por diferenciarla de La Pepa-. La Consti es, a su vez, fruto de la “responsabilidad”, del “sentido del Estado”, del “respeto” y de la “reconciliación” –a) toma diccionario CT; b) de lo que se deduce que lo que sea tildado de no-Consti, de no CT, no es responsable, etc-. Califica la democracia española como “monarquía paralmentaria”, y a la monarquía como “servicio a España”. EL redactor señala aquí aplausos “en presencia de Maria Teresa Fernández de la Vega” y de Moratinos, por lo que da a entender que fueron aplausos en contra de esas dos figuras, que se presentan tácitamente como los receptores del discurso constitucionalista / CT.
Amiguito, he aquí la CT funcionando a lo bestia y en lo que podría ser una metáfora condensada. Espero lo tuyo, pollo. Ponte las pilas, que nos hemos despendolado. Tic-tac.
-PUNTO A). EL CONFLICTO EN LA CT. Un último detalle sobre lo del Planeta. La última noticia, previa a que el Planeta volviera a ser un premio literario, sus premiados unos autores, y la promoción que, en este momento deben de estar acometiendo, un acto rutinario de la CT, fue la siguiente. Marsé dimitió tres veces como jurado. La primera, tras darle chorrocientos millones a la Extevarría. Lo cual ilustra el carácter integrador y buenrollista de la CT. Para hacer efectiva una ruptura –o polémica, o golpe sobre la mesa, u opinión beligerante-, la CT siempre te ofrece tres altenativas. Es más, te puede llegar a ofrecer 100, 1000 o 1.000.000, a cambio de que no selles la ruptura. Ojo al dato. ¿Fue éste tu caso, Echevarria?
-PUNTO B). LA JANER. Te decía que la Janer es una escritora CT, y no una escritora de mercado. Y aquí, escritor de mercado: aquel que escribe bajo un criterio, mundial y exportable, de literatura como divertimento. Verbigracia: Zafón. Si los autores españoles fueran mayoritariamente como Zafón, este blog no existiría. O acometería otro tema. La cultura Occidental. O qué se yo. Un escritor CT no es –sólo- un escritor de masas. Es un escritor comprometido con una forma de emitir cultura, que a su vez está comprometida y confundida con un modelo de emitir política. Una forma de entender la literatura que, por narices, incluye la CT en todos sus momentos. De manera que, sin CT, no existiría ni esa literatura ni ese autor. En la reducida biografía profesional de Janer igual se extrae un canon de lo que es el intelectual CT. Ahí va –mejóralo-: a) es un intelectual que canaliza su obra a partir de premios –de los chorrocientos libros de la Janer, me temo que todos han sido la triste consecuencia de un premio-, b) es un intelectual que apuesta por la sentimentalización –el llenapistas de los premios locales; en ese sentido, la Janer es un Gala mejorado; es decir, con tetas-; c) es un intelectual que participa en medios escritos con artículos que no aportan nada, salvo recordar al lector que existes entre una novela u otra –este hecho es determinante en el periodismo español-, d) es un intelectual que mata a su padre por aparece en la tele, la gran vertebradota de la cultura en España, que no en Francia, Alemania o UK; la Janer, en ese sentido, ha hecho todo lo posible para aparecer en la tele; después de dar la barrila, se le dio un programa en el segundo canal de TV3 sobre universidades; ante la sorpresa del pollo que se lo propuso, aceptó más contenta que una ancoha; la explicación a esa alegría quizás está en el aforismo “si no apareces en la tele cada semana estás muerto”, atribuido a Quim Monzó-. Y, e), es un intelectual vinculado con lo PC –lo Políticamente Correcto-, otra aportación básica de las izquierdas a la CT. Para argumentarse a sí misma, por ejemplo, habla de ataques masculinos a su hecho femenino. Es más, siempre que puede argumenta que sus ataques son normales en una tía buena que, además sabe escribir, lo que no sólo cuestiona su escritura, sino sus dioptrías. Bueno. Como ves, no señalo el uso de una lengua u otra. Es indiferente en la CT, esa cosa que admite autores, con el mismo patrón que he dibujado, pero en todas las lenguas oficiales.
-PUNTO C). LA MONARQUÍA. Uf. Cómo pasa el espacio. En el punto c) te apunto un aspecto HP de la CT. SU carácter de cultura de Estado. Lo haré a través de un resumen del discurso del príncipe en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Un acto absolutamente CT, y que dibuja las diferencias entre la anterior monarquía –el único dialogo de Alfonso XIII con Ortega fue el siguiente: “debe de ser muy duro estar pensando todo el día, ¿no?”- y la de esta mañana a primera hora, que no tiene fricciones con una cultura que, a su vez, no tiene, por definición, fricciones con el Estado. Ni con esa región extraña del Estado que va y se llama monarquía. Resumo la intervención de The Bourbon que leo en El País, único diario, de los que ley el domingo, en transcribirla. Empiezo en el momento en el que, by the face, el orador “defiende con firmeza la Constitución” –pregunta: ¿ante quién? ¿quién la amenaza con firmeza?; la CT, cultura de integración, necesita, snif, un enemigo non-stop-. Posteriormente, el orador establece una relación íntima de la Transi con los premios. Coge todo ese pack y lo relaciona ´con su padre. Alude a las víctimas de terrorismo para volver a hablar del éxito colectivo de la Transi, sellando en la COnsti del 78 -La Amenzada, por diferenciarla de La Pepa-. La Consti es, a su vez, fruto de la “responsabilidad”, del “sentido del Estado”, del “respeto” y de la “reconciliación” –a) toma diccionario CT; b) de lo que se deduce que lo que sea tildado de no-Consti, de no CT, no es responsable, etc-. Califica la democracia española como “monarquía paralmentaria”, y a la monarquía como “servicio a España”. EL redactor señala aquí aplausos “en presencia de Maria Teresa Fernández de la Vega” y de Moratinos, por lo que da a entender que fueron aplausos en contra de esas dos figuras, que se presentan tácitamente como los receptores del discurso constitucionalista / CT.
Amiguito, he aquí la CT funcionando a lo bestia y en lo que podría ser una metáfora condensada. Espero lo tuyo, pollo. Ponte las pilas, que nos hemos despendolado. Tic-tac.
lunes, octubre 24, 2005
PH (PROFUNDIDAD HORIZONTAL)
Aquí estoy, amigos. El profesor Echevarría ha necesitado cuatro días y una geisha para reponerse de la cena en Can Martínez. No es mucho, dada su edad provecta. Mucho menos si se considera el menú: quesos variados, garbanzos de la casa y, para terminar, estofado de rabo de toro de lidia. Les juro que no miento. Ni siquiera me ha dado por hacer una metáfora. ¿Se estará preparando Martínez para abrir un restaurante étnico en la Catalunya del II Estatut? De ser así, no dejen de pasarse por allí. Pero asegúrense de que están bien provistos de alkaselzer. Y de geishas.
Y ahora veamos qué tenemos por aquí. Hmmmm. En las filas del fondo parece que oigo murmullos y siseos, pero de momento haré como que no me entero. Antes prefiero quitarme de encima el turro que me viene dando Martínez cada vez que me ve —o que hablamos por teléfono— con eso de que nuestro intercambio en este blog debería crecer “más a lo alto que a lo ancho”. Haré como que entiendo lo que quiere decirme y le contestaré blandiendo un concepto acuñado por un buen amigo común, nuestro querido Constantino Bértolo.
(Entre paréntesis: aunque hablar bien de los amigotes es un típico rasgo CT, el caso es que Bértolo es uno de los ejemplares más genuinamente no-CT que conozco. Iba a decir el que más, pero ese puesto se lo disputa su propia mujer y amiga mía del alma Belén Gopegui. He aquí dos modelos a tener muy en cuenta cuando, como algunos, se quiere hacer inventario de bienes. Sin reclamar un estatuto marginal, pero sin hacer nunca el juego a la CT, antes combatiéndola en toda ocasión desde sus puestos respectivos, Bértolo y Gopegui nos van a servir en más de una ocasión para saber de qué estamos hablando. Cuando el “caso Echevarría” (a uno ya no le queda ni ese triste patrimonio en exclusiva: ahora hay un nuevo y mucho más candente “caso Echevarría”, que borra mi propia lápida), cuando el “caso Echevarría” I, decía, Bértolo escribió un artículo definitivo. “La muerte del crítico”, se titulaba (puede leerse completo en www.rebelion.org), y brindaba un agudo análisis de la raíz del problema que la CT tiene con la crítica, o al menos con cierta crítica. Fin del primer paréntesis.)
Y bien: para hablar del tipo de pensamiento y de sentimentalidad que articulan muchas novelas españolas, Constantino Bértolo ha empleado en alguna ocasión el concepto de “profundidad horizontal”. El concepto me parece pintiparado para referirse a la CT y al tipo de pensamiento y de sentimentalidad que ella representa y administra. Profundidad horizontal, Martínez (PH, como en los champús). Esa es la dimensión —uno sola, al precio de dos— en la que nos movemos cuando de la CT se trata. De modo que no me pidas que crezcamos a lo alto ni a lo bajo. Aquí solo podemos crecer a lo ancho. Y conste que esto va también para los de las filas del fondo.
El blog de Martínez lleva varios meses rondando el concepto de la CT. Y viene haciéndolo, quiérase o no, horizontalmente. La CT es un concepto líquido, algo que, si se pone encima de la mesa para hablar de ella, no hace otra cosa que extenderse y empaparlo todo. No es un concepto sólido, no se puede horadar ni se puede tampoco escalar. No se puede tampoco tallar. Todo lo más, puede zambullirse uno en él y nadar de un lado para otro. Se puede también bucear, pero nunca más arriba de la superficie. Así que no hay altura que valga, ¿entendido?
Viene esto a cuento de la poética que implícitamente rige el intercambio que Martínez y yo vamos teniendo en este blog. Aquí estamos para navegar alegremente por el concepto de la CT, como dos delfines. O como dos barcos patrulleros. Sobrevolar el concepto de nada nos serviría: del mar no se levantan mapas. Todo lo más, se levantan mapas de lo que no es el mar, y el mar es eso que queda en medio y que todo lo envuelve. Del mar, por otro lado, podemos sacar peces (¿nombres?) y decir cosas de él que nos ayuden a comprenderlo.
Lo diré de otra forma. A Martínez, por ejemplo, yo muchas veces no lo entiendo. Me gusta lo que dice pero no estoy seguro de entenderlo. Ni siquiera estoy seguro de que él lo entienda. De lo que sí estoy seguro es de que, en la tarea de él decir lo que dice y de yo tratar de entenderlo, entiendo muchas cosas. Y que de eso se trata, al menos en lo que respecta al santo y seña de este blog de Martínez: la CT.
Propongo que, de momento al menos, nos conformemos con eso. Propongo que nos planteemos navegar por el concepto en lugar de escalarlo. Me temo que no nos queda más remedio, por otro lado. Entretanto, y con el botín obtenido en cada incursión, quizá podamos ir conformando algo así como una Breve Enciclopedia Ilustrada de la CT, y amontonar sobre ella observaciones a las que, llegado el momento, sacar punta.
Si estuvieran ustedes un poco más atentos y tomaran apuntes, bastaría que los repasaran para saber a qué me estoy refiriendo, pues para esto el blog Martínez es una mina. Me refiero a cosas como éstas, por ejemplo: que la CT es “una cultura de Estado”; que “la CT no sirve para leer la realidad, sino para creer en ella”; que “la CT es una cultura sin crítica”. Martínez no para de decir cosas como éstas, y aquí todo el mundo se queda tan pancho. En lo que sigue, me propongo dar una vuelta a algunas de estas cosas, las que me tocan más particularmente. Entretanto, esta semana les voy a poner deberes a todos. Ustedes, los de las filas de delante: vayan preparando un vocabulario de palabras-fetiche de la CT (tipo ‘diálogo’, ‘consenso’, ‘seducción’, ‘fiesta’: deberán documentarse todas con declaraciones sacadas de los diarios). Y ustedes, los listillos, los de allá al fondo: a ustedes les corresponde ir preparando una lista de estrellas de la CT (nombres propios, ya saben, con testimonios incluidos). Con una cosa y la otra, iremos desbrozando el camino.
A trabajar, ale. Se acabó lo de seguir haciendo el vago. Esto no ha hecho más que empezar.
En cuanto a mí... Joder, Martínez, tu última pregunta es una putada. El concepto “cultura de masas” me parece que no tiene mucho que hacer aquí, por las razones que te explicaré. Yo prefiero el de cultura de mercado. Pero ya es tarde, y me he pasado de extensión, así que sobre esto último volveré mañana. O pasado mañana.
Y ahora veamos qué tenemos por aquí. Hmmmm. En las filas del fondo parece que oigo murmullos y siseos, pero de momento haré como que no me entero. Antes prefiero quitarme de encima el turro que me viene dando Martínez cada vez que me ve —o que hablamos por teléfono— con eso de que nuestro intercambio en este blog debería crecer “más a lo alto que a lo ancho”. Haré como que entiendo lo que quiere decirme y le contestaré blandiendo un concepto acuñado por un buen amigo común, nuestro querido Constantino Bértolo.
(Entre paréntesis: aunque hablar bien de los amigotes es un típico rasgo CT, el caso es que Bértolo es uno de los ejemplares más genuinamente no-CT que conozco. Iba a decir el que más, pero ese puesto se lo disputa su propia mujer y amiga mía del alma Belén Gopegui. He aquí dos modelos a tener muy en cuenta cuando, como algunos, se quiere hacer inventario de bienes. Sin reclamar un estatuto marginal, pero sin hacer nunca el juego a la CT, antes combatiéndola en toda ocasión desde sus puestos respectivos, Bértolo y Gopegui nos van a servir en más de una ocasión para saber de qué estamos hablando. Cuando el “caso Echevarría” (a uno ya no le queda ni ese triste patrimonio en exclusiva: ahora hay un nuevo y mucho más candente “caso Echevarría”, que borra mi propia lápida), cuando el “caso Echevarría” I, decía, Bértolo escribió un artículo definitivo. “La muerte del crítico”, se titulaba (puede leerse completo en www.rebelion.org), y brindaba un agudo análisis de la raíz del problema que la CT tiene con la crítica, o al menos con cierta crítica. Fin del primer paréntesis.)
Y bien: para hablar del tipo de pensamiento y de sentimentalidad que articulan muchas novelas españolas, Constantino Bértolo ha empleado en alguna ocasión el concepto de “profundidad horizontal”. El concepto me parece pintiparado para referirse a la CT y al tipo de pensamiento y de sentimentalidad que ella representa y administra. Profundidad horizontal, Martínez (PH, como en los champús). Esa es la dimensión —uno sola, al precio de dos— en la que nos movemos cuando de la CT se trata. De modo que no me pidas que crezcamos a lo alto ni a lo bajo. Aquí solo podemos crecer a lo ancho. Y conste que esto va también para los de las filas del fondo.
El blog de Martínez lleva varios meses rondando el concepto de la CT. Y viene haciéndolo, quiérase o no, horizontalmente. La CT es un concepto líquido, algo que, si se pone encima de la mesa para hablar de ella, no hace otra cosa que extenderse y empaparlo todo. No es un concepto sólido, no se puede horadar ni se puede tampoco escalar. No se puede tampoco tallar. Todo lo más, puede zambullirse uno en él y nadar de un lado para otro. Se puede también bucear, pero nunca más arriba de la superficie. Así que no hay altura que valga, ¿entendido?
Viene esto a cuento de la poética que implícitamente rige el intercambio que Martínez y yo vamos teniendo en este blog. Aquí estamos para navegar alegremente por el concepto de la CT, como dos delfines. O como dos barcos patrulleros. Sobrevolar el concepto de nada nos serviría: del mar no se levantan mapas. Todo lo más, se levantan mapas de lo que no es el mar, y el mar es eso que queda en medio y que todo lo envuelve. Del mar, por otro lado, podemos sacar peces (¿nombres?) y decir cosas de él que nos ayuden a comprenderlo.
Lo diré de otra forma. A Martínez, por ejemplo, yo muchas veces no lo entiendo. Me gusta lo que dice pero no estoy seguro de entenderlo. Ni siquiera estoy seguro de que él lo entienda. De lo que sí estoy seguro es de que, en la tarea de él decir lo que dice y de yo tratar de entenderlo, entiendo muchas cosas. Y que de eso se trata, al menos en lo que respecta al santo y seña de este blog de Martínez: la CT.
Propongo que, de momento al menos, nos conformemos con eso. Propongo que nos planteemos navegar por el concepto en lugar de escalarlo. Me temo que no nos queda más remedio, por otro lado. Entretanto, y con el botín obtenido en cada incursión, quizá podamos ir conformando algo así como una Breve Enciclopedia Ilustrada de la CT, y amontonar sobre ella observaciones a las que, llegado el momento, sacar punta.
Si estuvieran ustedes un poco más atentos y tomaran apuntes, bastaría que los repasaran para saber a qué me estoy refiriendo, pues para esto el blog Martínez es una mina. Me refiero a cosas como éstas, por ejemplo: que la CT es “una cultura de Estado”; que “la CT no sirve para leer la realidad, sino para creer en ella”; que “la CT es una cultura sin crítica”. Martínez no para de decir cosas como éstas, y aquí todo el mundo se queda tan pancho. En lo que sigue, me propongo dar una vuelta a algunas de estas cosas, las que me tocan más particularmente. Entretanto, esta semana les voy a poner deberes a todos. Ustedes, los de las filas de delante: vayan preparando un vocabulario de palabras-fetiche de la CT (tipo ‘diálogo’, ‘consenso’, ‘seducción’, ‘fiesta’: deberán documentarse todas con declaraciones sacadas de los diarios). Y ustedes, los listillos, los de allá al fondo: a ustedes les corresponde ir preparando una lista de estrellas de la CT (nombres propios, ya saben, con testimonios incluidos). Con una cosa y la otra, iremos desbrozando el camino.
A trabajar, ale. Se acabó lo de seguir haciendo el vago. Esto no ha hecho más que empezar.
En cuanto a mí... Joder, Martínez, tu última pregunta es una putada. El concepto “cultura de masas” me parece que no tiene mucho que hacer aquí, por las razones que te explicaré. Yo prefiero el de cultura de mercado. Pero ya es tarde, y me he pasado de extensión, así que sobre esto último volveré mañana. O pasado mañana.
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