lunes, diciembre 10, 2007

EL BAJISTA

La prensa deportiva es un chollo. Cada semana hay un partido. O dos. O la tira. Lo que ya es una forma de marcar ritmo. Además, cada partido viene precedido y seguido de un día en el que, respectivamente, se analiza el partido que viene y el que ya ha sucedido. Quedan 4 días libres. En esos días, se analiza lo que han dicho por la boca de la cara los protagonistas del siguiente o anterior partido. Generalmente, no dicen nada. Pero esta dinámica posibilita que aquí abajo haya más diarios deportivos –en Holanda, potencia futbolística, no los hay; los lunes, en los diarios, aparece una paginita con los resultados del domingo-, y más horas de radio deportiva que en toda Europa. Que se dice rápido.

Podría ser escandaloso. Pero a mí no me lo parece. El fútbol es así, etc. Es una pasión, un estado de ánimo –o, si se es culé, snif, de desánimo-. Quizás adquiere el tratamiento que se merece. Humm. Lo curioso es, tal vez, la exportación de género.

Diversas secciones de la información se han futbolizado. Es decir, han optado por el instante como medida del tiempo, y la lectura de la realidad como sucesión de ritmos del instante. El resultado es una realidad descrita con chumba-chumba y estribillo. Bailable, apasionada, brillante, futbolística. Pero absolutamente inconexa. Salvo por la dirección de su pasión. Se ignora así cual es el ritmo que subyace bajo esa melodía.

Humm. No sé. Repaso la prensa del día. Leo músicas instantáneas, atractivas, organizadas en una música crispada. Supongo que ese es su atractivo. La grandeza del boogaloo, un ritmo atractivo y crispado es, de hecho, esa. Pero, snif, esa sea tal vez también la pobreza del periodismo nativo, cada día más incapaz de explicar lo que pasa. Hasta el punto que lo que pasa, posiblemente, sólo sean los medios, la futbolización de los medios, la conversión de los medios en melodía, en la música ambiental de todo.

Entre tanta melodía se escapa el ritmo subyacente. En ocasiones, el ritmo ni siquiera está ni se le espera. No sé. El ritmo, el compás, el bajo de estos días, es el anuncio de prohibición de dos partidos. Algo serio. Muy serio. Una base rítmica contundente. Que en los estribillos del día, ni siquiera he visto aparecer. Posiblemente, la base rítmica de los días es absolutamente diferente a la melodía cumba-chumba de todos días, incluso.

Sería divertido un periodismo sustentado en el ritmo. En el bajo. Cuando manda el bajista, si se fijan, la juerga está asegurada. Lo que produce el bajista, además, es de verdad.

1 comentario:

Bent Rotter dijo...

Ciertamente, aquí, el posicionamiento político, se basa en el forofismo. No se vota a un partido, se "es" de un partido... o lo que es más frecuente, anti otro partido.

Pero esa tipo de dinamicas no es necesariamente malo y permite liberar la agresividad. Una de mis teorías más peregrinas es que el terrorismo islamista desaparecería si hubiera potencias futboleras en el mundo arabe. A ningún brasileño se le ocurriría ir poniendo bombas. ¿Para qué, pudiendo ganar cinco mundiales?