lunes, marzo 13, 2006

11-M, O¿QUIÉN MATÓ A LIBERTY VALANCE?

-LAS PALABRAS NO SE LAS LLEVA NI EL VIENTO. O resumen de lo publicado. La CT es también –o fundamentalmente, o sobre todo, o en gran medida-, un conjunto de palabras. La CT es un uso del lenguaje. Que recoge una serie de situaciones. Y no otras. No utilizas ese lenguaje y, ñaca, no eres CT. EL lenguaje CT está legado por la izquierda. Es el gran legado de la izquierda. Posiblemente es el único legado de la izquierda en todo eso que va y se llama T. La izquierda, en ese periodo histórico que va y se llama CT, ha intensificado su relación con ese lenguaje. De hecho, la izquierda ya no es un proceso dinámico. Es un proceso lingüístico. Su lenguaje describe una realidad inamovible, no dinámica. Describe, vamos, un éxito. Los únicos dinamismos, las únicas cosas sensibles de ser modificados, los únicos fracasos a mejorar o moderar, son a través del lenguaje. Si se fijan, la cosa funciona así. Así: de pronto, zas, la izquierda depura palabros PC, Políticamente Correctos, que son una suerte de dinámica programática para la próxima temporada. Ejemplo de palabros que ejercen la dinámica: maltrato-de-género, matrimonio-homosexual, local-sin-humo. Estos palabros son construcciones lingüísticas que ejercen de programa para las izquierdas. La dinámica creada así es aburrida, poco dinámica. Más bien, estable. Pese a ello, sorprende, en ese sentido, que la gran apuesta lingüística por los procesos dinámicos, proceda de la derecha. Lo que convierte a la derecha española en una fuerza dinámica, que pretende cambiar la realidad. Por segunda vez en la historia local. La primera vez fue durante el Franky Franco 1936-39 Spanihs Tour. Glups. Socorro.

-LA ORIGINALIDAD DE LA DERECHA. En otras ocasiones he presentado en esta, su pantalla amiga, la CT como la idea de que España era un producto finalizado. Quién pensara en mejorar el producto –o en abandonarlo-, dejaba de ser CT. Humm. Creo que a lo largo de este año –y, fundamentalmente, a lo largo de estos últimos meses-, la izquierda y la derecha se han separado de ese mensaje central de la CT. Para la izquierda España sigue siendo un producto finalizado, felizmente y correctamente, en los 70’s. Para la derecha, y en lo que es una originalidad, España vuelve a ser un proceso, una dinámica, algo por construir. En tanto que derecha, no obstante, la construcción es hacia atrás. Es decir, consiste en volver, de forma épica y trabajosa a una edad de oro anterior que se ubica en el pasado, que es donde fijan la edad de oro las derechas. Con Franco era el siglo XV. Con la nueva derecha radical es una interpretación extraña de los 70’s, un momento mágico de la Transi antes de que la Transi fuera hipotéticamente pervertida por los nacionalismos periféricos y por un PSOE malvado. Sea como sea, eso le confiere a la derecha el trade mark de un proceso. EL proyecto de la derecha es dinámico, tiene un objetivo final, ofrece aventura, tránsito, velocidad, desplazamiento, transformación. Todo el pack dinámico que, snif, antes sólo poseía la izquierda. O –snif, snif- la extrema derecha. La derecha, en fin, ofrece transformación. La izquierda, en fin, ofrece no-transformación, un modelo finalizado. Y eso ocasiona dos lenguajes diferentes. Uno es dinámico, combativo, beligerante y creativo. EL otro es estable, predecible, sabido, orientado a crear estabilidad, a recrear y describir una partida finalizada.

-EJEMPLO DE CREATIVIDAD LINGÜÍSTICA DE LA DERECHA. La izquierda, en su lenguaje, no va más lejos de la CT canónica. La derecha está haciendo una revisión a la CT. Por lo que su lenguaje es creativo. Es decir, revisionista. Está creando nuevas palabras para aludir a nuevos enfoques sobre el franquismo, sobre la Transición, sobre la política y la realidad instantánea. Lo que resulta un filón en una cultura –la CT-, que no sólo no pone límites al revisionismo, si no que su razón de ser es el revisionismo: ofrece una versión definitiva, tranquila, no dolorosa, chachi, del pasado de esta aldea de cabreros violenta. EN otros Estados con pasado fascista, están prohibidos los revisionismos. La cultura española, por lo contrario, es puro revisionismo. Por lo que no está autorizada a frenar el revisionismo de la derecha. Algo para lo que carece, incluso, de recursos de lenguaje. Bueno. El ejemplo de todo ello son estas declaraciones, formuladas por el Rajoy el anterior 11-M, en las llamaba la atención sobre el hecho de que el caso de la cosa del 11-M consistía en “saber quiénes han sido los autores de la masacre, de cara al futuro”. Una cosa es mentir –“cariño, ayer estuve en la oficina hasta las tantas, hips”-, algo para lo que todo el mundo está calificado. Otro cosa es practicar el revisionismo –“cariño,¿de qué me hablas? Ayer vine de la oficina como siempre y cenamos juntos, ¿no te acuerdas?-. El revisionismo precisa una apuesta decidida y sostenible por el lenguaje. Ya no es la construcción de una mentira. Es la construcción de un mundo. Algo que requiere una energía inaudita. La derecha, en fin, tiene capacidad de lenguaje para practicar el revisionismo ante hechos sucedidos ante nuestras narices hace un par de años. Imagínense como puede proceder la derecha y su nuevo y eléctrico lenguaje ante otros hechos, sucedidos hace muchos años y hace muchas narices. Imagínense el futuro de la derecha y de su lenguaje en una sociedad donde, para practicar el revisionismo, uno sólo se debe enfrentar con la CT.

7 comentarios:

Bent Rotter dijo...

Es bien triste que la derecha sea capaz de transmitir esa sensación de potencia y energía, incluso a personas tan alejadas de sus posiciones como los SBM (hoy aporto yo las siglas: Seguidores del Blog del Martinez) mientras la izquierda aparece blanda y defensiva. Es absolutamente decepcionante tener que ver a Rajoy haciendo política ficción sobre la MA (Mochila Azul: Hoy estoy sembrao) o a un coronel en la reserva insultando impunemente a mi diputado y reivindicando el franquismo con total impunidad.

Bent Rotter dijo...

Cambio el último "impunidad" por un "desvengüenza"

Anónimo dijo...

Tambien es, snif, mi diputado

Anónimo dijo...

Exclusiva. Últimas declaraciones de Rajoy sobre el extraño caso de la mochila azul:

¿Qué te pasa, chiquillo?, ¿qué te pasa?,
me dicen en la escuela y me preguntan en mi casa.
Hasta ahora lo supe de repente,
cuando oí pasar la lista y ella no estuvo presente.

La de la MOCHILA AZUL,
la de ojitos dormilones,
me dejó gran inquietud
y bajas calificaciones.

Ni al recreo quiero salir,
no me divierto con nada,
no puedo leer ni escribir,
me hace falta su mirada.

De recuerdo me quedan sus colores,
dos hojas de un cuaderno
y dice amor entre borrones.
Yo quisiera mirarla en su pupitre,
porque si ella ya no vuelve
Mi salón será muy triste.

La de la MOCHILA AZUL,
la de ojitos dormilones,
me dejó gran inquietud
y bajas calificaciones.

Ni al recreo quiero salir,
no me divierto con nada,
no puedo leer ni escribir,
me hace falta su mirada.

Anónimo dijo...

Hola:

Es negativo que tengamos que hablar de izquierda conservadora contra derecha transformadora, pero no deja de tener su parte positiva que los "profesionales liberales" españoles-obispos, cargos de la patronal y la judicatura, militares, etc.- hayan abandonado la práctica de la lucha armada para pasarse en masa al género epistolar o tertuliano.

Un cordial saludo,

Pep

Casio dijo...

Lo que le falla a la derecha es el sujeto recolucionario. Lo intentaron con los católicos creyentes, lo intentan con con la AVT, pero no hay chicha. Y sí son estrategias cruzadas. La izquierda (que generosidad por nuetra parte ) trata de tejer un red de aliados empresariales , via OPA.
Cosas veredes.

Anónimo dijo...

Hola, casio:

Yo no les veo tan faltos de sujeto revolucionario. De hecho, que vayan a sacar los votos que van a sacar en las próximas generales, porque los van a sacar, con un indecente programa con tres llenapistas -derogar el estatut, parar el proceso de paz vasco y aclarar la verdad del 11-M-, indica que hay un sujeto revolucionario más cachas de lo que los radares-CT pueden detectar.

Un cordial saludo,

Pep