domingo, marzo 05, 2006

NUESTRA CONTRIBUCIÓN DEFINITIVA

Hola. Enésima reunión cachi en una escuela. Ya sólo me quedan dos. Bueno. Reunión. Chachi. Zona Rubia. Palabras mágicas. El gran ideólogo de la escuela vertebra conceptos a partir de los palabros “igualdad”, “diversidad”, “sostenibilidad”, “socialización” y “libertad”. Si bien, snif, no aparecen por ningún lado los palabros “escolarización”, “garantizada”, “en”, “el”, “centro”, “que” y “elijas”. La buena noticia es que tampoco aparecen los conceptos “quetedénpolculo”, “con”, “una”, “caña”, y “rota”. Lo que elimina un gran componente de brutalidad en esta situación brutal. Situación brutal: ocurre un problema –no hay coles-, si bien todo el mundo se comporta como si no existiera y emplea un lenguaje que exorciza los problemas.

Es posible, por tanto, que el hecho de que un problema exista o no exista, sea una cuestión de utilización lenguaje. La izquierda, lo chicos que hemos visto los problemas y hemos aportado soluciones desde hace tres siglos con mayor o menor éxito –el laicismo, el culto al líder, la dictadura del proletariado, el gulag, el amor libre, el fusilamiento de popes, la semana inglesa, los trabajos forzados, los derechos de los homosexuales, los campos de reeducación de homosexuales, la abolición de la propiedad, la minifalda o el reparto de la riqueza a través del IRPF, por decir algunos-, hemos creado, en los últimos 25 años, la solución definitiva a todos los problemas. El lenguaje. Nuestro lenguaje es la pera. Elimina las penas, consuela, da esperanza al mundo, explica al mundo como tiene que ser el mundo para que no cause dolor. Hemos creado en 25 años un nuevo budismo, en el que el dolor desaparece a través del lenguaje. Y también los problemas. Es suficiente recurrir al lenguaje que hemos creado para que un problema desaparezca como un ninja. Zas.

Sigo en la reuni cachi, disfrutando de un sistema educativo que no funciona, si bien está perfectamente camuflado por un lenguaje que, por otra parte, le será enseñado a mi bebé como a mí me enseñaron el catecismo. Mientras miro el techo de cole -sostenible, diverso, solidario; no se cae-, me entretengo buscando construcciones lingüísticas observadas en las últimas 24 horas, que hayan sido creadas para eliminar un problema. Encuentro dos.

Una. Casi todos los diarios, al aludir a la Convención del PP, hablan de la presencia de dos líneas -¿existen en verdad dos líneas?-. Una es “centrista” –sic- y otra es “dura” –sic-. La palabra “dura” es un ejercicio del lenguaje. Hay pocas cosas negativas que sean “duras”. Ejemplos de cosas positivas con el palabro “duro”. Ahí van. Una teta dura. Una defensa de Puyol dura. Una apuesta dura contra el hambre en el mundo. Una socialdemocracia dura sigue teniendo su cosa positiva. No así la construcción derecha dura, que ya está sobre un terreno históricamente pantanoso. En la prensa, empero, al hablar de la posición “dura” del PP, no se emplea el palabro “derecha”, ni “centro” -¿existe el centro duro?-. De lo que se deduce que, en estas informaciones, el palabro “dura” es una construcción del lenguaje para evitar otra palabra. En verdad dura. Verbigracia: ultraderecha, extrema-derecha. La extrema derecha, cuando utiliza el lenguaje –estúpido, ceremonial, vacío- legado por la izquierda, desaparece como extrema derecha. La extrema derecha no es un problema local gracias al lenguaje local. Y, si lo es, ahí está el lenguaje local, que observará el fenómeno y optará por la solución “dura”, antes que por la exposición “ultra-derecha”.

Dos. Fundación de Ciutadans de Catalunya en el teatro Tívoli, partido que se presenta como anti-nacionalista. Anti-nacionalista es más que no-nacionalista. “No-nacionalista”, a su vez, es una construcción lingüística creada en el País Vasco para definirse contra uno de los dos nacionalismos presentes en el País Vasco. Pero para aplazar la definición ante otro de los dos nacionalismos presentes en el Páis Vasco. El español. “Anti-nacionalista” es, por tanto, una evolución del concepto “no-nacionalista”. “Anti-nacionalista” sirve para no ver la cosa “no-nacionalista”, y “no-nacionalista” es algo que sirve para no ver la cosa “ultra-nacionalista”, ese componente de la “extrema derecha”. O las líneas “duras” de nuestro “centro”. Todos los diarios que he consultado respetan la autodefinición del partido “anti-nacionalista”, si bien algunos recogen declaraciones, citas y cadenas lógicas ultra-nacionalitas pronunciadas en el miting. En lo que es otro triunfo del lenguaje CT, triunfan las autodefiniciones creadas con un lenguaje donado, más que los conceptos creados por el lenguaje. Nuestro lenguaje vela para que no ocurran cosas negativas en la sociedad. Como el “ultra-nacionalismo”. Que pasa a ser “Anti-nacionalismo”. “Duro”.

Nosotros creamos las palabras necesarias para no ver que, por aquí abajo no hay algunas cosas –escuelas-, y sí otras –extrema derecha-. Una parte importante de la CT consiste en la donación –gratuita, sin contrapartidas- de un lenguaje a la derecha. No podemos señalar a la ultraderecha. No disponemos del lenguaje para ello. Se lo dimos a ellos.

6 comentarios:

catetoababor dijo...

La derecha (la dura y la madura) tardó cuarenta años en fundar su partido y otros veinte en saberlo utilizar. Ahora, está demostrando de nuevo su poca tolerancia a convivir con otros partidos.
Suerte con lo del cole. Supongo que si tuveras 600 o 900€ de libertad de enseñanza al mes se te habrían acabado esos problemas.

Anónimo dijo...

Hola:

Albert Boadella, en Madrid, viernes, sobre Aznar:

"Me gusta más en cierta oposición, en la sombra, que cuando estaba de presidente”

Aznar, en el nuevo giro al centro, el viernes:

"Fortalecer las instituciones que nos unen: El Parlamento, el Gobierno y la Administración del Estado, el Poder Judicial, los símbolos y la identidad de España."

El segundo manifiesto del partido llamado "no nacionalista":

"El nuevo partido basará, por tanto, su discurso en el concepto de ciudadanía y denunciará el carácter antidemocrático de las ideologías identitarias"

Un cordial saludo,

Pep

xnem dijo...

Espero con ansiedad la aparición del Pequeño Diccionario Ilustrado Donde Dije Digo Digo Diego. (PDIDDDDD). Por favor que alguna editorial se ponga en marcha ya y sobre todo que incluyan un capítulo especial a los adjetivos, o los sustantivos que termina desempeñando la labor de adjetivos. Así podremos entender definitivamente y de una vez por todas cosas como “democracia orgánica”, “hipoteca remunerada” o “tráfico sostenible”.

Anónimo dijo...

Hola:

Uno de los aspectos más llamativos del Partido del Tivoli es su asepsia ideológica. Te puedes encontrar desde liberales a socialdemócratas pasando por "auténtica-izquierda", incluyendo a algún despistado de la lepenista PlataformaxCatalunya. A botepronto, el único cemento que une todo eso no es otro que el sentimiento identitario, español en este caso.

En parámetros CT, el nuevo partido supone una nueva vuelta de tuerca. No se puede decir, como de los colegas de la convención pepera, que sean nostálgicos de la España pre-constitucional. Es más: les parece tan mal esa España que incluso tienen la originalidad de comparar estos 25 años con el franquismo. Sin embargo, estos 25 años productos de la transición les parecen un desastre total vivido bajo la bota totalitaria del nacionalismo catalán, primero en su versión convergente y después en la traidora versión del tripartito.

El corolario de todo ello es que, como ya anunciaron a los fieles sus inspiradores nacional-constitucionalistas vascos, en los últimos setenta años en España ha habido un único momento bueno en medio de dos dictaduras: la transición.

Qué cosas.

Un cordial saludo,

Pep.

Bent Rotter dijo...

Lo gracioso es que la mamarrachada de "Ciutadans de Catalunya" puede arañar votos al PP y servir para que sean todavía un poquito más marginales en aquí y alejarlos aún más de su necesaria mayoría absoluta.

...Además de permitirle a Arcadi Espada jugar a aprendiz de Vargas Llosa.

Anónimo dijo...

Moraleja: no tengas hijos.