miércoles, marzo 08, 2006

PALABRAS POSITIVAS EN UNA CULTURA SIN PENSAMIENTOS NEGATIVOS

Última reunión por el tema cole. Zona morena / Fort-Apache. Más de un centenar de reunidos. Menos de 10 plazas disponibles. Aún así, todo el mundo se comporta como si viniera aquí con todos sus derechos equipados de serie. Las mamás se levantan y preguntan por el modelo de enseñanza del inglés de la escuela. Que si los niños de 3 años hacen siesta. Que si hay menú vegetariano. Presidiendo la sala polivalente hay un cartel colgado por el Piaget de la escuela en el que se lee: “No tingueu pensaments negatius”. Frente a mí –estamos sentados en círculo positivo- hay una mamá morena, de peli de Vigas Luna, con las piernas abiertas. En mi pueblo, una chica así la dejas en la calle y dura 30 segundos. Le veo el triangulillo, en fin, y me sale un pensamiento negativo. Llego a tener 30 años menos y me quedaría sin recreo. La del triangulillo se levanta y pregunta por el modelo de aprendizaje de lectura. Le contestan que es globalista. Se vuelve a sentar, saboreando la palabra. Sonríe. El triangulillo también. El Pujolismo fue la pera. Veintipico años sin construir escuelas y consiguió que eso no fuera el problema. Ni siquiera un problema. De hecho, aún no lo es, por lo que veo. El Pujolismo –CT por un tubo- disponía de palabras para evitar los problemas. Por lo que sea, la derecha se apropió de esa contribución pedagógica de la izquierda PC –“no tingeu pensaments negatius”. Y encontró un filón.

Dejó de mirar el triangulillo –a estas alturas tengo tanta confianza con él que ya le llamo Manolo- y nos miro a todos nosotros, vertebrando preguntas positivas que aplazan la gran pregunta. ¿Esto no funciona, verdad? Busco precedentes de nosotros, muestras de nosotros, en la literatura española. Corríjanme. Aparecemos como personajes secundarios en alguna novela de Baroja, cuando Baroja rescataba de la masa un par de pollos, los describía con dos adjetivos terribles y los dejaba hablar frente al personaje principal. El personaje no los valoraba. Lo cual me remite a Céline, que sí los valoraba –verbigracia: “aquella niña hablaba con la estupidez de la masa. Intentó responderle algo simpático para poder irse inmediatamente”-. Y, luego, me viene a la cabeza Coetzee, en sus descripciones de sus personajes analfabetos, bárbaros, cargados de una razón histórica que ignoran. En cierta manera, son personajes barojianos: son sus acciones. Coetzee es la pera. De los tres autores que me he citado es tal vez el que llega más lejos a la hora de dibujar la brutalidad. Lo hace con negros –principalmente- y con boers en la Sudáfrica yuyu. No obstante, no opta por las opciones Baroja /Céline/nazis. Sus descripciones parten de cierta neutralidad, que sólo el lector puede discernir. En ocasiones el lector discierne cosas terribles, prohibidas en la cultura española, en la literatura española y en las sociedades que no pueden tener pensamientos negativos.

Ahora que caigo, para citar la realidad que veo, he citados dos autores extranjeros. Y sólo uno vivo. O, lo que es lo mismo, ningún autor vivo español me ha servido para dibujar lo que veo. Humm. Es normal que una cultura que ha decidido eliminar sus pensamientos negativos en su vocabulario, en sus palabras, opte por novelas que utilicen esas palabras y esa renuncia a los pensamientos negativos. Me entretengo a jugar con Manolo a inventarme la trama de una novela CT sobre lo que veo. “Escucha esto, Manolo. Zona Apache –le llamariamos, no obstante, extrarradio, que queda más CT-. Un profesor, hijo de un profesor depurado por el Franquismo, trae el buen rollo a una escuela repleta de inmigrantes llenos de buenas intenciones y proyectos. Habría dos malos: un profesor de izquierdas, que ha perdido la esperanza. Y el director, que sería de derechas y se negaría a autorizar excursiones de los niños al campo. Trama secundaria. Dos: a) un niño sometido a bulling, y su madre, una mujer maltratada con la que el profesor entablaría una relación, dificultada por su ex. El ex y el dire, serían así la esencia de los pensamientos negativos, que el profe chachi, en su lucha reevangelizadora, pretende y logra erradicar del mundo, en lo que sería un canto a la esperanza”. “No, Manolo, la chica no sería como esa que llevas a cuestas. Esa provoca pensamientos negativos hasta a Paolo Coelho”.

Humm. Mañana les explico algo que me ha apuntado Manolo. Las ulteriores tendencias CT en la utilización del lenguaje. O como la izquierda se está adentrando en lo CT mientras que la ultraderecha se está saliendo a toda leche.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si la CT es un mensaje de esperanza a los niños y niñas del mundo, desde luego, lo suyo, de esperanza, nada. Salude a Manolo. No lo conozco, pero su cara me suena.

Bent Rotter dijo...

Tengo muchas ganas de ver la nueva novela de E. Mendoza, ambientada en nuestra querida T. Con la bilis que debe haber acumulado rellenando la columna de los lunes de "El Pais" hay opciones de que le haya dado por romper algo.

Anónimo dijo...

Mendoza, por otra parte, en ocasiones escribe muy bien sobre Manolo

Anónimo dijo...

Si la razon produce monstruos, cuando sueña,por qué no invitarlos a nuestra mesa,la de la razon en vigilia, darles a conocer nuestras visiones,pedirles opinión, agradecérsela, despedirnos con educacion con un "hasta luego, vayan con Dios!"y seguir durmiendo?