jueves, febrero 08, 2007

DOS OLAS Y UNA ROCA

Barcelona. Aquí, paseando por la calle. En este preciso instante paso, de hecho, por delante de la librería Europa. Hace la tira que no pasaba por aquí. La última vez que pasé, en la puerta de la librería Europa había un cartel en el que ponía, en efecto, librería Europa. Ahora, el rótulo es distinto. No aparecen los términos “librería” ni “Europa”. Tampoco aparecen los conceptos “nazi”, “fascista”, “antisemita” o “el-holocausto-tiene-dos-vías-de-investigación-pollo”, que igualmente podrían informar al posible consumidor de los vienes de consumo que se venden en la librería Europa. En su lugar hay un rótulo en catalán –toma, moreno-, en el que se elide el nombre del negocio. El texto que reza el rótulo es el que aquí sigue: “Els llibres perseguits”. Es decir, los libros perseguidos. Por primera vez desde los años 40, los productos que se venden en la librería Europa se anuncian al mundo como lo contrario a lo que son. No son libros perseguidos, son libros que explican como perseguir. Supongo que el consumidor de libros para perseguir sabe leer el nuevo rótulo. Supongo que el único que puede tener problemas para leerlo es el no-lector de libros etc. Humm.

Barelona. Aquí, paseando por la Red. Me leo el discurso de ayer de Aznar. Sinopsis: es imposible la sinopsis. El discurso habla sobre todo. Es una lectura del mundo a tiempo real, en el que no se deja ninguna región del mundo sin interpretar. Trailer / repetición de las mejores jugadas. Aznar va y explica el constitucionalismo español bajo la tesis de que todas las constituciones habidas en la plaza fueron construidas para erradicar a la otra mitad de España. La de Canovas, quizás un poco menos. La del 31, la que más. La excepción, la del 78. La del 78 no existe, como quien dice, desde 2004. ¿Qué ha pasado? Una España está intentando erradicar a la otra / la suya. Para paliar esa dinámica es preciso hacer una lectura no partidista de la Constitución. Entonces va y la realiza. Es la lectura del ala ultra-derechista de su partido, centrada en una lectura ultranacionalista de España. En otra cultura europea podría realizar ese discurso. Pero no podría autocalificarse como constitucionalista. Momento poético: en un momento dado se colgó un cartel en el que se anuncia una librería bajo otro nombre, glups. Advirtió y describió al oponente, al no constitucionalista, al no-español, como "entusiastas de la trinchera", que persiguen "al que habla español".

Una librería ya no vende libros que niegan el holocausto, sino llibres-perseguits. Un político con discurso ultra-derechista, ya no es un política con discurso etc. Es un perseguido.

Lo peor es que, en las 24 últimas horas, sólo se ha reído un futbolista.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuidado con las olas: son tan persistentes que pueden hacer que la roca más dura se disuelva como si fuera un terrón de azúcar.

independentista dijo...

Estoy loco porque os independicéis, la verdad. Loco. Me gustaría que en España se hiciera un referéndum para ver si queremos seguir con el rollazo catalán a cuestas. Y para ver nazionalistas lo que tendríais que hacer tu y oleguer es miraros en el espejo. Y por cierto, si tanto os oprime la lengua española, dejad de escribir en ella de una puñetera vez, demonios.
Besos de un independentista español, rojo y de izquierdas. VIVA LA REPUBLICA!!!

Anónimo dijo...

Ya estan aquiiiii. Uf.

independentista dijo...

Uf sí, perdóname: he atacado a catalunya... Soy anticatalán... Soy maaaaalo, muuuy maaaaalo. Caca, caca, culo, pedo, pis.