miércoles, abril 25, 2007

EL FACTOR PEPE RANA

-EL LÍMITE DE LA LÓGICA. Uno de los hits-parades de la lógica es la paradoja del caminante. Ahí va. Una caminante va hacia el pueblo de la Verdad, cuyos habitantes, sistemáticamente, dicen la verdad. Ese núcleo urbano está al lado del pueblo de la Mentira, cuyos habitantes, sistemáticamente, mienten. EL caminante llega a un punto en el que el camino se bifurca en dos senderos que llevan a, respectivamente, Verdad y Mentira. Afortunadamente, se encuentra a un habitante de uno de esos dos pueblos, a quién podrá preguntar cual es el camino correcto hacia Verdad. ¿Qué pregunta deberá enunciar el caminante para que, sea su interlocutor ciudadano de Verdad o mentira, comunique cual es el verdadero camino hacia Verdad?

-LES AHORRO TIEMPO. Esa pregunta no existe. No en la lógica. Pregunte lo que pregunte, el caminante no sabrá si la respuesta es cierta. Le quedan, pues, dos opciones. En las Quimbambas de la lógica. Opción a) elegir un camino. Llegar a un pueblo y, en ese pueblo, descubrir si sus habitantes dicen la verdad o la mentira. Lo que le puede ocupar toda la vida. Opción b) puede preguntarle al ciudadano con el que se topa la siguiente pregunta: ¿eres una rana? Si el ciudadano dice que sí, el caminante deberá elegir el camino por el que no transitaba el ciudadano. Tanto si uno opta por la opción a) como la b), debe de remitirse a su cultura. La cultura es lo que hace que uno invierta menos tiempo en saber si vive entre mentirosos –opción a)-, o lo que hace que uno se salte la lógica, opte por no creer lo que ve y vaya directamente al turrón –opción b)-. Nuestra cultura, si se fijan carece de posibilidades para practicar a) o b) con juego de piernas. Enfrentarse al ciudadano de sendero aboca al usuario de la cultura española a ir a donde le diga el ciudadano del sendero. O a salirse del camino.

-UNA CULTURA SIN A) NI B). Ahora imaginen que están en un sendero que se bifurca en dos. En uno está Rajoy y Zp, en pleno debate con 100 ciudadanos. Usted es uno de ellos ¿Qué pregunta deberán hacer para enviar su respuesta, previsible, consabida, ubicada en el entramado cultural español de lo esperable, al garete? Humm. Visto lo visto, y desde la cultura que tenemos disponible, esos pollos sólo se hunden si se les pregunta por el precio de las cosas –un café, un sueldo-. Pero es una impresión falsa. Aquí abajo, importa una higa el precio de las cosas. Verbigracia: un piso. Es fácil ponerles en aprietos si lo que se quiere es satisfacer a uno de sus dos públicos. Pero es francamente difícil encontrar una pregunta que comunique a un marciano qué es Rajoy y ZP. A mi, por ejemplo, y sólo después de varias horas, se me ha ocurrido una pregunta que, si ese día Rajoy se ha levantado pocho, puede desarticularle. Ante ZP, una construcción más difícil de aprehender que RAjoy –de hecho, aparentemente, carece de aristas-, sólo se me han ocurrido gamberradas para hacer de reír. ¿Cómo se pregunta eres-una-rana en España? ¿Cómo diablos se hace sin caer en ser una caricatura del tipo Z/456, o del tipo F/349? Es decir, como se puede poner del revés la lógica de la cultura española sin dejar de ser compredido por la cultura etc., sin pasar tú a convertirte en rana?

1 comentario:

Federico dijo...

Lei tu post en el blog a cerca de el limite de la logica.
Dame un segundo de tu tiempo para demostrarte que es falso (prometo que solo seran 2 minutos)

Déjame que complique mas el problema del caminante.
Supongamos que el ciudadano no transitaba ningún camino y que solo se encontraba sentado al costado del mismo justo antes de la bifurcación, por lo que seria imposible determinar de que camino provenía.
Obviamente... solo podemos hacerle una pregunta.
Pongámosle un poco de presión a nuestro compañero y digamos que el caminante debía llegar a la ciudad de la verdad lo antes posible por una cuestión de vida o muerte.

Con todos estos aditamentos... podría usted decirme cual seria la pregunta que le haría al ciudadano??... Pues, realmente se arriesgaría a ir a alguno de los dos pueblos al azar??

Le ahorrare tiempo... existe una pregunta que a pesar de todas las complicaciones que eh agregado resuelve el problema...
La pregunta seria: “estimado caballero... que me diría un habitante de la ciudad a la cual usted no pertenece si yo le preguntaría cual es el camino correcto a la ciudad de la verdad?”

Reléala y saque sus conclusiones...
Llega a comprenderlo??...
El caminante deberá tomar el camino contrario al que el ciudadano conteste, sea cual sea su respuesta.

La razón es simple:

Si estamos ante un ciudadano de la ciudad de la verdad, su respuesta será verdaderamente lo que contestaría un mentiroso. (ya que yo le pregunte: que diría alguien de LA OTRA ciudad?)

Si estamos ante un ciudadano de la ciudad de la mentira su respuesta será la contraria a la que le hubiera dicho un ciudadano de la ciudad de la mentira.

Soy un fiel amante de la razón y la lógica y estoy convencido que todo tiene una solución en estos campos...

Gracias por su tiempo...

Coscarelli Federico, 20 años, Ciudad de La Plata, Buenos Aires, Argentina