domingo, noviembre 06, 2005

¡HIPS!

No pienso dar ninguna explicación. Me refiero a lo del retraso. No sé si pasa con todos, pero este blog es como un bar de mala muerte, frecuentado por tipos de aspecto dudoso, y ya empiezo a estar harto de pasarme las noches hablando yo solo con el camarero. Aquí no hay manera de ligar, y encima —¡hips!— te sirven ginebra de garrafa. A la mierda es lo que yo digo. Y que se metan el estatuto por el culo.
Y ahora, Martínez, sírvame usted —¡hips!— otro gintónic y cambie de una puñetera vez la casette, que ya estoy hasta las napias de oír himnos republicanos. La izquierda de este puto país sólo se pone cachonda y se acuerda de que lo es cuando ve documentales de la guerra civil y se identifica con los milicianos guapos de Robert Capa. Catorce años en el poder, y tiene que ser a propósito de un nuevo estatuto catalán, respaldado por la plutocracia pujolista y maragalla, que suene en el Parlamento un lenguaje nuevo.
¿Nuevo? ¿Y cuál es ese vocabulario —¡hips!—nuevo? Le cito a usted, Martínez: “Azaña”, “república”, “republicanismo-civil”, “fascismo”, “presiones-militares”, “federalismo”, “Estado-plurinacional”. Vaya. ¿Y por qué no —¡hips!—, puestos a desempolvar los bibelots lingüísticos del abuelo, “revolución”, “impuestos”, “expropiación”? ¿O, ya que se discute tanto de nación, “nacionalización”? ¿O, subiendo al desván y despanzurrando los baúles, de “libertad”, “igualdad” y “fraternidad”?
Esto último me trae a la memoria algo que he leído hoy mismo en El País, a propósito de los disturbios que están conmoviendo Francia. “Xavier Marester, de 18 años, fue detenido en Clichy-sous-Bois la tercera noche de violencia y posee un historial delictivo considerable, incluidos tres meses en prisión preventiva por un supuesto delito de agresión a un policía con arma de fuego, por el que debe ser juzgado el mes que viene. Aunque ya tiene un hijo de un año y medio, vive con su madre. Cuando el juez le preguntó qué hacía al ser detenido, respondió: ‘Libertad, igualdad y fraternidad. Tengo el derecho de ir por donde quiera’”.
Bien por Xavier. Confieso que la revuelta de los misérables de París me pone más que las reivindicaciones del Tripartito. Será un problema de educación. De afrancesamiento. Para que en este país se quemen coches se necesita llevar una ikurriña. Aquí la racaille esa con la que los políticos franceses deben andarse con pies de plomo, se traduce jarrai, y en ella —¡hips!— no caben los metecos.
Pero qué mal suena todo esto. Suerte que —¡hips!—estamos solos usted y yo, Martínez. Póngame usted otra copa. Será la garrafa esa que me sirve. Y el turre que no dejan de darme los himnos de la FAI y de las Brigadas Internacionales, que —¡hips!— terminan por soliviantarlo a uno. Pero es que resulta que a estas alturas del curso, y cuando se lleva aquí dicho lo que se lleva dicho acerca de —¡hips!— la CT o como quiera que se llame esta sopa boba que nos cocinó la supuesta izquierda ibérica, venimos a reclamar al “intelectual español” que se pronuncie “ante el linchamiento de lo vasco en la anterior legislatura o el boicot a productos catalanes en la presente”. Hay que —¡hips!— joderse.

posted by Ignacio Echevarría at 00:45 AM
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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Después de un fin de semana rebosante de trabajo, aprovecho la mañana para replicar.

1.- Conste en acta, señor Pep, mi acérrima crítica a aquellos valores que diferencian al Partido Popular del resto de partidos. Conste porque, en debates como el presente, una invisible inercia pretende polarizar dos bandos: la derecha española (rancia) y la izquierda catalana (modernizadora). Como le intento venir diciendo últimamente, estoy claramente desmarcado de ambos, tanto que casi siempre estoy en fuera de juego.

2.- Una actitud crítica siempre es positiva. No se tomen mis críticas como un intento derechista de descafeinar sus teorías, sino como una aportación desde la izquierda que trata de sacar a la luz algunas incongruencias más bien diestras.

Tema Pep - gamberrada: Muy buena, muy original. Ha acertado hasta en la causa: oyen “lo que se figuran que les iba a decir”. Como la peculiaridad del pensamiento humano es grande, pero mayor aún su miedo a quedar excluido del pensamiento de la mayoría, supongo que aceptará usted que “lo que se figuran que les iba a decir” es “lo que el partido al que votan o los medios de comunicación que consumen, les introducen”, como, de hecho, ha demostrado Van Dick.

Pues bien, los comentarios a los que usted hace referencia tienen, en mi opinión, un origen similar a los que se pueden leer y oír en programas como “La nit al dia” o “Agora”. Es decir, obviedades, que se quedan en la superfialidad, y que rezan tipo “la culpa és dels invasors: fora espanyols de Catalunya!”, y demás. Por desgracia, llevo tiempo insistiendo en ello, en Cataluña sólo hay una cultura mayoritaria más que en Soria para descodificar la realidad: la nacionalista catalana, sin izquierdas ni derechas.

3.- Y ya que hablamos de Soria, hablemos de financiación. Dice usted, querido y combativo Pep, que “el mercado interior de España es Europa”. Pues la llevamos clara, porque nuestro balance comercial es, ha sido, y más nos vale que no sea, como un chiste malo de Emilio Aragón. El mercado real de Cataluña, Pep, es España. Decir lo contrario es, sencillamente, mentir. El mercado real de Soria, en cambio, son cuatro amigos. También dice usted del mercado europeo, “ese mercado único con diferentes administraciones tributarias y tipos impositivos”. Sí, y que el proceso de construcción europea está intentando limar, igualar, y que al que más se oponen son los políticos con los que menos te irías de juerga.

Después afirma que la propuesta de financiación de la Generalitat atiende “a la mayor eficiencia redistributiva de los estados descentralizados frente a los que concentran el poder – concentrar el poder es la pre-condición necesaria para el abuso”. Aquí hay jauja. ¿Sabe por qué le gusta a usted tanto la palabra “descentralizar” y por qué yo desconfío tanto de ella? Porque usted está viendo llegar el tren, mientras que yo no tengo ni estación. Para usted, descentralizar es igual a reducir la capacidad de decisión, el “poder” foucaultiano al que me gusta referirme, de Madrid, para trasladarlo a Barcelona. Es decir, para producir una mayor centralización de poder en Barcelona. En mi caso, el poder pasaría vía puente aéreo por encima de nuestras cabezas, la vía más cercana a Soria y que, recochineo, ni se ve. Le repito: a mucha gente, su descentralización le pilla lejos, muy lejos.

Luego, se anima y suelta “el mito de la Catalunya rica es tan falso como el mito de los pueblos españoles vagos y subdesarrollados”. Y aquí me hace usted llorar. Porque me demuestra que no sabe de lo que esta hablando, que está usted mintiendo, o que nunca ha visitados los pueblos españoles. Estoy más por la tercera. Señor Pep, en Soria los pueblos desaparecen. Esto quiere decir que quedan abandonados. Que los viejos del lugar mueren y que los jóvenes han emigrado a la capital, en el caso de los pueblos sorianos, a Zaragoza, ciudad mundial con más sorianos (por cierto, Barcelona es la segunda ciudad mundial con más aragoneses). Su afirmación resulta insultante. Sus políticos defienden un sistema de financiación en el que los habitantes de cada comunidad dispongan de un nivel de renta y servicios similar al que son capaces de producir los habitantes de dicha comunidad. Y dice usted que no son ricos. Mis políticos dan apoyo a “Soria ya”, una plataforma que se empieza a cansar de gritar que sus herramientas económicas no sirven en Soria. Una alta renta per cápita enjuagada en un alto índice de despoblación es igual a una acojonantemente baja calidad de vida. Pregúntele a cualquier economista, querido Pep, y seamos transparentes de verdad, no nos quedemos en la publicación de las balanzas fiscales.

También afirma que la propuesta es solidaria porque “ofrece unos resultados superiores a los límites dictaminados por el TC alemán ‘en situaciones excepcionales”. Frases como esta me ayudan a evaluarle. Está usted comparando España con el motor económico de la Unión Europea. Está bien. Para usted su novia debe ser la bomba. Por cierto, pásese usted por Alemania del Este, a ver qué piensan de su idolatrada fórmula ahora que la izquierda no sabe qué leches hacer con ese juguetito llamado globalización.

Y no se preocupe que me quedo tranquilo, sé que no boicoteará centros tecnológicos en Soria a menos que la influencia quijotesca le haya calado jondo jondo.

4.- Martínez pregunta por qué casi nadie no catalán defiende el Estatut. Por aquí he leído que porque no lo entienden. Yo, en cambio, creo que lo entienden requetebién. Tan bien que deciden no opinar sobre ello para no dar votos al PP.

No se engañen, saben que la parte fundamental de la reforma estatutaria, como han asegurado una, otra y otra vez los padres de este estatuto, es la financiación. Luego está lo demás, pero lo que importa es el dinero.

La izquierda española no tiene grandes problemas con “lo demás”. Alguno, pequeñito. Pero sí con la economía. Porque, como ha insistido tantas veces la independencia y el republicanismo de Haro Tecglen, la actual propuesta de financiación de la Generalitat sugiere que los ricos sean más ricos y que los pobres se espabilen.

5.- Repito lo dicho anteriormente. Mi crítica no proviene de una encubierta derecha, ni soy un enviado del nacionalismo español malamente disfrazado de progre cutre. Lo único cutre es el partido al que voto, más por inercia que por otra cosa, esa Izquierda Unida risa de risas, la incapacidad de crear un discurso partidificada. Tal vez por ello frecuento tanto este blog, confesión.

Bueno, reflexionen acerca de que tenga que repetirlo.

Bent Rotter dijo...

Anonimo Soriano: Su sobria intervención me parece excelente -también la beoda de Echavarría, pero de otra manera- y sus preocupaciones más que comprensibles. El modelo de desarrollo radial que se viene siguiendo en España perjudica a todos excepto al puro centro, y se ensaña principalmente con las zonas más desfavorecidas.

Ahora bien, no creo que el modelo de financiación del estatut surja de la voluntad de dar la espalda a los pueblos de España -y menos todavía de dejar de venderles productos catalanes, claro- sinó de la convicción de que una gestión más cercana será más eficiente. Es cierto que al final tendemos a entidades supranacionales, pero eso afectará más a los estados que a las entidades más cercanas al ciudadano, como son los ayuntamientos o los gobiernos locales.

Tampoco olvidemos que el modelo presentado en el estatut sigue siendo mucho menos ambicioso que los disfrutados por el País Vasco o Navarra, que encima siguieron una continuidad de los regimenes forales que mantuvieron en el franquismo.

Si todo esto es de izquierdas?: No lo creo, pero tampoco creo que sea de derechas, al fin y al cabo un 90% de apoyo tiene que expresar la voluntad de un amplio abanico de tendencias políticas.

Anónimo dijo...

Hola Bent:

Los únicos conciertos que se mantuvieron del franquismo fueron los de Álava y Navarra. Guipuzcoa y Vizcaya perideron los suyos por ser "provincias traidoras".

Un cordial saludo,

Pep.