viernes, noviembre 11, 2005

LA SENDA DE LOS ELEFANTES QUE EN EL MUNDO HAN SIDO

Me alegra, Echevarría, el destierro del concepto payaso. De eso se trataba. Yupi. Me alegro también de abandonar, ante tu propuesta, la posibilidad de inmiscuirnos en lo no-CT e ir, con un par, hacia la anti-CT. Y aquí voy y te explico mi experiencia anti-CT de la semana. Por el mismo precio, te contesto a una intervención tuya, de hace unos días, en la que aludías a mi presencia en unas Jornadas sobre Periodismo y Ficción, organizadas por la revista Lateral, que ambos dos contribuimos a fundar en el Jurásico. En aquel articulete me preguntabas que qué hacía yo allá. En mi presente articulete te lo digo. Trailer: hacía de payaso tonto. Con todas las letras. Lo cual es algo dramático para alguien que, como señalabas, no cotiza en el sindicato de payasos tontos.

-LA CONFERENCIA. Un paralítico, un ciego o un anabaptista puede ir a todas partes si así lo desea. Por eso mismo, un anti-CT puede ir a cualquier acto cultural –es decir, CT-. Pero a su cuenta y a su riesgo. Y sabiendo que se va a llenar de gloria. Es decir, que no va a realizar el acto esperado, y que la reacción del público será, por lo tanto, también inesperada. Bueno. En mi caso voy a esos parajes –un par de veces al año, por lo general-, a vender la moto. Es decir, a insertar una página extraña en un libro no extraño. Ahora que lo pienso, hago un poco lo mismo con mis libros. Velo personalmente para que lleguen a las bibliotecas donde mi interesa que estén. Donde supongo que se quedarán durmiendo hasta que un pollo, cada E=mC², los pille. Vamos, que si bien creo que lo anti-CT no debe de ser nunca un producto con marginalidad vocacional –de payaso tonto o listo-, sí que tiene una presencia diferente. Como los aviones. No ves aviones en la carretera. Para verlos, debes desplazarte a un aeropuerto. O, simplemente, mirar el cielo y dejar de mirar hacia la carretera. Lo mismo que me invita a ir a esos parajes, me impide haber aceptado trabajos como comentarista o tertuliano en algún medio. Lo anti-CT puede aparecer en cualquier modalidad de esos géneros CT. Tranquilamente. Pero el precio es que el pollo anti-CT, que no es un comunicador y posee arrugas en el cerebro en las Quimbambas de la simpatía o el tertulianismo, carezca de un discurso competitivo y se vaya a la casilla del payaso en 3”. No obstante, en ese par de actos a los que voy cada curso, se produce algo parecido a lo que se produjo el martes en mi conferencia. Que voy y te lo digo.

-LA SOLEDAD. EL título del cacharro era “Los límites del periodismo literario en España”. En la conferencia, por tanto, intenté explicar la CT. Es decir, la teoría cultural, las conductas culturales, los pactos tácticos que modulan lo que es posible plantear o no en nuestra cultura. Independientemente de que explique bien o mal todo eso –por cierto, lo expliqué de pena-, al explicarlo dejas de explicar otras cosas. Por lo que dejas de ser otras cosas, por las que, posiblemente, alguien ha pagado y quiere ver. Por ejemplo, dejas de ser un intelectual CT. Es decir, un comunicador, Es decir, un sacerdote cultural, ungido por el glamour de toda una Cultura. Conforme vas hablando y esbozando una idea poco épica de libertad y otra, aún menos épica, de gestión oportunista de tu trabajo –ante una CT tan cachas, los goles nunca son épicos; son goles de Eto’o robados al portero-, vas notando como las caras van cambiando. Como eres un pollo antipático. Luego, raro. Posteriormente, vas viendo en el careto de la gente como te va naciendo la nariz roja de payaso. Y aquí, matización. EL payaso no es el simpático que necesariamente hace reír. Es una cuota. En un circo siempre debe de haber un par de tipos con lógica rara. De lo contrario, los circos son irreconocibles. Bueno. Cuando finaliza la conferencia, se suceden las preguntas. Es decir, no se suceden. Salen con sacacorchos. En las preguntas puedes observar lo que el público ha observado. Si bien el silencio es orientativo de lo observado, las pocas preguntas emitidas te orientan a que se ha percibido un discurso de izquierdas raro –es decir, no entrañable- y no constitucionalista –por usar una palabra que utiliza cierta extrema derecha y cierta izquierda para dibujarse-. No se producen muchas más asideros sobre los que formular preguntas. Lo que indica que tu conferencia ha sido emitida desde un lugar sin asideros. La CT es, en fin, el único asidero por ahora. Por lo general, la percepción es de un plato poco apetitoso. Un lugar al que nadie quiere ir. Ni siquiera yo. La soledad. Lo anti-CT es un sitio donde, en estos momentos, hace mucho frío.

-LA PREGUNTA. En estos momentos, si los informes de la NASA no me fallan, estás perpetrando una serie de conferencias en el Puerto de Santa María. ¿Has modulado anti-CT? En ese trance, ¿has intuido algo parecido al proceso que te he dibujado precariamente? Constanino: ¿estás entre nosotros? Si estás entre nosotros, manifiéstate. Y ya puestos, manifiéstame lo siguiente: la próxima semana me voy a la tele, a un programa en el que participaste hace unos días. En ese sentido, lo que he dicho, ¿te suena a chino?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No, si a mi me gustan estos artículos. Pero me dejan sin opinión. SOn tan diferentes a lo que usualmente leo cuando leo cosas que hablan de cultura, que no sé.

Carlos

roig dijo...

Percibi la reacción del público como una recusa obstinada a desesperanzarse. Pero se puede contar de muchas maneras la manera por la cual las cosas funcionan, no sólo de una. Una de las maneras por la cual se puede hablar sobre el funcionamiento de las cosas es a traves de leyes físicas. Seguro que alguna reacción habrá para la acción del público hacia tu intento de dishipnotización. Sin que nadie se de por cuenta, claro está, porque la acción de negar la desesperanza tampoco fue conciente. A mi me gustán mas los libros que los periodicos, porque todavía tengo un poquito de libertad, pero muy poco, al final de cuentas. Tengo que aprovechar lo que me queda, verdad? Es una afirmación, creo yo, que me lleva a algun lugar digamos mas allá de discusiones sobre ficción y no-ficción, que, como se vió en las jornadas esas, acaban por delinear tantos destinos posibles y generar tantas esperanzas distintas que... Qué?

Y bueno, yo también estuve asistiendo la conferencia que diste, aunque en mi rostro no pudiste identificar la nariz de payaso. Hay otros lobos, y me duele un poco decir que eso es una manera de tener esperanza. Pero pasará.

bloguero dijo...

Pero le gustan ¿no? ¿Pues para qué quiere usted la opinión, hombre? Deje opinar a los que se ganan la vida con ello. Quizás si investiga un poco sobre el por qué le gustan "esos artículos" dejará de parecerse tanto al tipo que hace el polvo de su vida y cuando lo cuenta en el bar a sus amigos termina con un "fue tan diferente a lo que he hecho hasta ahora que no sé".